Superestrella 54. CAPÍTULO 54
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54. CAPÍTULO 54

Cuando salgo del baño, veo a Alonso sentado en el cabecero de la cama.

Me subo a la cama y me acurruco junto a él.

No necesito nada más ahora mismo, no me hace falta hablar con él, nos hemos expresado de la manera más sincera en la que una pareja puede hacerlo.

No sé si tiene sentido pero, esta vez ha sido más íntima, no solo nos desnudábamos nosotros, no solo se unían nuestros cuerpos, era otra cosa… Un momento, acabo de caer en algo.

—Así que Nuria —digo vacilona, mirándole.

—No sé de qué estás hablando, Cristina —responde Alonso riendo.

—No te preocupes, Jaime —digo entre risas.

—No estoy preocupado, Lianta —dice con una media sonrisa, mirándome.

—¿Cómo me has llamado? —digo muy seria.

—¿Yo?, nada, no sé de qué estás hablando —me dice vacilón.

—Así me gusta —digo satisfecha, asintiendo.

—Lianta —tose, disimulando.

—Serás… —digo mientras empiezo a darle en los costados con los dedos, como si fueran cuchillos.

—Vale, vale —dice Alonso entre risas intentando bloquear mis golpes con sus manos—, me rindo, me rindo.

—No me vale —digo, mientras continúo intentando darle donde le hace cosquillas.

—Soy tuyo, soy tuyo… —me dice mientras intenta rodar por la cama.

Me tiro encima de él y le sujeto.

—¿Eres mío? —pregunto traviesa.

Alonso no responde, simplemente me besa. Me pierdo en su beso, largo… Dulce… Mis manos empiezan a bajar por sus caderas, me enciendo de nuevo queriendo una vez más que nos poseamos.

—Lía —interrumpe en mitad de nuestro beso.

—No digas nada —continúo besándolo.

—Lía, tengo que ir a ver a mi abuelo… —consigue decir.

—¿No fuiste ayer? —pregunto confusa.

—No, me cubrieron mis padres —dice, mientras me quita de encima con dulzura.

—Está bien, voy contigo —digo, soltando un suspiro de resignación.

—¿Segura? ¿No tenías hoy el concierto ese con…?

—Sí —interrumpo—, pero puedo cancelarlo.

—No podemos dejar que lo nuestro afecte a tu carrera. ¿Sabes lo que podría hacerme Violeta si haces eso? —dice Alonso con los ojos llenos de miedo.

—Odio que tengas razón —digo con una sonrisa amarga.

—¿Cómo has dicho? —me dice confundido.

—Que tienes ra… —me callo antes de acabar la frase.

—Continúa, continúa —dice jocoso—, pero dame un momento que lo grabo para futuras ocasiones —dice, buscando su móvil en la mesilla.

—Eres tonto —digo, tirándole una almohada fallando por mucho.

—Lo soy, pero tengo un plan si te sirve —dice misterioso, mientras se levanta de la cama.

—¿Un plan? —repito intrigada.

—Sí, uno del que no puedes saber nada para que puedas negarlo todo. Ya sabes, lo de la negación plausible —dice riendo, buscando su ropa.

—Tú y tus planes —digo, mirándole enamorada.

—Mis planes y yo —me responde, acercándose y dándome un beso de despedida.