Steal (Los Cazadores MC nº 3) 11
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Steal – Una semana después

Me golpeteo el muslo mientras observo las puertas dobles del hospital, las que usa el personal al terminar su turno y por las que Cass ha estado viniendo a buscar su almuerzo del coche antes de desaparecer en algún lugar del enorme edificio.

Normalmente, entraba por las puertas con cerradura para que yo no pudiera seguirla.

La Dra. Cassidy Brody es médica residente, ha superado a todos sus compañeros y van a contratarla como médica de urgencias a tiempo completo un año antes de lo previsto, bajo la supervisión del Dr. Carmichael. Resulta que también fue su profesor en la Facultad de Medicina de Nueva York.

Dejó su trabajo en el supermercado para aparentar que había abandonado su antigua vida, pero empezó a trabajar en el turno de noche en una residencia de ancianos a ocho kilómetros de su apartamento, también con el nombre de Cassidy Brody, el mismo que figura en sus datos de estudiante.

Me encanta que lleve mi apellido, joder, pero odio que no sea porque se casó conmigo, sino porque sabía que podía ocultarse tras él.

Suspiro y me froto la mandíbula sin afeitar. Piston ha encontrado un expediente completo sobre Cassidy Brody, pero no consigo acceder a algunas cosas, como su historial médico, aunque sigue intentándolo.

—Vamos, Trouble —murmuro impaciente.

Lleva toda la semana evitándome a mí y al club, y cada vez que uno de mis hermanos ha intentado hablar con ella, un cabrón rubio ha intervenido para darle tiempo de escapar. El mismo cabrón que está casi siempre pegado a ella, con el brazo sobre su hombro o tocándola.

Joder, ha pasado página, lo sé, lo veo, pero si cree que eso va a hacer que me rinda, se equivoca de lleno.

Es mía, joder, siempre lo ha sido, y este tío no es más que un bache en el camino.

Verla por primera vez en años... joder, creí estar viendo un fantasma, sobre todo después de ver cómo los Killers tiraban el cuerpo de Natalie desde el puente de Brooklyn, tras embestir su coche cuando salía de la sede del club.

Ese día tenía la cabeza hecha un lío: nuestro prospecto, Adam, uno muy bueno de verdad, estaba muerto, lo habían matado al intentar salvar a Nat durante un tiroteo, y Piston estaba al borde del colapso después de tirarse al agua tras Natalie y tener que hacerle la RCP.

Todos sabíamos que el padre de Acid y Piston había ordenado el golpe para llegar a sus hijos, porque el muy cabrón quiere mi club y mi territorio, pero se esconde entre bastidores como una comadreja.

Todo eso pasando uno detrás de otro, y de repente descubro que mi chica, el amor de mi puta vida, es la doctora de Natalie.

Joder, estoy orgulloso de ella. Orgulloso de cojones.

Que no se me malinterprete: odio no haber estado allí para verla terminar la carrera de medicina, para verla graduarse, otra vez, pero estoy orgulloso de lo que ha conseguido para cumplir sus sueños, de que por fin se haya dado prioridad a sí misma.

Y cuando vuelva a hablarme, la llevaré a los Hamptons a ver las estrellas y, como le prometí a su padre, la trataré como a una puta reina…

—Trátala como esperarías que tu padre tratara a tu madre, hijo. Trátala como la reina que es —dijo John mientras me pasaba una cerveza, y suspiré.

—Sé que la cagué, John. Quiero a tu hija, joder que sí, pero ahora mismo la vieja generación no quiere verme al mando, y no puedo dejar que el legado de mi padre, el de mi abuelo, se vaya a la mierda. Si ella aceptara mi parche, las cosas serían distintas.

John asintió antes de dar un trago a su cerveza.

—Cass quiere que su hermana y yo estemos orgullosos de ella. Ahora está centrada en los estudios, y en cuanto termine, aceptará tu parche, Steal, te lo prometo. Solo mantén a raya a los hermanos hasta entonces.

Asentí y di un trago a mi cerveza, con la esperanza de que tuviera razón.

Le fallé, le fallé a su hija. Nunca la traté como a una reina porque el club siempre fue lo primero. Bull y Brute querían que su sobrino, Skinny, fuera presidente, e intentaron convencer a mi padre de que lo nombrara heredero.

Lo curioso es que Skinny ahora está muerto, torturado y asesinado por los Killers después de que cantara algunas de nuestras ubicaciones señuelo para las entregas de armas, y Bull no ha vuelto a mencionarlo, sabiendo perfectamente que lo echarían del club si abriera la boca para defender a esa comadreja.

Nadie se fiaba del cabrón, y solo entró en el club por sus tíos; por eso le di la información señuelo y no la de verdad.

Se abren las puertas del hospital y mi cuerpo se relaja al ver salir a Cassidy, absorta en sus pensamientos. Todavía lleva el pijama de hospital y la bata blanca, el pelo recogido en un moño despeinado.

Está jodidamente guapa, y el hecho de que tenga más curvas, curvas a las que me muero por agarrarme, hace que se me despierte la polla.

—Dra. Brody —digo en voz alta para llamar su atención, encantado con cómo suena en mi boca.

Cassidy levanta la cabeza sorprendida y le sonrío mientras se queda paralizada.

—Sabes que mi coche es bastante viejo y no aguanta mucho peso —dice mientras intenta recuperar la compostura, y sigue andando hacia mí.

Sonrío desde donde estoy apoyado en el capó de su coche y le suelto con guasa:

—¿Estás diciendo que estoy gordo, Trouble?

Se estremece al oír el viejo apodo y aprieto la mandíbula; odio su reacción. Me consume.

Suspiro.

—Solo quiero hablar, Cassy.

Abre la puerta del coche, coge el bolso, cierra con llave y se vuelve hacia mí:

—Si es por Natalie, no sé cuándo despertará. Técnicamente, no hay razón para que esté en coma; todas las pruebas muestran función cerebral normal.

—Ya sé lo de Nat, Cass, y tú lo sabes. Lo único que quiero es hablar, Trouble, por favor... —le suplico, pero niega con la cabeza y dice:

—El momento de hablar fue hace cuatro años, antes de que me apuntaras con un arma a la cabeza.

Me estremezco y espeto:

—¡No tuve elección, Cass, si no Bull te habría pegado un tiro!

Me mira con ojos tristes.

—Sí tuviste elección, Steal —dice, y me estremezco de nuevo mientras continúa—: Podrías haber visto la situación tal como era, pero te adelantaste a los acontecimientos, literalmente, con la pistola en la mano.

Me aparto del capó y la acorralo contra la puerta del coche. Abre los ojos de par en par y gruño:

—Vi exactamente lo que era la situación, Cassidy. Durante cuatro putos años estuve contigo, y durante cuatro putos años he estado sin ti, pero buscándote con todas mis fuerzas.

Suelto un suspiro hondo.

—Te conozco por dentro y por fuera. Sé que no lo habrías matado si hubieras visto otra puta salida, pero hice lo que tenía que hacer hasta poder encontrar pruebas, para evitar un tiroteo en la sede, pruebas que aún no hemos encontrado.

Resopla con desdén e intenta apartarme, pero no me muevo, y finalmente estalla: —¿Entonces qué, quieres que te cuente cómo intentó violarme igual que hizo con Heaven?

¿Que tu preciada zorra se quedó vigilando como un buen perro guardián mientras yo estaba atrapada con el pecho contra la encimera donde me había empujado?

El corazón me late con fuerza al oír sus palabras, y admito: —Eso es justo lo que quiero que me cuentes, para que Piston sepa exactamente qué buscar en las otras cámaras.

Niega con la cabeza.

—Ya no importa, Steal. He pasado página, y por fin soy feliz a pesar de todo el dolor que me causaste. Pasa página tú también…

Me invade una ira como nunca antes, y pierdo el control mientras estallo: —No hay forma de pasar página, porque tú eres mía; ¡lo has sido durante ocho años!

Estampo mis labios contra los suyos, y ella jadea de sorpresa, lo que me da la oportunidad de profundizar el beso con la lengua. Todo se asienta en lo más profundo de mí.

La sensación de hogar se apodera de mí, y no solo de mí; Cassidy se derrite contra mí y me devuelve el beso.

No doy por sentada su reacción mientras la rodeo con los brazos y profundizo el beso; su sabor me estalla en las papilas gustativas tras cuatro años de privación.

Pero termina demasiado pronto cuando suena mi teléfono, y ella se aparta con los ojos muy abiertos.

Mi mirada busca la suya mientras nuestros alientos se mezclan, y digo con voz ronca: —Si ese cabrón vuelve a tocarte, lo que le hiciste a Brute será un juego de niños. Te quiero, Cassy, siempre te he querido; solo intentaba protegerte cuando te negaste a aceptar mi parche.

Le doy otro beso intenso en esos labios carnosos mientras aspiro su aroma a frambuesa.

—Vas a verme mucho más, Trouble, porque no pienso perderte, y si eso significa entregar mi parche, el legado de mi padre, pues lo haré.

Dicho esto, me aparto y me dirijo a mi moto. La arranco y acelero justo cuando siento algo duro golpearme en la espalda. Sonrío, sabiendo que probablemente es su almuerzo.

Me encanta ese genio que tiene.

Levanto la mano hacia ella, giro para alejarme de su coche y salgo del aparcamiento.

Recorro medio camino desde el hospital antes de pararme a un lado. Saco el móvil y entrecierro los ojos al ver una llamada perdida de Faith y un mensaje de texto.

Faith: Steal, cariño, se me ha vuelto a averiar el coche xx

Averiado, ¡y una mierda!

Niego con la cabeza y pulso en el nombre de Anchor para llamarle. Suena unas cuantas veces antes de que conteste.

—¿Prez? —contesta, y suspiro con pesadez.

—Básicamente ha admitido que Brute intentó violarla. No sé toda la historia, pero Faith vigilaba —admito, y él suelta un gruñido.

—Pondré a Piston con las cámaras, pero no será su prioridad; Nat sí lo será, aunque tampoco podemos culparle, la verdad —responde Anchor, y asiento, aunque no pueda verme.

La prioridad de Piston tiene que ser Natalie.

—Faith me ha mandado un mensaje; dice que se le ha averiado el coche otra vez. Que la llame un prospecto, y si monta un numerito, dile que se las apañe para volver porque, seamos realistas, seguro que solo ha quitado una bujía otra vez para llamar mi atención.

Anchor suelta una carcajada, y cuelgo antes de levantar la cabeza hacia el cielo y dejar que el sol me bañe.

Por fin siento algo de calor en las venas, y la sangre me bombea más rápido.

Tener los labios de Cassy contra los míos… joder, lo es todo, y me voy a asegurar de que no sea la última vez que la saboree.