8. Christopher #3
¿O me están manipulando? ¿Está tratando de apelar a mi lado blando para ayudar con Alexander?
Dudo antes de hablar mientras la única pregunta que he tenido en primer plano durante semanas sigue dando vueltas en mis pensamientos.
—Solo contéstame una pregunta. ¿Alexander estuvo de acuerdo con el plan cuando me hicieron firmar los documentos, o no sabía absolutamente nada?
Connie hace una pausa, y se remueve incómodamente en su asiento.
—No.
El dolor de ser atrapada en su mentira está escrito en toda su cara al responder.
Se me hunde el corazón con su respuesta. Alexander estaba diciendo la verdad.
No sabía nada sobre pagarme para que guardara silencio.
Tal vez todo lo demás que dijo en el mensaje de voz también era verdad.
La culpa me consume mientras Paul camina de regreso hacia nosotros.
Un cambio sutil en la postura de Connie ocurre. Se sienta más rígida y erguida, y tengo la sensación clara de que nuestra conversación no era para los oídos de Paul. Que estaba hablando en nombre de sí misma y no de ambos.
Y ahora, lo único en lo que puedo pensar es en obtener el resto de mis respuestas de Alexander.
Echo un vistazo al reloj en la pared, dándome cuenta de que ya llevamos dos horas de retraso, cuando Tanu me lanza una mirada mientras le presento a Paul a Matthew, el CEO de Brewed.
—Un gusto conocerlo —dice Paul, estrechando la mano de Matthew. Caryn y Chloe, del equipo de marketing de Brewed, están justo detrás de él.
—Igualmente. ¿Ya llegó Alexander? —pregunta, ajustándose el saco de pana beige mientras mira alrededor de la tienda.
—Se retrasó en los ensayos. Está en maquillaje y peinado ahorita, preparándose para la filmación. —La sonrisa forzada de Paul oculta completamente la verdad.
—Ah, ya veo. ¿Sabes cuánto más tardará? Es que mi hija mayor quiere conocerlo, pero ha sido un día largo. —Mira hacia abajo a su hija, que se aferra a su pierna—. El musical de Harry Potter te agotó, ¿verdad, cariño? —Le acaricia la cabeza a su hija mientras ella se agarra más fuerte.
—No debería tardar mucho más. —Los ojos de Paul se abren mucho mientras me mira.
Todos los demás en la sala desconocen que Alexander actualmente está volando alto. Está perdido en cocaína o lo que sea que le dio el dealer. Aparentemente, pasó el ensayo para su presentación de los VMAs corriendo de ida y vuelta entre el escenario y el baño.
Paul describió la energía de Alexander como «frenética» cuando fue al hotel a verlo, y me pidió que cambiara el orden de filmación para ganar tiempo suficiente para que Alexander se le bajara.
Pero ahora cada escena restante requiere su presencia, y se me acabaron las opciones para seguir retrasando.
—Tendremos que llevarte a uno de sus shows. —Paul se agacha para quedar a la altura de la mirada de la niña.
—Eso te gustaría, ¿verdad? —Matthew mira a su hija de nuevo mientras ella se mueve detrás de su pierna. Claramente, no soy el único que quiere esconderse de Paul cada vez que se acerca.
El celular de Paul vibra, y desliza la mano al bolsillo mientras se queda agachado junto a la niña.
—¡Alexander viene en camino! —Paul le muestra su celular a la niña, cuya cara se ilumina con la noticia.
Me excuso de la conversación y paso entre los miembros del equipo y extras sentados en las mesas, envueltos en sus chamarras de invierno rojas y verdes y gorros con pompón, para encontrar a Tanu parada junto a la barra.
Está hablando animadamente con una extra vestida de barista detrás del mostrador.
Noto su gafete y tengo una idea que podría ayudarnos a pasar la noche. Agarrando a un miembro del equipo que pasa, le pido un gafete en blanco, y escribo un nombre diferente antes de hacer que la extra lo cambie.
—Alexander viene en camino —susurro al oído de Tanu.
—Por fin. —Tanu levanta la manga de su gabardina de piel para ver su reloj—. Solo dos horas de retraso.
Con la corta noche de otoño y un amanecer a las 6:30 a.m. trabajando en nuestra contra, solo tenemos un número limitado de horas para capturar todo con Alexander.
Afortunadamente, Tanu había usado el día de ayer y el tiempo perdido de esta noche para tomar todas las tomas de relleno, pero va a estar apretado para capturar todo.
Le había pedido al fotógrafo que esperara para tomar las fotos fijas hasta el final, pero podría terminar todo apelotonado, dependiendo del estado en que llegue Alexander.
Afuera de Brewed, las voces de repente suben de volumen, lo cual me indica que debe estar cerca. Las palmas se me ponen húmedas y mi estómago empieza a dar saltos mortales. Apenas puedo mirar hacia la puerta, preocupado por lo que me recibirá cuando llegue.
—¡Qué onda, todos! —grita Alexander al entrar.
Su guardia de seguridad, estilista y asistente lo siguen.
Paul y Connie caminan hacia mí mientras le echo un vistazo detenido a Alexander.
Para alguien que no lo conoce, probablemente se ve bien. Pero para el ojo entrenado, su comportamiento y la forma en que se mueve inquieto como si tuviera un tic nervioso me dice que algo está muy, muy mal. Me volteo hacia Connie y Paul.
—De acuerdo, me apunto —digo.