Superestrella 6. CAPÍTULO 6
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6. CAPÍTULO 6

—¿Tía, pero qué ha sido eso? —dice Olivia incrédula.

—¿Yo qué sé? ¿No sé cómo dejárselo más claro? —digo insegura—. Quizás no le guste.

—¿Pero cómo no le vas a gustar? ¿Tú te has visto? Eres un pibonazo, y los pantalones blancos son infalibles —dice Olivia intentando animarme.

—No sé, en serio. ¿Quizás tendría que ir más a saco? —pregunto al aire, confusa.

—¿Más? Si solo te falta ponerte una señal luminosa en el mismísimo diciendo que quiere visita —dice Olivia quedándose tan ancha.

—Oli, te quiero, pero a veces eres más bruta… —digo negando con la cabeza.

—Yo es que no le entie… —Olivia abre los ojos de golpe—. ¡Ya está, tía! ¡Ya sé lo que le pasa!

—¿Qué? —pregunto sorprendida.

—Le has acojonado —me dice Olivia muy segura—. No deja de ser un tío normal, lo mismo no se ve con posibilidades y menos con una superestrella como tú —dice orgullosa de su mente afilada.

—Alonso, acojonado, y por ser yo famosa… No creo, tía. Cuando él me mira creo que solo ve a Lía, una chica normal. No ve la estrella, me ve a mí, y eso es lo que le hace especial —digo absorta.

—Tía, me da la sensación de que tú a este le quieres para algo más que para empotrártelo —dice Olivia preocupada.

—¡Oli, de verdad que basta! No sé qué decirte. Me resulta refrescante, incluso único que alguien me vea a través de todo… esto —me señalo a mí misma con las manos.

—Yo te veo a través de todo, y Vi también —dice mi amiga molesta.

—Sí, pero vosotras me conocéis desde antes de ser famosa. Él no. Sabes lo complicado que es encontrar a alguien… real. Alguien que sepa mirar más allá de la fama, del dinero, de las redes sociales. Y no es una pregunta, es una afirmación, realmente lo sabes —digo con determinación.

—Sí, tía, pero ándate con cuidado, no sería la primera vez que el príncipe azul te sale rana —me advierte Olivia acariciándome la mejilla—.

Y si realmente es tan normal como dices, quizás lo que le pase es que tenga miedo de que le relacionen contigo…

Ya sabes cómo pueden ser los medios, quizás no le haga ni puta gracia la repercusión que podría tener en su vida —dice Olivia dejándome pensativa.

Olivia tiene razón, nuestros mundos son tan diferentes… Pero precisamente eso es lo que tan enganchada me tiene, la capacidad que parece tener para ver a través de todo lo extraordinario de mí y hacer que me sienta como una persona normal.

—Ten en cuenta que hoy en día cualquiera puede hacerte una foto comprometida, todos tenemos móviles —me dice Olivia sacándome de mis pensamientos.

—Lo sé, tía, sé que tengo que tener cuidado —respondo pesadamente—. Quizás el chico normal sea más especial de lo que creemos —no sé si contarle a Olivia lo que siento, cuando estoy con él es algo más que una atracción sexual, es como una conexión psíquica.

—Lía, cariño, ve con cuidado. Sé que suena egoísta y que te estoy hablando más como tu productora que como amiga —dice Olivia mirándome con preocupación—, pero ahora mismo enamorarte podría poner en peligro todo nuestro proyecto.

Los medios harían más eco de tu vida sentimental que de nuestro maravilloso trabajo, y sabes tan bien como yo que me la juego con este álbum.

—Lo sé, Oli, pero si te digo la verdad, me ha decepcionado que justo en el mejor momento se haya ido, pero a la vez también me causa curiosidad el porqué de resistirse tanto —digo frustrada mientras le miro llenar las copas.

Me siento muy insegura ahora mismo. Cómo es capaz de resistirse con el modelito que me he puesto, con lo guapa que voy, con lo lanzada que he sido, con la conexión que siento que tenemos. Quiero besarle, quiero cumplir con él mis más oscuras fantasías…

—Mierda —digo poniendo mis dedos en el puente de la nariz.

—¿Qué pasa, Lía? —pregunta Olivia intrigada.

—Creo que me estoy enamorando.