7. Alexander #2
Estoy desesperado por desplomarme en el asiento trasero del jet privado y desconectarme por un par de horas, pero parece que el equipo quiere repasar el plan para los próximos días.
—Qué gusto verte —dice Connie. Se medio levanta de su asiento para abrazarme, jalándome hacia abajo. El cuello de piel de su chaqueta me hace cosquillas en la nariz. Rápidamente agarra su laptop cuando se le resbala de la pierna para evitar que se caiga.
Lucy viene detrás de mí y me pasa mis pants. Me cambio rápido en el baño antes de regresar a unirme a ellos. Me siento en un asiento de piel beige frente a Paul mientras termina una llamada. Lucy se deja caer en el asiento junto a mí.
—Qué bueno verte, chico. —Paul me da una palmada en la rodilla y avienta su celular sobre la mesa mientras Erica y Rob vienen por el pasillo junto con el sobrecargo, que balancea una charola de frutas en una mano mientras presiona un botón junto a la ventana a mi lado para sacar una mesa.
—¿Les puedo ofrecer algo? —pregunta mientras coloca la charola. La parte de arriba de su cabello se aplasta ligeramente al rozar el techo del jet cuando se para.
—Una copa de Moët, por favor —dice Connie, ocupada con su laptop.
Paul tose y llama la atención de Connie hacia arriba. Palabras no dichas se comparten entre ellos de una forma que me enfría.
—Perdón, que sea una Coca Zero. —Los labios de Connie se tuercen en una mueca.
Genial. A mí también me están vigilando.
Mi costilla se engancha con el descansabrazos y hago una mueca de dolor al sacar mi celular.
—¿Alguien más? —El sobrecargo se acomoda el chaleco.
—No, gracias. —Niego con la cabeza mientras mantengo el enfoque en mi celular, y al instante me arrepiento. Un dolor agudo y punzante se forma en mi sien. El dolor cae a mi pecho al ver mi menú de notificaciones vacío. Ningún mensaje nuevo de Christopher.
Paul cubre mi celular con su mano.
—¿Cómo ha ido la filmación?
Genial. Plática trivial. Mi favorita.
—Ha sido una larga jornada. Estoy agotado. —Un bostezo se me escapa—. Tengo muchas ganas de terminar en dos semanas. —Me estiro, mis piernas casi golpeando las de Paul y mis manos casi tocando la luz sobre mí, antes de inclinarme para agarrar una fresa.
—Lo has hecho muy bien. —La voz de Paul es empalagosamente dulce, como siempre suena justo antes de que venga un pedido—. Antes de que lleguemos a Manhattan, solo quiero repasar un par de cosas del itinerario contigo.
Paul me pasa su iPad. Mis músculos se tensan cuando veo el primer punto de la página.
—¿Por qué vamos a Electric Lady Studios al aterrizar?
—Nathan, de la disquera, propuso una gran idea. Sugirió que grabes It's the Most Wonderful Time of the Year de Andy Williams en vez de usar la versión original para el comercial de Brewed. Todos pensamos que es genial.
—¿Todos? Es la primera vez que me entero. —La rabia sube en mi pecho mientras recorro el itinerario, tratando de localizar alguna ventana donde Christopher y yo estaremos juntos.
—¿Sabes cuánto dinero gana Mariah cada año con All I Want for Christmas Is You? Casi tres millones de dólares.
La euforia de Paul no hace nada por detener la frustración creciente en mi interior.
—Ella coescribió la canción. Esto es un cover. —Le aviento el iPad de vuelta—. ¿Y por qué no voy a tener un ensayo para la filmación de mañana?
—Incluso como cover, la canción se convertirá en un éxito perenne, generándote una buena suma cada año cuando llegue la Navidad. —Paul deja su iPad y agarra una de las botellas de agua que dejaron a un lado.
—¡El ensayo! —Golpeo la mesa con los puños de rabia. Connie brinca en su asiento y el agua de Paul se derrama sobre su suéter azul marino.
—No necesitas preocuparte por eso. —Paul se limpia el agua con la mano—. Obtendremos el material a primera hora mañana para que lo revises. Así puedes grabar la canción esta noche, familiarizarte con la filmación por la mañana, y luego filmar mañana por la noche.
Considero darle una bofetada para borrarle esa cara de santurrón antes de pensarlo mejor.
—¿Qué dijo Christopher cuando lo viste? —Paul ya no puede evadir mi pregunta ahora que estamos frente a frente.
Paul cambia de posición en su silla, cruzando la pierna derecha sobre la izquierda.
Connie levanta la mirada de su laptop hacia Paul.
Se me hunde el corazón cuando Paul junta las manos, y me preparo para la inevitable decepción.
—No tuvimos mucha oportunidad de hablar más allá de la logística, pero parecía contento de reconectarse. —Paul me sonríe, con las cejas levantadas.
Miro a Connie. El desconcierto está escrito en toda su cara. Ambos esperan a que yo responda.
—¿Reconectarse? —Mi tono es plano y firme.
—Lo verás pronto. No dejes que los problemas de mañana te roben la paz de hoy. —La ansiedad subyace en las palabras de Paul mientras agarra el iPad.
Fácil para él decirlo.
—¿Y no puedo escribir mi propia canción navideña para este comercial?
He estado rotundamente en contra de grabar una canción navideña. No quería quedarme atrapado con uno de esos cursis discos navideños que me seguirán por el resto de mi carrera. Pero si me van a obligar a cantar uno, prefiero que sea algo en lo que haya tenido participación.
—No habrá tiempo suficiente. Freddy se salió de los ensayos de la banda para trabajar en la producción junto con un ingeniero que Nathan trajo para trabajar en el track.
Claramente, todo esto es una mentira. Una artimaña. Paul intencionalmente espera hasta el último minuto para tener conversaciones conmigo, sabiendo que será demasiado tarde para decir que no, para echarse atrás.
—Está bien.
Me desplomo en el asiento, resignado a la decisión.