Superestrella 27. CAPÍTULO 27
22%

27. CAPÍTULO 27

—¿Estás lista, Lía? En cuanto salgas por esa puerta van a acribillarte a preguntas, vas a tener que estar fría —me dice Violeta preocupada.

—Creo que sí, tengo que asumir las consecuencias de mi canción, no solo el éxito que está teniendo sino lo que implica la misma canción… Es mi responsabilidad —digo con determinación mientras me levanto del asiento.

—Sabes cómo es la prensa rosa, van a analizar cada gesto que hagas, cada palabra que digas, tus caras, investigarán todo lo que puedan y más. Y si por un casual dan con Alonso, ¿él está preparado? ¿Sabe la que se le puede venir encima? —dice algo atacada Violeta.

—Vi, lo mantendremos en secreto —digo como si fuera obvio.

—Claro, porque eso siempre sale bien. Además, ¿cuánto tiempo lo mantendrás en secreto? ¿Para siempre? —dice Olivia con un tono que no me gusta lo más mínimo.

—Intentaré mantenerlo en secreto el máximo tiempo posible, así podré prepararle para lo que se le viene encima, como ha dicho Vi —digo molesta, mirando a Olivia.

—Mira, Alonso parece un tío de puta madre, pero ¿y si lo que tenéis no es para siempre como te crees?

¿Y si la que está hasta las trancas eres tú sola?

Sí, él está loco por ti, pero ¿y si no es amor?

¿Y si es solo deseo lo que tenéis, esa atracción física irrefrenable que se va disipando más pronto que tarde?

—dice Olivia con más maldad que preocupación.

—Oli —digo enfadada—, demasiados "y si". ¿Y si viene un meteorito y destruye la Tierra?

—Lía, no te lo tomes a broma —me interrumpe Olivia, subiendo el tono de voz—. Te recuerdo que has hecho exactamente lo que te dije que no debías hacer… —dice enfadada.

—¡Ah!, sabía yo que los "y si" eran una excusa. Lo que te pasa realmente es que crees que esta noticia eclipsará el disco y todo tu trabajo —ataco ofendida a mi amiga.

—Para empezar, no lo creo, lo sé. ¿Es que no has visto que de tu gira en Argentina lo único de lo que se ha hablado es de la nueva canción y de a quién va dedicada? —recalca Olivia casi gritando, levantándose de su asiento como un resorte.

—¡Exacto! Se ha hablado de una canción que hemos hecho, del nuevo disco que estamos haciendo, por lo tanto, mi vida amorosa lo único que está haciendo es potenciar el nuevo disco —digo justificando mi decisión.

—¡Ya basta las dos! —nos corta Violeta muy enfadada—. Lía, en cierto modo Oli tiene razón, al final has caído antes de tiempo. No te pedíamos que no te enamorases, te pedíamos que esperaras a después del nuevo disco para hacerlo prácticamente público —dice Violeta con calma.

—Sabía que nos la liabas —dice Olivia con cara de superioridad.

—Oli —dice Violeta mirándola—, no puedes… Tampoco podemos pretender que Lía se enamore cuando nos venga bien a nosotras, la vida es así. Ahora lo que debemos hacer es adaptarnos como siempre hacemos —dice Violeta intentando reconciliarnos a las dos.

No me puedo creer que mis amigas piensen que no lo tengo todo controlado, se creen que soy una caprichosa y que Alonso es uno más de los novios que he tenido.

La verdad, me duele mucho saber que piensan que hago las cosas sin pensar y que me da igual si las puedo perjudicar… Además le prometí a Olivia que sería el mejor disco que hiciera jamás y gracias a Alonso y lo que me hace sentir, el disco va rumbo a serlo.

—¡¿En serio?! Os importa más el qué dirán que cómo me siento, os importa más vuestra carrera a que por fin haya encontrado a un tío que ve a través de la fama y el dinero y que parece que se está enamorando de mí, de Lía, sí, esa Lía que vivió con vosotras dos en un cuchitril en Madrid antes de todo esto, sí, esa Lía que es vuestra amiga antes de ser una superestrella —digo furiosa mientras ando hacia la puerta del avión.

—La Lía que prometió que no se le subiría la fama a la cabeza, que seríamos siempre un equipo, la Lía que siempre nos escucha cuando tenemos un consejo que darle…

¿O te refieres a la Lía que pasó de nosotras cuando la estábamos advirtiendo de que Hugo era tóxico y te hacía mal?

¿Qué pasó después? ¡Ah, sí! Ya me acuerdo, que teníamos razón —responde Olivia furiosa también, sin pelos en la lengua.

—Vaya, no sabía que se me había subido la fama a la cabeza, o quizás es que se os está subiendo a vosotras, porque os tengo que recordar que a las discotecas entramos por quién soy, y porque sois amigas de —digo dando un paso amenazador hacia Olivia—, y con lo de Hugo, no sabía que no nos pudiéramos equivocar, y que esos errores los podíamos reprochar.

Menudas amigas estáis hechas, queréis que empiece a soltar mierda yo, porque aquí ninguna es perfecta, os lo recuerdo.

Y en vez de reprochar los errores yo siempre he estado con vosotras, apoyándoos aunque no tuvierais razón —digo dando otro paso hacia Olivia con la sangre hirviéndome.

—Chicas, ya basta —dice Violeta en un ruego.

—Ya basta no, aquí nadie os dice si está bien que tú, Olivia, salgas con Jesús, o a ti, Violeta, que seas madre soltera o si estás criando bien o mal a Leo —digo de carrerilla—, qué mínimo de que tampoco me digáis a mí nada de si está bien o no que salga con Alonso.

Además, Olivia, tanto que dices que se me sube la puta fama a la cabeza, te recuerdo que gracias a quién soy y a que trabajo contigo has podido montar la discográfica —digo soltando el golpe sin culpa—, tu sueño desde que nos conocemos, una cantante internacional apostando por una discográfica pequeña.

Creo que aquí los riesgos no solo los asumes tú, mi carrera podría verse comprometida si el disco es una mierda por apostar por ti, mi amiga, o eso creía —digo con furia en los ojos—, en vez de por una discográfica más grande y con más renombre.

—Lía, ya basta, por favor —dice Violeta con lágrimas en los ojos.

Saco de mi bolso, intentando calmarme, el cuaderno donde escribo todas mis canciones, alargo el brazo y se lo ofrezco a Olivia.

—Olivia… —usando todas mis fuerzas consigo seguir hablando con calma—, toma, mi cuaderno de canciones.

Olivia se queda mirando el cuaderno estupefacta, objetivo conseguido, Olivia sabe exactamente lo que significa que le entregue el cuaderno…

—¿Lo… Lo… has acabado? —dice Olivia sorprendida.

—No, pero ahí tenemos material con el que trabajar y muy bueno, creo —digo recuperando la compostura.

Olivia coge el cuaderno y lo acerca también a Violeta para leer juntas las letras.

—Ahora me voy a bajar de este avión y voy a ver al culpable de las canciones que están ahí escritas —digo señalando el cuaderno—, si me disculpáis, os quiero.

Sin dudarlo me doy prisa recogiendo mis cosas y me preparo mentalmente para lo que viene.

—Allá vamos —me digo en voz baja para infundirme valentía y enfrentarme a lo que se me viene encima.