Superestrella 50. CAPÍTULO 50
40%

50. CAPÍTULO 50

Una rabia dentro de mi va creciendo cada vez más y más con cada segundo que veo cómo esa mano va bajando.

Aunque lo que realmente hace que me sienta furioso e impotente son mis pocos reflejos para reaccionar, mi corazón me grita que salga ahí y les detenga, que me descubra al mundo, pero mi cabeza no deja que me mueva.

Lo más sensato es que no haga nada. Quizás esto nos ayude a que la presión mediática baje.

Confío totalmente en Lía, prácticamente se ha visto arrastrada a ir a cenar con él, pero ¿por qué no se ha resistido más?

Lo ha hecho por ti, pedazo de tonto, para cubrirte.

Lía se sacrifica por ti y tú solo puedes sentirte celoso como un maldito adolescente, debería darte vergüenza…

Noto una mano en mi brazo que me saca de mis pensamientos.

—Alonso, no te preocupes, Lía sabe torear en esas plazas —dice Violeta, subiendo su mano hasta mi hombro.

—Lo sé, no es lo que pueda hacer ella. Me preocupa él y que no he podido hacer nada para apoyarla o ayudarla a librarse de ese… Ese… Capullo.

—Tito, ¿qué es capullo? —pregunta Lola inocente.

No me acordaba de que Lola y Leo aún estaban aquí. A ver cómo salgo de esta.

—Lola, tu tío ha dicho librarse de ese chanchullo, que quiere decir que… —empieza a decir Violeta.

—Pues que tiene que hacer algo que no le apetece, eso es un chanchullo —sigo la corriente de Violeta.

—Ah, como cuando papá me dice que me vaya a la cama y no quiero —responde Lola entrecerrando los ojos.

—Exacto, justo eso, Lola —miro a Violeta con complicidad.

En ese momento llega mi hermano Martín para recoger a Lola.

—Madre mía del amor hermoso la que había ahí fuera liada. Un montón de paparazzis han salido corriendo a los coches, uno casi me lleva por delante —dice mi hermano mirando hacia la entrada mientras se acerca a nosotros.

—Ya, la verdad es que es agobiante. No sé cómo puedes lidiar con ellos día sí, día también, Violeta —digo con aprensión.

—Una acaba acostumbrándose, créeme —dice Violeta mirándome con cariño.

—Bueno, Lola, ¿lista para irnos a casa? —le dice mi hermano a su hija.

—No, papá, quiero quedarme con Leo y jugar más —responde Lola cruzándose de brazos.

—Pues, señorita, tendrá que ser otro día, porque hoy toca ir a casa, ducharte, cenar y a la cama —dice mi hermano divertido.

—¡Menudo chanchullo! —dice Lola indignada.

—Perdón, ¿me he perdido algo? —pregunta mi hermano.

—Digamos que te lo explico más tarde —digo sonriendo de oreja a oreja.

—Está bien —me responde, sin duda sospechando de mi implicación en el nuevo vocabulario de su hija.

Mientras Martín y Lola se marchan, no paro de darle vueltas a todo lo que ha pasado.

—Alonso, vete a casa, descansa, mañana será otro día —dice Violeta dándome un abrazo.

—Te voy a hacer caso, Violeta… Necesito estar solo, desde luego —contesto separándome de ella.

Me despido de Violeta y Leo y me dirijo hacia mi coche, el cual han dejado en la entrada del estudio.

Más de tres cuartos de hora he tardado en llegar a casa, menudo infierno de tráfico.

Me pongo el pijama y me acuesto, pero por mucho que cierro los ojos mi mente no para de imaginarse mil millones de escenarios posibles y, lo peor de todo, cuanto más lo pienso, más se apoderan de mí mis miedos.

¿Podría serme infiel Lía? ¿Me viene grande todo esto?

Ese tío juega en otra liga, nunca mejor dicho, es guapo, rico, famoso, tiene todo lo que Lía podría desear, es mucho más atractivo que yo.

Qué podría hacer un tío como yo contra un tío como él…

No, no, no, Lía no es ese tipo de mujer, te ha demostrado con creces que es especial, que a ella le importan cosas más profundas que el dinero o la fama.

Pero ¿y si ese tío es mucho más que rico y famoso?

¿Y si realmente es un tío interesante? ¿Y si Lía se enamora de él?

Tendría sentido que me dejara y se fuera con él, a fin de cuentas, sus mundos no son tan diferentes.

Me levanto de la cama frustrado conmigo mismo por no poder apartar todos esos pensamientos de mi cabeza.

En qué momento me he vuelto un niñato inseguro.

Enciendo la tele a ver si mis sentidos se distraen lo suficiente como para poder dormirme.

—Exclusiva en el mundo del corazón, parece ser que se confirma la relación de Juan Castillo con Lía Romero, menuda pareja más ideal de famosos —dice el presentador mientras ponen las fotos del estudio.

Esto es una broma, ¿a que sí? Cambio de canal.

—Bueno, ahora mismo Juan Castillo está en racha, lleva un promedio goleador de récord.

Una cámara oculta, de verdad, no puede ser otra cosa. Vuelvo a cambiar de canal. Esta vez acierto, un western . A medida que la película va avanzando, por fin mi mente se va relajando y puedo hacer un fundido a negro.