37. CAPÍTULO 37
Nos sentamos en la playa y observamos el mar.
—Me encanta el mar, es como tú, precioso y contradictorio —dice Alonso sin apartar la mirada.
—Lo de precioso te lo compro, pero ¿contradictorio? —digo confundida.
—Sí, el mar en calma es el origen de la vida, como tú cuando no estás encima de un escenario, pero también es una fuerza imparable de la naturaleza, como tú también cuando cantas y creas tu arte…
—Vale, ahora te lo compro todo —digo mientras cojo su mano y apoyo mi cabeza en su hombro—. ¿Quieres oír la última canción que he escrito?
—¿Ya la tienes acabada? ¿La que estabas escribiendo esta mañana en la cama? —pregunta Alonso sorprendido.
—Qué va, esa es otra. Toma —cojo un auricular y se lo doy mientras busco la canción que quiero que escuche. Cuando ya la tengo preparada, me pongo yo el otro casco.
—Una canción en exclusiva, me siento honrado —dice ajustándose el casco en el oído.
Pues ve acostumbrándote… Son todas para ti.
—Esta se llama "Beso En La Estación” —digo justo antes de darle al play .
La canción empieza a sonar mientras miro a Alonso y analizo cada gesto de su rostro.
Ella le esperaba en la estación,
su corazón
era un sinfín de sentimientos.
Él se acercó,
la miró a los ojos
y ella sintió cómo el mundo iba en cámara lenta.
Porque el tiempo se para,
el corazón late más fuerte, todo se acelera
y solo existe este momento.
Se dijeron "hola" con la mirada,
se abrazaron como si fuera la última vez,
se besaron como si ya lo hubieran hecho antes
y… de repente llegó el tren.
Ella dijo "ven" y él fue,
él dijo "ven" y ella fue.
No pudieron parar de mirarse
y, de repente,
ya no había nadie alrededor.
Él la agarró,
ella le abrazó,
él le susurró al oído "Bésame otra vez"
y ella le besó.
No sabía si era el momento
ni si ese beso
iba a volver a pasar,
pero cuando se miraron
todo dejó de importar.
Se dijeron "hola" con la mirada,
se abrazaron como si fuera la última vez,
se besaron como si ya lo hubieran hecho antes
y… de repente llegó el tren.
Y aunque la vida a veces nos separe
y aunque el frío nos cale los huesos,
te espero en nuestro refugio.
Se dijeron "hola" con la mirada
Se dijeron "hola" con la mirada,
se abrazaron como si fuera la última vez,
se besaron como si ya lo hubieran hecho antes
y… de repente llegó el tren.
Y… de repente llegó el tren,
y… de repente llegó el tren.
Acaba la canción y estoy algo nerviosa. No he sabido leer la cara de Alonso, no sé si le ha gustado o no. A fin de cuentas… Habla de nosotros.
—Bueno… ¿Y bien? —digo con timidez y nerviosismo a partes iguales.