55 Matteo
MATTEO
—Te amo.
Mantuve la respiración tranquila para que Sofiya pensara que estaba dormido, no obstante, sentía que mi pecho estaba a punto de estallar.
Ella me amaba.
Me amaba.
Todo era igual que hacía unos minutos y, sin embargo, nada era igual. El universo había cambiado y yo me había transformado.
Yo era un hombre amado por Sofiya Rossi.
De algún modo, contra todas las probabilidades, contra mi propia jodida idiotez y terquedad, me había ganado el amor de mi preciosa esposa.
La abracé con más fuerza mientras su respiración se calmaba. Nunca tendría suficiente de esto, de ella. La deseaba en cada momento que estaba despierto, mi mente incluso la buscaba mientras dormía.
Y me pregunté si así era como se sentía el amor.