13. CAPÍTULO 13
A la mañana siguiente me despierto cuando mi cuerpo ha descansado lo suficiente.
Que gusto cuando soy yo quien se despierta y no la maldita alarma.
¿Qué hora es? Las diez y veintidós de la mañana, pues tampoco he dormido tanto, pero bueno, vamos a activarnos un poco que si no el fin de semana no sabe a nada.
Me ducho con agua caliente. Qué bien se siente el agua, es de las mejores sensaciones después de una noche de fiesta… Y qué noche. Empiezo a recordar cómo bailó Lía conmigo. Madre mía, solo de pensarlo se me ha puesto dura. Bueno, como dijo Olivia a Jesús, juguemos un cinco contra uno.
Me agarro el miembro y empiezo a masajearlo de memoria.
Cierro los ojos e imagino a Lía, recuerdo sus pantalones blancos apretados mientras me acuerdo también del roce de su trasero con mi sexo cuando bailábamos.
Imagino también qué hubiera pasado si en ese momento la hubiera girado y besado.
La habría tomado allí mismo… No me hace falta mucho más para llegar al orgasmo.
—¡Ah, joder! —suelto animalmente mientras toda mi esencia salpica la pared.
Hostias, qué a gusto me he quedado. Hora de destruir las pruebas del delito, cojo la alcachofa y apunto el agua hacia la pared. Veo cómo desaparece todo mientras miro cómo se lo traga el sumidero.
Salgo de la ducha relajado de cojones, nunca mejor dicho. Puede parecer una tontería, pero un hombre recién masturbado piensa con más claridad. Voy a la cocina a hacerme el desayuno. Hoy toca caprichito, huevos con bacon. Qué feliz soy, doy palmas aplaudiendo mi genial idea.
—¡Alexa! Pon música —digo mientras llego a la cocina. Un buen desayuno se hace con música, está claro.
—Reproduciendo "Latidos de Neón" de Lía Romero en Spotify —dice el asistente de voz.
—¿Tú también, Alexa?… Bueno, qué se le va a hacer… Alexa, volumen ocho —digo sonriendo.
La asistente de voz hace el sonido de subir el volumen mientras la canción de Lía suena.
—Uhh, venga, va, yiahhh —me pongo a decir mientras abro el frigorífico para coger la leche—. Ahá, ahá, venga, dale —cojo una cuchara grande y la uso de micrófono—, "Dime que no es casualidad, que tu risa sea de verdad".
En lo mejor de la canción veo cómo el móvil vibra. Me acerco a ver la notificación, es de un número desconocido. Desbloqueo el móvil intrigado, abro la conversación de WhatsApp.
Buenos días, Alonso, te paso las tres entradas que te prometí
Se me para el corazón, ha conseguido mi número y me ha pasado las entradas. Dudo si contestarla o no… ¡Qué demonios!
¿Quién eres?
Siempre funciona, así me hago el duro.
A ver si va a ser verdad que los guapos sois tontos también, ¿quién voy a ser? 🤦♀️
No sé si sentirme halagado o insultado, pero me ha dejado cortado.
¿Cómo te guardo? ¿Lía Autotune? 🤣
Ja, ja, ja, no, si lo que yo decía, tonto de remate 🤨
Sabes que te has reído de verdad, no finjas. Intentaremos estar los tres, no sé qué turnos tengo para dentro de dos meses, que es el concierto, ¿no?
Sí, dos meses, pero si quieres podemos hablar por aquí hasta el concierto, si no te molesta, claro..
Claro que sí, guardaré tu número como un tesoro. Imagino que no mucha gente lo tiene, ¿no?
Solo mis amigos y contactos más cercanos, este es mi número personal, no el profesional…
Entiendo
Tengo ganas de verte en el concierto y que me digas si tiene eco…🙃
Lía, si te digo la verdad… No sé si podré ir, es dentro de mucho tiempo y para febrero tendremos bastante curro, no sé qué horarios me pondrán. El único que sé que va seguro es Jesús…
Ah, bueno… No te preocupes, el trabajo es lo primero
Te prometo que lo intento, qué mínimo, ¿no? Encima que nos invitas, así conoces a Jenry, es súper fan 😂
No te preocupes si no puedes. Bueno, voy a seguir componiendo y tal, que me estaba dando cinco minutos
¿Se habrá ofendido? Mi intención es ir a verla, pero no puedo prometer nada en esas fechas…