Superestrella 48. CAPÍTULO 48
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48. CAPÍTULO 48

—¡Tito!, ¡Lía! —nos grita Lola emocionada.

—Lola, mi chica —digo agachándome para que venga a darme un abrazo.

Lola corre en línea recta hacia mí entusiasmada, cuando llega a mi altura, me ignora y corre más allá. Me giro y veo cómo está abrazando a Lía, que me mira con cara de suficiencia.

—¡Oye, traidora! —digo riendo.

—Lola, cariño, ¿qué tal estás? —dice Lía divertida.

—Muy bien, tita. He conocido a Olivia, me gusta su pelo, y tengo un nuevo amigo, se llama Leo —explica Lola, sin hacerme caso alguno.

Me vuelvo a girar para ver a Leo escondido detrás de las piernas de su madre.

—¡Ah! Así que tú eres el famoso Leo —digo mirándole y poniéndome a su altura.

Leo se esconde aún más, si cabe, detrás de su madre.

—No se lo tengas en cuenta, es algo tímido… —dice Violeta sonriendo con ternura mientras mira a su hijo.

Sonrío a Violeta y me fijo en que Leo lleva una camiseta de Mario Bros.

—No te preocupes, Vi. Lía hizo lo mismo cuando me conoció —digo sonriendo a Leo—. ¿Te gusta Mario, Leo?

—Sí —susurra mientras asiente lentamente.

—Vaya, yo prefiero otros juegos de la Nintendo —digo mientras hago exageradamente el gesto de que pienso.

—¡Juegas a la Nintiendo! —dice entusiasmado Leo, saliendo de las piernas de su madre.

—Pues claro, no veas las palizas que me mete Lola con el Mario Kart —digo sonriéndole mientras señalo a Lola.

—Tito, es que eres malísimo —se ríe Lola.

—Eh, un respeto a tus mayores —digo riéndome también—, yo es que soy más de juegos de fútbol y lo sabes, y también soy más de Play.

—¡Tienes la Play! —dice aún más emocionado Leo.

—Por supuesto, tengo todas las consolas, la Play, la Xbox, la Nintendo, un ordenador gamer … —digo riendo enumerándolas con los dedos.

—¡Cómo mola! —dice Leo acercándose a mí—. Yo le he pedido a mamá mil veces la Play y no me la quiere comprar.

—Claro, es que mamá sabe mucho, y es mejor que juegues a la Nintendo porque la Play no te iba a gustar ahora mismo —miro con complicidad a Violeta.

—Anda, Leo, ¿por qué no te vienes conmigo y con Lola a cantar en el estudio? Oli nos puede poner voces muy divertidas —interviene Lía.

—¡Sí! —gritan los dos a la vez.

Veo cómo Lía, Olivia y los niños entran a la sala mientras Violeta y yo les observamos, quedándonos en el marco de la puerta.

—Gracias por cubrirme con la consola —me dice Violeta.

—No hay de qué. Ahora mismo la Nintendo tiene juegos muy buenos para que pueda desarrollar muchas capacidades —digo en automático—, además, a saber cuando realmente pueda jugar bien con la Play cuál hay, la siete, la ocho o la diez —digo divertido.

—Estaba deseando conocerte para poder jugar contigo con la consola. Si tú eres malo, Lía y yo somos nulas. A Oli se le da mejor —dice Violeta, mientras vemos cómo Lola y Leo saltan de alegría con Lía cuando les ofrece el micrófono.

—Con Lola me dejo ganar muchas veces para que no esté constantemente frustrada, así consigo que quiera seguir jugando y que mejore —explico con dulzura—, de momento al menos, cuando sea más mayor no tendré piedad —digo riéndome.

—¿Qué edad tiene Lola? —me pregunta Violeta, curiosa.

—Tiene seis, y por lo que veo Leo está ahí, ahí —digo estudiando al pequeñajo.

—Leo tiene uno menos —dice Violeta con una sonrisa orgullosa.

—¿Y tu pareja? No te trajiste a nadie a la quedada —pregunto intrigado mientras me giro para mirarla.

—No hay pareja oficial… —dice Violeta con un suspiro largo.

—Un cabrón de esos, ¿no? —contesto indignado mientras frunzo el ceño.

—Qué va, no fue ningún lío ni nada parecido. Tenía claro que quería ser mamá, y bueno, recurrí a una inseminación artificial —explica Violeta, mirando a los peques.

—Qué valiente, te admiro. Hoy en día es complicado, imagino que más aún con el curro que tienes, no estarás mucho en casa.

—No te creas. Sí es verdad que este trabajo es bastante exigente, pero Lía y Oli son mis mejores amigas, me ayudan todo lo que pueden y sinceramente, no es que tenga un sueldo precisamente bajo.

Gracias a eso puedo contratar niñeros de confianza en cualquier sitio a donde vamos, ademas de profesores particulares.

—No había caído. Como ya habrás notado, Jesús, Jenry y yo somos bastante más humildes en cuanto a nuestra situación económica.

Bueno, más bien Jenry y yo, Jesús vive bastante bien —digo sonriendo—, en fin, al menos puedes disfrutar del pequeñajo —le señalo con la cabeza mientras están poniendo voces que Olivia va cambiando en la mesa de edición.

—Nunca es suficiente, ya te darás cuenta cuando los tengáis Lía y tú —dice Violeta divertida, mirándome.

—Hostia, frena un poco —digo sorprendido, me ha pillado con la guardia baja—, no estamos en ese punto ninguno de los dos y, además, a Lía le quedan aún años de carrera como para hacerse eso.

—En eso te doy la razón, un niño ahora sería un problemón. Por otro lado, aún no te he preguntado algo oficialmente, como mánager y amiga de Lía… —dice Violeta poniéndose seria.

—Miedo me das —digo girándome para mirarla.

—¿Cuáles son tus intenciones con mi amiga? —pregunta con ese tono protector que solo una amiga de verdad es capaz de usar.

—Ostras, esa pregunta es de película mala de romance, se lo suele preguntar el mejor amigo al chico —digo riendo mientras me rasco la nuca.

—Película mala o no, la pregunta te la he hecho, y quiero que me respondas lo más sinceramente que puedas —insiste Violeta con dureza.

—A ver, Violeta, no quiero parecer borde o maleducado, pero las intenciones que tenga o no son asunto de Lía y mío —digo firmemente—, ahora, te voy a responder porque te respeto y sé que la pregunta la haces más como amiga que como mánager —digo haciendo una pausa—.

Mi intención no es la de apuntarme un tanto con una superestrella y adiós muy buenas, imagino que lo dicen todos —sonrío mientras miro a Lía—, pero mi relación con Lía está más allá del deseo.

No sabría cómo explicarte exactamente cómo me hace sentir, pero con ella siento que soy más…

Y lo que más me gusta es que nos apoyamos para ser más los dos… No sé si tiene sentido para ti…

—Sí lo tiene, muy a mi pesar. Para mí significa que la quieres de verdad —me dice solemne—, eres un hombre, por eso te cuesta expresarlo —dice vacilándome.

—Supongo que tienes razón… —digo riendo.

—Por favor, te lo pido, cuídala, ya ha sufrido suficiente con Hugo… —dice Violeta preocupada.

—Ahora que lo mencionas, ¿qué pasó exactamente? —pregunto curioso mientras me vuelvo a girar para mirarla.

—Creo que no me corresponde a mí contarte esa historia… —dice Violeta intentando esquivar la pregunta.

—Digamos que un poco me lo debes, ya que sonsacasteis al bocazas de mi amigo mi historia con Nuria —digo riendo mientras me encojo de hombros.

—Lo único que puedo contarte por mi parte es que esa relación nos alejó a todas —dice Violeta con un dolor profundo que se le nota en la voz y en los ojos.

—Entiendo, tiene que ser…

—¡Tito, mira lo que hago! —grita Lola entre carcajadas, interrumpiendo mi charla con Violeta.

Lola empieza a decir su nombre mientras Olivia pulsa un par de botones y su voz se distorsiona. Lola estalla en carcajadas. Esto es el atún ese que dices que usa Lía, ¿a que sí?

—No, no, yo no digo eso —digo abriendo mucho los ojos, sonriendo a Lía.

—¿Cómo que no?, siempre se lo dices a papá cuando estoy cantando alguna canción de Lía, le dices… —Lola pone cara seria y levanta un dedo como imitándome—, "Los artistas de hoy en día solo dan birridos y usan el atún hasta para respirar".

Lía me mira levantando una ceja mientras se pone seria. Madre mía en la que me has metido, Lola.

—A ver, en primer lugar, es berridos, en segundo, es Autotune , Lola, y en tercer lugar… —me giro para mirar a Violeta—, ¿hay algún tipo de salida de emergencia cerca o algo para poder salir corriendo antes de que Lía me mate?

Violeta se ríe mientras niega con la cabeza.

—¿ Autotune dices que tienen las canciones de Lía? —me dice Olivia—. Mira, ven —me indica Olivia.

Me acerco al ordenador y a la mesa de edición donde está Olivia. Veo cómo Lía se acerca también.

—Mira, vas a ver todavía más al natural a Lía cantar —dice girándose hacia Lía—, tengo ya “Serendipia”, ¿vamos con ella?

—No he calentado ni nada —dice Lía.

—No pasa nada, mejor así para que vea como es esto de verdad —responde Olivia.

—Está bien —contesta Lía suspirando.

Lía entra a la cabina de grabación. Se pone unos cascos y empieza a moverse mientras escucha lo que imagino que es la melodía que ha creado Olivia.

—¿Lo tienes? —pregunta Olivia hablando a un micrófono.

Lía asiente y levanta el dedo gordo dando el ok.

—Esta canción se llama “Serendipia” —dice Olivia mirándome—, la compuso Lía después del concierto.

No sé qué pasó en aquel instante,

pero el mundo giró un poco más lento.

Te pusiste aquí delante

y mi corazón se paró un momento.

Tus ojos hablaron primero,

me encontraste entre el universo.

Y en ese segundo tan breve y tan intenso,

tu mirada me llenó por dentro.

Y aunque no sabía tu nombre,

ni tu historia, ni tu voz,

algo dentro de mi pecho

susurraba, "Quédate un momento".

Nuestro encuentro fue

Serendipia en nuestro universo.

Dos caminos que al cruzarse

ya no quisieron separarse más.

Nuestro encuentro fue

como un destino escrito en silencio.

Y en un instante entendí

que empezaba todo aquí.

Cruzamos palabras pequeñas,

pero decían mucho más.

Como si el mundo supiera

que algo iba a comenzar.

Tu sonrisa rompió mis miedos,

tu mirada habló sin voz.

Y en medio de tanta gente

solo existíamos tú y yo.

No sabía cuánto me inspirarías,

ni qué vendría después,

pero supe en ese instante

que mi música volvería a aparecer.

Nuestro encuentro fue

Pura Serendipia.

Dos caminos que al mirarse

ya no quisieron mirar atrás.

Nuestro encuentro fue

como un destino escrito en silencio.

Y en un instante entendí

que empezaba todo aquí.

A veces la vida te cambia

sin avisar…

con una mirada

en cualquier lugar.

Y todo lo que éramos antes

empieza a cambiar.

La música me llena

y me empiezo a enamorar.

Nuestro encuentro fue

como un latido nuevo en el viento.

Dos historias que al tocarse

se escribieron en el tiempo.

Nuestro encuentro fue

tan simple y tan inmenso.

Y aunque todo siga igual…

para mí empezó a cambiar.

En aquel encuentro…

te encontré a ti.

Madre mía, de verdad, qué capacidad tan absurda tiene esta mujer de transportarme a otro mundo cuando canta.

—Esa es mi tita —dice Leo con suficiencia.

—Y la mía —dice Lola dando palmas.

—Brutal, no puedo expresarlo de otra manera —digo sin saber qué más decir.

—Yo quiero cantar con Lía —dice Lola.

—¿Qué te parece si vienes a un concierto al que me han invitado y cantas conmigo…? —dice Lía sonriendo.

—¡Sí! —interrumpe entusiasmada Lola.

—Pero cantas tú, el tito y todos —dice Lía riendo mientras me mira con suficiencia.

—No entiendo —dice Lola inocente.

—Que podemos poner una canción como en un karaoke y que la cante todo el mundo —explica Lía riendo.

—El concierto es de… —dice Violeta mirando la agenda del móvil—, sí, es dentro de dos días —dice Violeta.

—Sí, digamos que al final voy a poder asistir ya que estoy aquí —dice Lía encogiéndose de hombros—, podríamos cantar esta —Lía saca su cuaderno del bolso y se lo da a Olivia.

—Tía, me sorprende lo prolífica que estás siendo escribiendo canciones —dice Olivia mientras abre el cuaderno.

—Bueno, digamos que tengo ayuda —responde Lía mientras me mira y me coge la mano.

—Si yo no he hecho nada —digo inocente.

—Haces más de lo que te crees —contesta, dándome un beso tierno.

—¡Puaj, qué asco, tito! —dice Lola mientras pone cara de asco junto a Leo.