2. CAPÍTULO 2
—¿Qué ha sido eso tía? —me pregunta Violeta mirándome incrédula.
—¿Qué ha sido qué? —pregunto haciéndome la tonta.
—La risa esa cuando estaba haciendo el gilipollas, menudo personaje de verdad — responde mi amiga poniéndose una mano en la frente.
—Pues a mí me ha parecido mono —contesto sonriendo— ¿has visto qué ojos? —pregunto suspirando.
—Lo sé —dice Violeta mientras se ríe— ¿por qué crees que le he dicho lo de la novia? —admite mi amiga a carcajada limpia.
—¡Vi!, eres increíble… —digo entre carcajadas pegándole en el hombro sin poder parar de reír.
—Por eso soy la mejor mánager de toda España, y por eso me quieres también —me dice mientras me guiña un ojo con sorna.
—Tú lo que eres es una espabilada —digo riendo negando con la cabeza.
—¿Has podido despejarte? —pregunta interesada Violeta.
Asiento con seguridad, me noto renovada, aliviada, inspirada incluso, diferente a hace unos días en los que todo parecía poder conmigo, pero aún no quiero decírselo a Violeta, quiero experimentar esta sensación un poco más antes de se convierta en una realidad.
—Creo que aparte de despejarme y desbloquearme, me he inspirado.
—¡Artistas! Cualquier tontería les puede inspirar, vamos al estudio directas entonces — dice Violeta entre risas negando con la cabeza.
—Mejor, tengo ya un par de estrofas que quiero probar.
—Olivia estará más que feliz de ayudarte con las melodías también. Y ya verás cuando se lo cuente —me dice socarronamente— soy un superhéroe jo, jo, jo —dice imitando a Alonso y sus gestos.
Estallamos en risas mientras lo hace.
—Ji ji ji que gracioso Alonso ji ji ji —me imita ahora a mí.
—Eh, eh, que no me he reído así —digo señalándola con el dedo amenazándola falsamente.
—¿Qué no? Tú no te has visto —dice descojonándose.
Finjo que estoy ofendida, aunque en realidad me preocupa que realmente haya sido como lo cuenta Violeta, ¿lo habrá visto él así también? Dime por favor que no, ¡qué ridícula me siento!
—No será para tanto, soy encantadora con los fans —digo controlándome un poco.
—Con algunos más que otros —me dice Violeta guiñándome el ojo de nuevo.
—Eres incorregible —digo con una sonrisa, feliz de poder tener estos momentos con mi amiga.
Ya en el estudio me siento inspirada, es como si este encuentro lo tuviera planeado el destino, justo cuando más lo necesitaba, ha ocurrido.
Saco mi cuaderno marrón de notas donde escribo todo lo que se me ocurre, para luego juntarlo en una canción.
Así entre frases sueltas, ideas, y sentimientos consigo crear la magia que me acompaña desde mi infancia.
Asi nace mi música. Intento escribir mientras imágenes del encuentro con Alonso no paran de venirme a la cabeza. Y esos ojos…
Te conocí cuando no te estaba buscando,
con el corazón en modo no molestar.
Yo estaba aprendiendo a quererme despacio
y llegaste tú para hacerlo normal.
Canto, ajena a todo lo demás, siento cada palabra de mi nueva estrofa, quiero continuar pero otra vez ese bloqueo, esta vez no es lo que sentía antes, solo puedo pensar en él y en su sonrisa.
Me ha hecho sentir lo que nadie ha conseguido antes, o eso creo, nunca antes me había sentido normal con nadie, ¿así es como realmente se siente una cuando la miran directamente sin fama, sin flashes, sin nada más, solamente él y yo?
—Lía, ¿has terminado con las letras? —me pregunta Olivia sacándome de mis pensamientos.
—No tía… —respondo mientras levanto la cabeza y la miro aturdida.
Otra vez a la casilla de salida, otra vez me he bloqueado, no sé qué me pasa últimamente, por mucho que lo intente no termina de fluir la inspiración.
Creo que estoy mal, no tengo fuerzas para nada, pero no puedo parar ahora, mucha gente cuenta conmigo, hay que sacar un nuevo álbum, planear la gira, entrevistas…
—Ya me ha contado Violeta lo del famoso Alonso el héroe —me dice Olivia riendo.
Me saca una sonrisa, pero no la que me gustaría. Olivia se da cuenta y se acerca a mí abrazándome.
—¿Qué pasa, tía? —dice despegándose de mí para mirarme a los ojos.
—Estoy algo cansada, nada más —miento a mi amiga mientras me acomodo en la silla donde estoy sentada.
—Tú lo que pasa es que estás pensando en lo que estás pensando… —dice con perversión.
—¿En qué? —pregunto nerviosa, el corazón me va a mil, no puedo flaquear ahora, la nueva discográfica de Olivia depende del álbum para hacerse un nombre en la industria.
—Pues en el buenorro —hace un gesto besándose los dedos como si se tratara de comida.
Menos mal que cree que es eso, no habría sabido reaccionar si averiguase la verdad.
—La verdad es que era muy mono, y muy gracioso —digo recordando lo guapo que era.
—Tú lo que necesitas es una noche de chicas y luego…—hace una pausa dramática— una noche con algún empotrador.
No puedo contener la risa, Olivia siempre ha sabido animarme.
—Noche de chicas, me vale con estar solo nosotras, Oli —digo sonriendo a mi amiga.
—Y de empotrador, hazme caso. Te cuesta escribir porque tienes un atasco aquí —señala mi cabeza— y aquí —señala por debajo de mi cintura— además conozco el lugar ideal para encontrarlo.
—Aunque me niegue vas a insistir hasta que diga que sí ¿verdad? —digo riendo y negando con la cabeza.
—¿Para qué están las amigas? —pregunta Olivia exageradamente.
—Está bien, ¿a qué lugar de moda quieres llevarme para entrar gratis? —descubro a mi amiga con una sonrisa.
—¿Crees que es solo para eso?— pregunta con falsa indignación.
—Y para un… empotrador ¿no? Pero para ti —aclaro soltando una carcajada mientras me echo hacia atrás en la silla.
—No, no, esta noche va a ser solo para ti —dice Olivia inocente.
—No te lo crees ni tú —la conozco demasiado bien como para no saber que ya sabe que algún futbolista o algún tío bueno famoso va a ir a la discoteca.
—Vamos a Pacífico —me dice mientras sale por la puerta.
Creo que me vendrá bien salir esta noche y por qué no, si aparece un empotrador como dice Olivia, desbloquear el asunto.