9. CAPÍTULO 9
—Una copa para la señorita —digo con una sonrisa entregándosela.
—Gracias —responde aceptándola.
—¿Nos sentamos? —pregunto algo nervioso.
—Claro —dice sacando su móvil y sentandose en el sofá.
—¿Momento foto? —pregunto riéndome.
—Ya sabes, las redes… —se excusa mientras me siento junto a ella.
—Va, foto —respondo sin pensarlo demasiado, acercándome a ella.
Ella levanta el móvil y pega su rostro al mío sonriendo, hace una foto. En la siguiente saca la lengua y yo guiño un ojo, hace otra foto.
—Sabes que si subes eso a las redes van a decir que soy tu novio y te van a perseguir aún más por la calle —digo algo preocupado.
—Lo sé, por eso voy a hacer esta foto —Lía cambia a la cámara trasera y apunta a nuestros pies y manos mientras me da la mano.
Siento la electricidad recorriendo mi mano cuando ella la sujeta. Hace la foto y la suelto rápidamente como si quemara, ella se da cuenta por la cara que ha puesto.
—¿Seguimos bailando? ¿O sigues cansado, abuelete? —me dice con una sonrisa maliciosa.
—Seguimos bailando, por supuesto, pero ya te veré yo cuando llegues a mi edad —digo sonriendo—. No todos nos levantamos frescos como una rosa al día siguiente, jovencita —añado divertidamente.
Lía se ríe mientras observo a Jesús y Olivia, que están mirando la escena mientras hacen que bailan.
Hago un gesto a Jesús para que se meta en sus asuntos, Olivia creo que también lo entiende porque ambos se ponen a bailar juntos.
Eso sí, mirando cada poco tiempo por turnos como si lo tuvieran ensayado.
—Además no seré mucho más mayor que tú —le digo levantándome y llevándola al centro del reservado.
—Tienes que tener casi cuarenta, estás muy estropeado —dice Lía con la clara intención de picarme mientras se pone a bailar.
—Tengo treinta, y permíteme decirte que cuando llegas a ellos es todo cuesta abajo —digo riéndome mientras me pongo a bailar.
—Todavía me quedan cinco años de vida útil —contesta Lía riéndose y pasándose una mano por la frente, fingiendo alivio.
—¡Oh! Qué bebé eres. ¿Has pedido permiso a tus padres para salir hoy de fiesta? ¿Sabes que son más de las nueve de la noche, no? ¿No deberías estar en otro sitio? —pregunto vacilón.
—¿En dónde? —me dice Lía mientras se ríe.
—En la cama. Lo dicen Los Lunnis, "Buenas noches, hasta mañana, Los Lunnis y Lía se van a la cama" —canto con pasión mientras me río.
Lía estalla en carcajadas dejando de bailar.
—¡Qué mal cantas! ¡Acabas de destrozar una canción de la infancia para muchos niños! —dice llevándose las manos a la cabeza.
—A ver, que sé que canto mal, pero no es para tanto —digo con falsa indignación.
—Parecías un gato atropellado —me dice riéndose y guiñándome un ojo.
—Tú lo harías mucho mejor, claro, la estrella del pop, cómo no va a hacer algo mejor —digo picándola.
—Pero mucho mejor —dice segura de sí misma con una sonrisa que me desarma.
—A estas horas de la noche y sin toda la parafernalia que tenéis que preparar para los conciertos como por ejemplo el… Autotune —remarco para picarla—. Creo que no serías capaz de superar mi gato atropellado —sonrío triunfal, sabiendo que ha sido una buena contestación.
—Está bien —dice Lía mientras me coge la mano y tira de mí para llevarme fuera del reservado.
—¿A dónde me llevas? —pregunto mientras me arrastra bajando a trompicones las escaleras.
—A poner a prueba tu teoría.