Superestrella 8. CAPÍTULO 8
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8. CAPÍTULO 8

—¡¿Que te estás qué?! —me dice Olivia casi hiperventilando—. Pero cómo dices eso, muchacha, si no le conoces de nada, solo de esta mañana. ¿Qué te crees, que estás viviendo en una de estas películas de Disney en la que la princesa ve al príncipe, se besan y felices para siempre?

—Oli, te estás pasando —digo dolida.

A veces Olivia puede ser brutalmente sincera y no piensa en el daño que pueden hacer las palabras, y en este caso realmente me han herido. Claro que no soy una niña inocente, aunque a veces me gustaría serlo, todo sería mucho más sencillo.

—Lía, no puedes soltar esa bomba y quedarte tan a gusto, no sabes nada de él, ¿qué edad tiene? ¿a qué se dedica? ¿tiene novia? ¿hijos? No conoces a sus amigos, sus compañías…

—Ya está —corto a Olivia—. Sí sé alguna cosa de él, pero para mí lo más importante es que parece buena persona. Una mala persona o un interesado no me hubiera ayudado esta mañana y menos aún sin pedir nada a cambio —digo defendiéndole mientras miro a mi amiga molesta.

—A ver, ¿qué sabes de él? —me dice Olivia tensa.

—No tiene hijos, ni novia, tiene un amigo llamado Jesús, y tiene que trabajar cerca de donde me lo encontré —le digo insegura, como una niña cuando intenta justificar algo.

—Lía… —me dice Olivia relajando su tono—. Te quiero, por eso a veces tiendo a sobreprotegerte, sabes que Vi y tú sois como hermanas para mí.

—Lo sé, Oli —digo mientras mis ojos se humedecen.

—No solo quiero protegerte de los medios, tu salud física no es lo único que me preocupa, tu salud mental también es importante, y sé que ahora mismo estás bajo mucha presión…

Con cuerpo y mente puedo ayudarte, pero me da pánico que se te rompa el corazón…

Con ese no puedo hacer nada… Y te lo digo por experiencia, ese es muy jodido de que se cure, siempre le queda alguna cicatriz.

—Te quiero, Oli —digo abrazándola—. Gracias por protegerme, sin vosotras no sé qué haría…

Sabes de sobra que detrás de la estrella está la Lía insegura, y te prometo que este tío hace que todas mis inseguridades salgan juntas —miro a Olivia a los ojos soltándola del abrazo—.

Debería ser más fácil poder enamorar a un tío siendo una estrella, no al revés, o al menos ligar con él.

—Lía, al final, para un tío normal… No es fácil enamorarse de una superestrella —sentencia Olivia.

Sé que mi amiga tiene razón, no es fácil que alguien se enamore realmente de una persona famosa. Puede ser un cliché, pero los focos acaban deslumbrando incluso a los que estamos acostumbrados a ellos.

Ahora mismo solo tengo dudas. ¿Es real lo que siento?

¿Alonso es realmente quién parece ser? La conexión que he sentido con él, ¿es porque me gusta de verdad o es porque me ha salvado?

Soy un mar de dudas ahora mismo, y si al menos quiero que pase algo, esta inseguridad no me viene nada bien.

Tengo que alejar a la Lía insegura y tirar de esa que se sube a los escenarios del Bernabéu y el Palau Sant Jordi sin morir de vergüenza en el intento.

Inhalo y exhalo como cuando me preparo para uno de mis conciertos, siempre me ha funcionado, y sigue haciéndolo.

Mis dudas se disipan poco a poco, cierro los ojos para terminar de calmarme y pensar con claridad.

Abro los ojos. Joder, qué guapo es, viene directo a mí con una copa en cada mano.

A la mierda toda mi concentración, que sea lo que tenga que ser, me voy a dejar llevar.