13
Steal
—Así que las cuentas van bien ahora mismo, un aumento del diez por ciento a pesar de los problemas con los Killers —dice Piston mientras revisa el papeleo que tiene delante.
Y con problemas me refiero a que intentaron interceptar nuestras furgonetas, pensando que seríamos tan estúpidos como para no usar señuelos, y a que intentaron atacar a las mujeres que trabajan en nuestro club de striptease.
Anchor asiente a mi lado y dice:
—Bien. ¿Y cómo vamos con lo de construir nuestro propio taller?
Sonrío. Es la misma pregunta que hace en cada reunión, y que los hermanos estén intentando contener la risa hace que mi sonrisa se ensanche aún más.
Piston mueve los papeles mientras los hombros le tiemblan con risa silenciosa y yo me recuesto en mi silla a la cabecera de la mesa ovalada, con la mirada fija en el emblema tallado de un árbol atravesado por una espada.
Me encanta mi posición; me encanta que estos hermanos confíen en mí a pesar de que la vieja generación cuestionara mi lealtad al club cuando me lié con Cass en lugar de con Faith, pero si tengo que dejarlo todo atrás, lo haré, y sé que mi padre estaría a mi lado.
Cassidy tiene que ser lo primero; necesita saber que haré lo que sea por ella.
—Podemos empezar a construir el mes que viene; tal como van las cifras, los hermanos no perderán su parte de los ingresos, ni tampoco la cuenta del club. Además, dará más trabajo a los hermanos —informa Piston, y yo asiento y miro alrededor de la mesa.
—¿Lo sometemos a votación? —pregunto a la mesa, y los hermanos asienten.
Mi vicepresidente dice «sí» primero con una sonrisa enorme en la cara, y niego con la cabeza; el cabrón lleva años queriendo un taller, odia el que usamos en la ciudad. Cannon, mi sargento de armas, es el siguiente en votar a favor, junto con mi ejecutor, Pitbull.
Acid, mi capitán de ruta, dice «sí», junto con Piston, mi tesorero y gurú tecnológico, y después mi secretario recién nombrado, Shotgun, asiente y dice «sí».
Me inclino hacia delante, golpeo el mazo y declaro:
—Entonces está decidido. Durante el próximo mes, Shotgun y Piston elaborarán un plan de construcción y un presupuesto, y luego meteremos al resto de los hermanos.
Mientras hablo, anoto el plan, luego miro alrededor de la mesa de nuevo y pregunto:
—¿Y cómo vamos con la búsqueda de los Killers?
Piston gruñe, la ira apoderándose al instante de su rostro:
—La mayoría de los cabrones están escondidos, y sinceramente, con las palizas que nos dieron a Acid y a mí de críos, nunca me imaginé que Aiden Mathews fuera tan rata.
Anchor interviene:
—Cannon y yo hemos torturado a tres de los tíos que pillamos en nuestro territorio, pero ninguno sabe dónde se esconde.
Suspiro.
—Tenemos que redoblar esfuerzos y encontrar al cabrón cuanto antes, y una vez que matemos al bastardo, acabaremos con el resto de las alimañas.
Piston interviene:
—Nat está aterrada y no sale de la puta casa, así que contad conmigo para ese plan.
Asiento, sin sorprenderme, sobre todo porque ya perdió un bebé por culpa de ese cabrón de Aiden. De momento, el embarazo va bien, pero con Aiden todavía suelto, Nat está preocupada. Todos lo estamos.
Reviso el papeleo de nuevo, luego levanto la vista y pregunto:
—¿Y qué hay de Axe?
Todos los hermanos se tensan y no los culpo. Como hermandad, nos confiamos la vida los unos a los otros, pero ese cabrón…
Axe es primo hermano de Piston y Acid por parte de Aiden. Solo le di el parche porque mostró lealtad a sus primos, pero desde que Piston y Acid se ganaron el parche de oficial y un asiento en la mesa, Axe ha cambiado.
He visto un lado de él que no me gusta ni un carajo, y que su vieja, una mujer que ni siquiera quería su parche, haya desaparecido junto con Aurora, una chica que conozco desde que nació, lo ha puesto en nuestra lista negra.
Axe fue el último en verlas a las dos, y aunque su vieja desapareció más o menos al mismo tiempo, creo que ella huyó. En cuanto a Aurora, creo que él tuvo algo que ver con su desaparición, pero necesitamos pruebas.
—El cabrón está limpio de momento. Lo he estado siguiendo y el único sitio al que va es al apartamento que le dejó su madre —declara Piston.
Hago un ruido pensativo y pregunto:
—¿Lo han inspeccionado?
Acid dice:
—¿Crees que ahí es donde tiene a Rory?
Me aclaro la garganta y me inclino hacia delante:
—Probablemente ya no. Lleva desaparecida un tiempo, pero sí, creo que ahí es donde la retuvo.
No me preguntéis cómo lo sé, es más instinto, pero Aurora desaparece, y su vieja también unas horas después, y en lugar de ayudar a buscar a las chicas, se folla a las putas del club antes de desaparecer durante casi veinticuatro horas…
Pitbull interviene:
—¿Por eso lo has quitado de las recogidas de pasta de los negocios?
Asiento.
—Y le paso información señuelo, como hicimos con Skinny antes de que lo mataran. Hasta que consigamos las pruebas que necesitamos, igual que con Faith y Brute respecto a Cass, no puedo echarlo del club sin motivo. La vieja generación todavía cree que tiene voz y voto en la hermandad…
Cannon interviene con sorna:
—Más bien causan más problemas que todos los demás en el club. Saben que se saldrían con la suya si arman mucho revuelo, y creo que ya es hora de cambiarlo. Solo los has mantenido en el club por respeto a tu padre, y todos sabemos que tu padre estaría de acuerdo en echarlos.
Los hermanos asienten mientras Shotgun pregunta:
—¿Hay alguna posibilidad de someterlo a votación sin que ellos se enteren, para que solo estén aquí en las fiestas del club y los días familiares?
Suspiro, me recuesto en la silla y admito:
—Podemos, pero eso puede causar problemas con ellos, así que si todos queremos hacer esto, tenemos que pensarlo bien y discutirlo a fondo.
Algunos tienen casas en terreno del club y eso no se lo podemos quitar, no se lo voy a quitar, así que quizá, en lugar de vetarlos del todo, discutamos que ya no tengan voz en los asuntos del club.
Siguen cobrando del club sin dar palo al agua, así que tampoco pueden quejarse…
Todos los hermanos asienten y declaro:
—Muy bien, lo discutiremos en la próxima reunión y traeremos a los otros hermanos sin la vieja generación.
Miro a los hermanos.
—Ahora, si eso es todo —golpeo el mazo—, tengo que irme.
Los hermanos se ríen mientras Acid dice: —Hazme un favor, Prez, antes de cabrearla, averigua dónde para Perrie, ¿vale?
Los hermanos se ríen más fuerte, y yo suelto una risilla antes de levantarme y salir de la sala capitular, dando palmadas en la espalda a los hermanos a mi paso.
Recojo el teléfono de manos de Killian, que está de guardia fuera de la sala capitular, y me dirijo a la puerta principal, pero me detengo cuando oigo un grito:
—¿Prez?
Aprieto los dientes antes de girarme hacia Bull, que arquea una poblada ceja negra y dice:
—Faith ha llamado; se le ha jodido el coche otra vez.
Le devuelvo el gesto arqueando una ceja y pregunto:
—¿Y?
Retrocede un poco antes de recomponerse y carraspear:
—Bueno, tienes que ir a recogerla y quizás plantearte comprarle un coche nuevo.
La sala se queda en silencio ante las jodidas palabras de Bull porque ¿qué coño? La rabia me invade, pero a pesar de ello, sonrío con suficiencia y pregunto:
—¿Cuándo exactamente se convirtió en mi vieja, Bull?
Se le enrojece la cara, pero continúo:
—Que yo sepa, soy el puto presidente de este club, y lo llevo siendo más de cuatro años, y que yo sepa —miro alrededor de la sala—, ¿no me he ganado el respeto de todos?
Todos asienten, y vuelvo a mirar a Bull y suelto:
—Faith no es mi problema. Me la tiré hace ocho años, eso es todo, y a día de hoy sigue tirándose a otros tíos mientras intenta conseguir mi parche, siendo ella la cazaparches que decía que era Cassidy.
A Bull se le hincha una vena en la frente, y en silencio lo animo a que siga por ahí, y no me decepciona cuando se levanta y grita:
—No vuelvas a mencionar el nombre de esa zorra en esta sede; ¡mató a mi hermano!
La vieja generación mira al viejo como si hubiera perdido la cabeza por gritarle a su presidente, y yo me yergo aún más. Todos los hermanos se vuelven hacia él y se ponen de mi lado, lo que lo hace retroceder.
—Solo voy a decirlo una vez —digo con frialdad, y palidece—: soy el presidente de este club, y si no te gusta, deja que Cannon te queme el tatuaje del club y ¡lárgate de aquí!
Abre los ojos de par en par.
—Ahora, en cuanto a lo de Cassidy: no solo lleva desaparecida cuatro años, sino que nadie, y digo nadie aparte de la mujer que conspiró contra Cass durante cuatro años, vio lo que pasó.
La hermandad, alentada por la vieja generación, que quería ver a Faith como mi vieja a pesar de saber que tenía un parche hecho para Cass, se creyó su palabra cuando es conocida por mentir.
Lentamente, paseo la mirada por la sala y veo que todos los hermanos me observan antes de volverme hacia un Bull en estado de shock.
—Mi padre me confió su legado, no el tuyo.
Ni siquiera te uniste al club hasta hace quince años.
Nunca fuiste oficial, ¿y sin embargo te quedas ahí exigiendo que no mencione a la mujer que amo, a quien traté como una mierda por este club?
Entre Faith y yo nunca va a haber nada, tu opinión no cuenta en este club, y después de este numerito, creo que es hora de que el club discuta la implicación de la vieja generación en los asuntos del club.
Todos fulminan a Bull con la mirada, y yo digo con desprecio:
—No vuelvas a decirme lo que tengo que hacer. Faith no es mi vieja, no es mi problema, y seamos sinceros, te la ha chupado más a ti que a mí en todos los años que me la estuve tirando, así que ¿por qué no vas tú a recogerla?
A todos los hermanos se les cae la mandíbula mientras los del consejo intentan disimular sus sonrisas. Me doy la vuelta y me largo, sin darle al cabrón ni un minuto más de mi tiempo.
Ahora mismo me alegro mucho de que ese cabrón nunca consiguiera un parche de oficial, lo que significa que nunca tuvo una casa en terreno del club.
Creo que ha llegado la hora de hacer limpieza…
Media hora después, me apoyo en la pared frente a las puertas dobles, esperando a que salga Cass. Cuando lo hace, toda la rabia del enfrentamiento en la sede se esfuma, y solo la veo a ella.
—Ríndete, Steal —dice con exasperación, sin siquiera mirarme, y el corazón me da un vuelco al saber que me sintió antes de verme.
Me paso la lengua por el labio inferior y susurro:
—¿De verdad quieres que me rinda, Cass? Llevo cuatro años buscándote sin parar. Ahora que te he vuelto a encontrar, no pienso alejarme…
Recorro sus rasgos con la mirada mientras ella observa el aparcamiento, y entonces digo:
—Solo te pido cinco minutos de tu tiempo, nada más, para poner las cartas sobre la mesa…
Gira la cabeza hacia mí, clavando sus ojos avellana en los míos grises, y dice:
—Claro, y mientras me cuentas por qué me trataste como una mierda durante cuatro años, te apuntaré con una pistola a la cabeza todo el rato…
Aprieto los dientes ante el desafío en sus ojos mientras intento que se me baje la erección, porque al muy cabrón le encanta su rebeldía. Ella se da la vuelta y vuelve a entrar en el hospital, y yo me desplomo contra la pared.
Es terca, y sí, me merezco este trato, pero si cree que voy a rendirme solo porque por fin se defiende, lo lleva claro.
Con una sonrisa burlona y un plan tomando forma en mi cabeza, me aparto de la pared y me dirijo a mi moto. Cuando me monto, miro hacia las puertas dobles y cruzo la mirada con Cassidy; sonrío con suficiencia antes de besarme los dedos y señalarla.
No hemos terminado. Nunca terminaremos.