Superestrella 12. CAPÍTULO 12
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12. CAPÍTULO 12

—Alonsillo, le has soltado la de Gladiator y lo sabes… —dice Jesús incrédulo.

—A ver, Don Quijote, me ha salido solo… —me justifico mientras me encojo de hombros.

—Lo primero de todo, "Don Quijote, agárrame del cipote". Lo segundo, le has soltado la de Gladiator , y eso tiene unas consecuencias —dice Jesús quedándose tan ancho.

—Ya estás con tus teorías absurdas —digo negando con la cabeza.

Jesús puede ser muchas cosas, pero tonto no es una de ellas. Sé perfectamente qué quiere decir, pero no quiero ni oírlo, ni pensarlo y menos aún aceptarlo.

—Alonso, sabes tan bien como yo que cuando te pones tan profundo es porque la chica te gusta de verdad… —expone mi amigo con preocupación.

—¿Y tú qué? —digo intentando cambiar de tema—. No sé si lo sabes, pero tienes la camisa manchada de pintalabios y un chupetón por debajo del cuello…

—¿Ah, sí? No me había dado cuenta —dice riéndose sin disimular demasiado.

—¿Olivia? —pregunto sabiendo la respuesta.

—Mientras cantaba Lía —asiente Jesús—. Se me ha tirado encima, algo la ha poseído —dice mi amigo emocionado.

—Pues está claro que la locura absoluta, porque con todos los cortes que te ha dado esta noche… —digo confuso mientras le doy una colleja a mi amigo.

—La verdad es que me ha dejado bastante enganchado… No es una mujer cualquiera —me dice entristeciéndose.

—¿Qué pasa, Jesús? —pregunto preocupado.

—Creo que esto es el fin de una época —sentencia Jesús.

—Desarrolla —digo divertido, sé por experiencia que cuando Jesús dice algo de eso se viene alguna de sus teorías locas.

—Jenry tiene novia, llevan ya más de un año, tú vas a acabar con Lía, y no me mires así —dice sin mirarme—.

Está claro que ahí hay algo, jamás te he visto así con ninguna…

Bueno, sí, con una y hace ya unos pocos años —aclara rascándose la cabeza—.

Y luego estoy yo, que soy el último baluarte de la soltería, y, niño, creo que voy a caer.

Olivia es… Uf, qué mujer —dice mientras le brillan los ojos.

—Me sorprende gratamente que haya aparecido la mujer capaz de hacer que sientes la cabeza, te lo digo como lo siento, es hora de que pruebes lo que es compartir con alguien algo más que sexo —digo orgulloso y genuinamente sorprendido—.

Y por otro lado, Lía es una mujer súper atractiva…

Esos ojos verdes me dejan fuera de juego, aunque lo más importante para mí es que también es divertida y sensible…

—digo acordándome de todo lo que hemos pasado esta noche—.

Y lo siento, Jesús, pero seguramente no salga como tú piensas.

Poniéndome en la mejor de las situaciones, que sería que saliéramos juntos, no podría durar.

Como te dije antes, no me gusta el mundo en el que vive de apariencia constante —le explico a Jesús—.

Al final hasta el amor lo aparentas y no lo sientes.

Para que me pase igual que con Nuria, prefiero no empezar nada.

—¡Sabía que tenías una buena razón y sabía que era Nuria! No puedes estar temiendo el futuro por culpa de tu pasado, Alonso —dice Jesús en un arrebato de sabiduría.

—Cambiemos de tema, anda, y vámonos a casa, que quiero descansar un poco, el domingo vienen mis sobrinas —digo cerrando el tema por hoy.

Sé que en el fondo Jesús tiene razón, no puedo vivir con miedo a que me hagan daño siempre. En cierto modo siento que Lía puede llegar a ser la persona que cure de una maldita vez esa herida que parece curada pero que aún sangra.