Storm Breaker (Stormbreaker 1) Capítulo 17
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Capítulo 17

P arece que ha pasado una eternidad, pero por fin se acaba nuestra tercera semana en Amery. Ese viernes por la noche, estoy sentada en la cama con las piernas estiradas y apoyada sobre el cabecero, la tablet abierta con un libro que en realidad no estoy leyendo.

Trinity debería dejar pronto el ala médica, y lo estoy deseando.

Nadie sabe cuándo han previsto los líderes estudiantiles comenzar con la siguiente ronda de pruebas, y la espera me tiene de los nervios.

Por lo que sé, no hay nadie de Fiama que hiciera la prueba para otra Sociedad.

De nuestra casa, dos personas no la pasaron y otra murió.

Solo la primera prueba de Trinity resultó en empate.

Sé que se siente humillada, pero sigo creyendo que podría haber sido peor. Al menos sigue viva.

Una parte de mí está ansiosa por pasar la siguiente prueba, para poder redimirme y fingir que nada de esto ha sucedido.

Por supuesto, a la otra parte le preocupa que pueda morir en el intento, o que me pidan algo incluso peor.

No estoy segura de lo que haría entonces.

Me niego a hacer daño a nadie, no me importa a quién.

Rook, como es obvio, superó la primera prueba, ya que sigue aquí, pero nadie parece ponerse de acuerdo sobre qué casa eligió.

Me planteo cómo sería si fuéramos aspirantes de la misma casa.

Cuando llegó, me aterrorizaba la idea, pero puede que las cosas hayan cambiado.

Desde luego, en cuanto Knox asuma el cargo de sucesor, seguro que le hará la vida imposible a Rook.

Además, a pesar de todo lo que sé sobre los solitarios, no me puedo imaginar a Rook haciendo daño a alguien a propósito.

Acabe donde acabe, no puedo evitar percatarme de cómo se me acelera el corazón y se me forma un nudo en el estómago cada vez que pienso en él. Es algo que, sin lugar a dudas, tengo que guardarme para mí.

Alguien llama a la puerta y Lacey va a abrirla, lanzándome una mirada asesina. Varias personas irrumpen en la habitación y, por lo alto que hablan, el olor acre, el aspecto desaliñado y las mejillas sonrosadas, es evidente que ya se han emborrachado con el aguardiente ilegal de los huecos.

Los recién llegados van hasta el otro extremo del cuarto y se dejan caer sobre las camas de Winter y Lacey. Verity y Sal avanzan tropezándose hasta dar con la esquina vacía de Trinity. Se besuquean, y Sal rueda para colocarse sobre ella, casi restregándose con la ropa puesta en frente de todos.

—Eh, hola —digo, levantando la voz. Me ignoran.

O quizá es que no pueden oírme, por el ruido de los gemidos de Verity y de los tristes movimientos de cadera de Sal—.

¡Ey! ¿Podríais no hacer… eso ahí? —Por fin se separan y me fulminan con la mirada.

Verity y yo siempre hemos sido amables entre nosotras, pero ahora todo ha cambiado—.

Trin sigue en el ala médica y me gustaría mantener su esquina ordenada —añado, sabiendo que estoy siendo territorial de una forma irracional, pero este es su espacio.

Anoche me pasé un buen rato ordenándolo todo, ahora que la doctora Perez le ha dado el alta, pero Trinity afirma que todavía no se encuentra bien como para moverse.

Sé que está evitando a todo el mundo y entiendo que tenga ganas de esconderse.

Pero no puede quedarse allí toda la vida.

—Ya no es de la Sociedad —suelta Verity—. ¿A quién le importa?

—Todavía lo es —digo, tratando de que no me tiemble la voz—. Y a mí me importa.

—Vale —dice Verity con un bufido antes de que la pareja se levante de la cama y se una a sus amigos al son de una carcajada burlona, definitivamente a mi costa.

Intento pasar de ellos, con la esperanza de que se marchen pronto. Cojo la tablet y ojeo algunas páginas, buscando algo con lo que mantenerme ocupada, cuando me suena un pitido en el móvil.

Silver sogno esta noche. te apuntas, poet?

Sogno es una discoteca de varias plantas y temática onírica, con nubes esponjosas y camareros casi desnudos, excepto por unas alas blancas de plumas.

Su mala reputación es legendaria, y cuando éramos más jóvenes teníamos prohibida la entrada. Trinity y yo llevamos años esperando este momento. No puedo ir sin ella, no estaría bien. Además, la verdad es que no estoy de humor para salir de fiesta.

Poet creo que me quedaré aquí, pero gracias. estoy un poco cansada

Silver esperando a trin?

Poet sí

Espero que trate de convencerme para que las acompañe. Escuchar algún tipo de protesta. Sé que no es justo esperar algo así, pero Silver lleva guardando las distancias desde mi iniciación.

Y, aunque lo entiendo, también me duele.

Poet divertíos

Le sigue un largo silencio y me imagino a Hazel y Silver decidiendo la respuesta. Cuando llega, se me cae el alma a los pies.

Silver gracias!

Silver tú también!

Y eso es todo. Al menos por esta noche, supongo.

Vuelven a llamar a la puerta y me quejo en silencio cuando entra otro grupo. Reconozco varias caras, y algunos tratan de hacer contacto visual antes de recordar que se supone que tienen que evitarme.

Me concentro en la pantalla hasta que una sombra me cubre y alguien se desploma en la parte inferior de mi cama. Knox se tumba sobre mis pies y Jackson se queda de pie con una mano en la cadera y la otra apoyada en la pared.

Jackson me ofrece una botella de cristal marrón con aguardiente de los huecos y yo niego con la cabeza.

—Vente con nosotros —dice Knox, un poco demasiado alto—. Vamos a Sogno.

—Te veo de mejor humor —digo, captando el aroma a licor en su aliento.

La venda del puñetazo de Rook ha desaparecido, solo quedan algunos moratones alrededor del ojo.

—Es fin de semana —dice—. Me voy a pillar un pedo. Ya me ocuparé de ese cabronazo más tarde.

Se le oscurecen los ojos y me arrepiento de haberle recordado su rencilla con Rook. Lo he visto muy poco esta semana. Ayer no fue a clase de Biología y la verdad es que tengo que hablar con él sobre el trabajo que tenemos que entregar el lunes.

—No quiero ir a ningún sitio —digo—. Estoy demasiado cansada. —Aprovecho la misma excusa.

—Aburrida —grita Sal cuando se acerca, haciendo como que ronca mientras coge la botella de Jackson.

—Pasadlo bien, chicos —digo—. De verdad que prefiero quedarme.

Knox me observa unos segundos y creo que está a punto de replicar.

—Si eso es lo que quieres… —dice, arqueando una ceja.

—Eso es lo que quiero.

De nuevo, hace una pausa como si tuviera más que decir, pero cambia de opinión.

—¿La próxima?

Me encojo de hombros.

—Claro. Tal vez. Ya veremos.

—Es todo entusiasmo, ¿eh? —dice Sal con frialdad—. Parece como si la estuviéramos amenazando con arrancarle las uñas de los pies.

Una breve punzada de culpa me quema las entrañas. Es bonito ver que parece que se preocupan más por mí que mis supuestas amigas, pero sigo sin querer ir sin Trinity.

—No es por vosotros —digo con la esperanza de calmarlo.

—Además, somos muy guapos —dice Jackson con un puchero mientras se mete la botella en la boca, y no puedo evitar esbozar una sonrisa.

Knox introduce las manos en los bolsillos y me mira como preguntándome si estoy segura.

—La próxima vez —digo con un poco más de seguridad—. ¿Vale?

—Vale —responde, lo que parece satisfacer a los tres.

No debería estar tan agradecida solo por hablarme, pero, después del rechazo de Silver y Hazel, no puedo evitarlo. Estar con Knox me ofrece una especie de popularidad que me protege a pesar de mi estado de paria social, pero también soy como un ratón confraternizando con un león.

Knox hace un gesto a sus amigos y se marchan, mientras Winter y Lacey siguen divirtiéndose.

Intento sumirme en la lectura, pero un latigazo me recorre la espalda.

Inhalo con fuerza cuando se extiende hacia los dedos de las manos y de los pies, provocándome un hormigueo.

Se avecina una tormenta amenazadora y los destellos lilas atraviesan el cielo cada pocos minutos.

Echo un vistazo por la ventana con las rodillas encogidas, observando cómo se arremolinan las nubes.

Se mueven rápido, y no tengo claro si esta noche voy a poder resistirme a su atracción.

Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que pude absorber una descarga, y el plan de quedarme en mi habitación se esfuma cuando siento otro latigazo en las sienes.

Como mínimo, tengo que esconderme. No estoy segura de que esta noche pueda ocultar mi malestar.

Tratando de pasar desapercibida, salgo de la cama y cojo el bolso con intención de ir a la biblioteca. En el último segundo, agarro el abrigo, por si acaso, y salgo en silencio al pasillo.

La música resuena en varias de las habitaciones y de una puerta que se abre a mi izquierda sale un grupo de chavales a trompicones.

Espero un par de segundos a que se vayan, con la esperanza de evitar más interacciones incómodas esta noche, luego giro a la izquierda al final de las escaleras, y otro escalofrío me recorre la espalda.

No creo que pueda soportar esto en la biblioteca, después de todo.

Necesito algo de alivio. Necesito tocar la centella.

Sopeso mis opciones. Podría ir al tejado, pero ¿y si me ve alguien allí arriba?

¿Un balcón? No. Están demasiado expuestos.

Lo que tengo que hacer es salir de la ciudad, donde nadie pueda encontrarme.

Ya lo he hecho antes, cuando estaba desesperada. Conozco un lugar a las afueras en el que soy invisible.

Otro grupo bullicioso aparece al final del pasillo y me quedo paralizada cuando veo a Domino con sus amigos subs. Me planteo salir corriendo, pero me llama.

—¡Poet! —Sonríe cuando se acerca—. Esta es mi amiga Journey. —Me señala a una chica morena, muy guapa, que se acerca despacio hacia ella.

—Encantada de conocerte —digo.

—Justo hablábamos de ti —dice Journey, con la mirada resuelta clavada en mí—. ¿Qué tal es lo de ser rica y poderosa? ¿O tal vez ahora tienes menos poder? La gente está enfadada, pero también parece que sienten cierto temor, y te respetan. Supongo que es complicado, ¿no?