Superestrella 14. CAPÍTULO 14
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14. CAPÍTULO 14

La verdad, ya no sé qué más hacer… Está más que claro que él no quiere nada más, y siento que estoy haciendo la tonta intentando sacar de donde seguramente no haya…

—¿Qué te pasa, Lía? Estás un poco mustia —me dice Violeta sentándose a mi lado.

—Nada, Vi, que le he mandado las entradas y me ha dicho que no sabe si podrá ir por cosas de trabajo… —digo decepcionada, pasándome una mano por el pelo.

—Lía, la vida es así. Tú mejor que nadie deberías saber que todos tenemos responsabilidades, no se lo tengas en cuenta. Además, seguro que te dice la verdad. Ya me ha contado Oli lo que casi pasa con él en la discoteca… —me dice Violeta con una sonrisa traviesa.

—¿Qué casi pasa? —pregunto haciéndome la tonta.

—Lo de que casi os besáis… No te hagas la tonta —dice Violeta riéndose por mi intento fallido de disimular.

—Tienes razón, pero la verdad siento que pasa algo más… —digo pensativa mientras me pongo una mano en la barbilla.

—Tengo mis espías… y me han llegado nuevas informaciones —dice Olivia entrando a la sala de grabación.

—Qué informaciones… —digo mientras el corazón se me acelera.

—Ya sé por qué se te resiste tanto —dice Olivia sonriente.

—¡Cuenta a la de ya! —dice Violeta curiosa, levantándose de un salto del sofá.

—Por lo visto tuvo una relación de unos cuatro o cinco años con una chica y le dejó marcado, pero para mal —relata Olivia de memoria.

—Vale, ¿y? —insisto a Olivia echándome hacia delante en el sofá.

—Cómo que "¿y?" ¿No te parece suficiente información? —dice Olivia indignada.

—¡No! —decimos Violeta y yo al unísono.

—Vale, vale, tranquilas. A ver, por lo visto ella le dejó a él por no ser suficiente o algo así. Era una mujer superficial que estaba todo el rato aparentando en las redes y a él no le gustan esas cosas… —dice atropelladamente Olivia acordándose de todo.

—Realmente un tío sencillo, lo sabía —dice Violeta alegre.

—Sí, pero lo que no me ha quedado claro es si hubo cuernos por parte de ella o no, y el porqué no era suficiente… Tengo que achuchar más a mi contacto —dice rumiando Olivia en voz baja.

Me echo hacia atrás otra vez y me quedo tirada en el sofá analizando toda la información que acaba de aportar Olivia.

—Y cómo te has enterado de algo tan íntimo de Alonso… ¿Quiénes son tus espías? O más bien espía —dice Violeta mirándome mientras se ríe.

Olivia se da cuenta y se pone roja como un tomate.

—¿Qué le has contado? ¡Traidora! —me dice Olivia cogiendo un cojín del sofá y tirándomelo.

—Yo nada, no sé de qué me estás hablando, Dulcinea —respondo riéndome mientras cojo un cojín para defenderme.

—El Jesús este es el que te lo ha contado, ¿a que sí? —dice Violeta cada vez más intensa—. Madre mía, me pierdo una noche de chicas por estar con mi chico y mis dos amigas se echan novio —dice frustrada Violeta.

—Eh, eh, frena —digo yo dirigiendo mi atención a Violeta.

—Tranquilita, Violetita —añade Olivia.

Violeta explota a carcajadas llorando de la risa.

—Bueno, sigamos —dice Olivia cambiando de tema—. El nuevo álbum no se va a grabar solo, nos queda poco tiempo, después son todo ensayos hasta el concierto del Movistar Arena, y hay que currárselo si quieres presentar ahí tu single.

—¡A currar se ha dicho! —añado con energía.

Pasamos el resto del día trabajando en las nuevas canciones. Me encanta poder hacer esto con mis amigas, cuando haces lo que te apasiona y encima rodeada de la gente a la que quieres, se siente todo mucho más fácil.

Por fin llego a casa, dejo la mochila en la entrada y me tiro en el sofá, miro el móvil esperando tener algún mensaje de él…

Qué tonta estás siendo, Lía, estará ocupado…

Justo vibra el móvil en mis manos, mi corazón se acelera, leo la notificación…

Es Juan mandándome las entradas para su partido de este fin de semana… Paso.

Mi mente no puede dejar de pensar en los pocos momentos que hemos pasado juntos.

No sé cómo, pero hace que me sienta una chica normal, no una superestrella.

Siento que esos ojos azules ven a través de todas las capas de fama que me pongo encima para que nadie sepa lo que la verdadera Lía siente.

Me toco los labios… Qué bien habría sabido ese beso que no pudimos darnos…

Finalmente el cansancio puede conmigo, se me cierran los ojos…

Han pasado varias semanas, ya estoy concentrada en la actuación del Movistar Arena, tengo que darlo todo, pasado mañana tengo que ensayar la coreografía con los bailarines… Miro el móvil cada poco y Alonso no da señales de vida, estará ocupado…

Ya es Navidad, quizás tenga mucho jaleo en el trabajo…

¿Pero tanto cuesta sacar cinco minutos para hablar conmigo?

Voy a intentarlo una última vez y si no, que le den…

Busco la foto que nos hicimos en la discoteca, voy a subirla a ver cómo reacciona, lo único que tengo que pensar bien es lo que quiero poner en la foto…

Me devano los sesos pensando la frase perfecta y simplemente me llega.

Pongo en la foto, "Que tenga eco"… Miro el botón de subir, no lo pienso dos veces y lo pulso.

Ya está hecho, que sea lo que Dios quiera…

El móvil empieza a vibrar con cada me gusta que recibe la foto.

Me voy a ir a duchar y a prepararme para cenar esta noche con mi familia, a ver si mis padres consiguen que deje de pensar en él durante cinco minutos.

—Bueno, cariño, ¿no tienes nada que decirnos? —me dice mi padre mientras trae el postre a la mesa.

—Papá… ahora no —le digo suplicante bajando la voz.

—Cómo que ahora no, mejor momento que ahora con tu familia no hay ninguno —dice animándome mientras me mira con picardía.

—A ver, qué se supone que tengo que deciros —digo intentando disimular.

—Lía, mi amor, tu padre y yo hemos visto la foto que has subido antes de venir a casa. ¿Quién es ese chico? —me dice mi madre tranquila.

—Mamá, ahora con toda la familia no es plan… Y además no es nadie, solo un amigo —miro a Jorge, mi primo, para que me ayude.

—Julio, Luna, no tenéis de qué preocuparos, yo la llevé y la recogí, estuvieron Olivia y Lía con unos amigos, y además muy buenos, gracias a ellos se deshicieron del Juan Castillo este.

—¡El futbolista! ¡Mejor promedio goleador de la liga en tres años, va a dos coma cuatro goles por partido, es un máquina! —dice emocionado mi padre.

—Y ahí está el loco del fútbol —dice mi madre negando mientras mira a mi padre—. Julio, céntrate, estamos sacándole información a tu hija…

—Uy, un mensaje importante, ahora vengo —digo para escaparme de la situación mientras me levanto y me voy a otra habitación.

Lo cierto es que he recibido un mensaje pero no he mirado de quién es. Así sin más, es él… Me ha mandado un vídeo. Lo reproduzco, aparece Alonso bastante guapo con una niña pequeña de unos seis o siete años.

—¡Lía! Aquí Alonso con una de tus mayores fans, te presento a Lola, mi sobrina. Dile algo a Lía.

—¡Lía! Te vamos a cantar una canción, dice mi tito que es amigo tuyo y que cuando cobre la paga me va a llevar a un concierto tuyo… —Lola se acerca a la cámara del móvil y susurra tapándose para que Alonso no la oiga—, No tiene paga.

Me echo a reír por lo mona que es Lola, sin duda tiene que ser su sobrina porque la gracia la tienen los dos.

—Bueno, allá vamos con un temazo, no sé si lo conoces.

Veo cómo Alonso y Lola se ponen a cantar “Latidos de Neón”, mi tema, qué ilusión. Lola y Alonso cantan juntos y bailan dándolo todo, me encanta que se lo pasen tan bien con un tema que he escrito yo… La canción acaba, Lola y Alonso saludan a la cámara y él coge el teléfono alejándose del resto.

—Lía, lo siento, no he podido sacar ni un poco de tiempo, me han ascendido y tengo que preparar la cafetería para el aniversario de su reapertura en febrero, la verdad es que estoy muy agobiado, y tampoco quería molestarte, sé que tú tienes que preparar un concierto, y sé perfectamente que este va a ser especial…

Lo siento de verdad, te prometo que te compensaré —Alonso se gira y se escucha cómo Lola le llama, Alonso tira un beso a la cámara y guiña un ojo, el vídeo acaba ahí.

Algo en mí se remueve al ver ese final… Dios mío, me vuelve loca. Y me ha inspirado, mañana voy al estudio a componer. Contesto al vídeo con otro.

—Lola, cariño, estás hecha toda una superestrella. Cuando el tacaño de tu tío te traiga a uno de mis conciertos tenemos que cantar alguna canción juntas, y estoy segura de que será una canción que tenga eco.

Mando el vídeo esperando a que contesten. A los pocos minutos llega la respuesta.

—Que tenga eco —contesta Alonso.