Steal (Los Cazadores MC nº 3) 3
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Steal – Unos meses después

—Colt, no iba en serio, te lo juro —chilla Cass, y sonrío mientras la persigo por mi habitación, sin importarme que los dos sigamos mojados de la ducha que compartimos, donde le comí el coño.

Tuve que bloquear la puerta que da a la habitación de Anchor solo para asegurarme de que no viera a mi chica desnuda por accidente, algo por lo que le arrancaría los ojos si llegara a pasar, y sé que tengo que quitar la silla y desbloquearla, pero primero mi chica necesita que la castigue por esa boquita insolente.

Salta sobre la cama deshecha, intentando escapar de mí, y me abalanzo. La derribo sobre la cama, haciéndola chillar y reír mientras su toalla se abre parcialmente, y gimo al tomar su pezón erecto en mi boca.

Jadea cuando lo muerdo, luego lo chupo, y eso detiene su intento de fuga; en lugar de escapar, me agarra del pelo, y mi polla se pone dura.

—¿Soy pequeño, Trouble? —pregunto mientras le lamo el cuello, lo que la hace gemir y luego reír de nuevo antes de responder:

—En mi defensa, sí parecía pequeño cuando saliste de la ducha...

La muy pícara.

Le muerdo el cuello, haciéndola reír y retorcerse contra mí mientras me quito la toalla y coloco mi polla en su entrada, y luego me deslizo lentamente en su interior cálido y apretado.

Jadea mientras sus paredes me aprietan; la miro y sonrío.

—¿Pequeño, eh?

Se ríe, con sus ojos avellana brillantes mientras me rodea el cuello con los brazos y la cintura con las piernas.

—Te quiero —murmura, y todo en mí se paraliza mientras nos miramos a los ojos y las palabras que nunca antes había pronunciado me golpean con fuerza en el pecho.

Sus ojos muestran su verdad, su sinceridad reflejándose en ellos, y bajo todo mi cuerpo sobre el suyo antes de frotar la nariz contra la suya, y respondo:

—No tanto como yo te quiero a ti...

Se le llenan los ojos de lágrimas, y presiono los labios contra los suyos, enredando la lengua con la suya, y al instante me siento en casa mientras le hago el amor a la mujer con la que voy a pasar el resto de mi vida.

Me muerdo el labio inferior y le doy vueltas al teléfono en la mano mientras el recuerdo de Cassidy diciéndome que me quería por primera vez se repite en mi cabeza.

Joder, la echo de menos.

Dos meses y apenas he hablado con ella, solo he recibido algún que otro mensaje cuando le he escrito, y cada vez que he ido a casa de su madre o a la universidad, no estaba.

Trudy dijo que ella tampoco conseguía localizarla.

No me coge las llamadas, y no la he visto desde el velorio de su padre. Un momento estoy en la barra del club con los chicos mientras Cass está sentada con la mujer de Canine, Holly, que tiene párkinson, y al siguiente, un prospecto me dice que Cass se ha ido.

Fui a mi habitación y su bolso había desaparecido, así que salí tras ella, pero no estaba en su cuarto de la residencia, y nadie la había visto.

La única comunicación que recibí después de llamar varias putas veces fue ella exigiéndome espacio.

La ira me atraviesa una vez más porque me está apartando en lugar de apoyarse en mí, y mi cuerpo vibra mientras los hermanos se ríen detrás de mí, pasándoselo bien.

Me pica la piel, tengo el pecho oprimido. La necesito, joder, la necesito...

No puedo seguir así; dos meses de espacio es suficiente. Respiro hondo, me aparto de la barra y el taburete cae al suelo; el club se queda en silencio.

—¿Hijo? —pregunta mi padre, pero levanto la mano y salgo de la sala común hacia mi moto.

Su ley del silencio termina hoy. Sé que está sufriendo por la pérdida de su padre, joder, Perrie le ha cerrado la puerta a Acid por completo, pero no voy a permitir que Cass nos haga eso a nosotros.

La necesito, y sé que ella me necesita a mí. Es la otra mitad de mi alma, igual que yo soy la suya.

Me subo a la moto y la arranco cuando suena el teléfono y se me forma un nudo en la garganta mientras lo cojo a toda prisa, pero gruño al ver que es Faith, no Cass.

La jodida mujer está empezando a volverme loco.

Yo soy el primero en defender que la familia es lo primero y en querer demostrar mi valía ante los hermanos, pero ella se está aprovechando de eso.

Se niega a que cualquier otro hermano se ocupe de lo que necesita, y al igual que el club, ha notado la distancia entre Cass y yo.

Sé que espera que retomemos lo nuestro donde lo dejamos, pero eso nunca va a pasar.

Mi polla y yo solo queremos a una chica.

Niego con la cabeza, silencio la llamada, guardo el teléfono y acelero la moto antes de salir disparado del aparcamiento.

Tengo que encontrar a una chica.

Me lamo el labio inferior antes de morderlo mientras me apoyo en la moto con los brazos cruzados sobre el pecho, y miro fijamente el edificio de ladrillo, viendo cómo los estudiantes salen en masa y me miran, pero los ignoro a todos; solo tengo ojos para una chica.

—Vamos, Trouble... —murmuro, sabiendo perfectamente que está aquí.

Es una chica muy aplicada con los estudios, y hasta ahora le he dado lo que quiere, le he dado espacio, pero eso se acaba ahora, porque no puedo pasar ni una hora más sin tenerla en mis brazos.

Se me tensa el estómago cuando mi chica por fin aparece con sus vaqueros y camisa de franela de siempre, el pelo rojo oscuro recogido en lo alto de la cabeza, y sí, mi polla se despierta.

Dos meses sin su calor apretado, y se nota.

Va en su mundo, pero entrecierro los ojos cuando un tío le silba, y aunque ella lo ignora, me dan ganas de matarlo.

¿Siempre recibe este tipo de atención?

Joder, ¿le gusta?

Cass sigue bajando las escaleras sin mirar hacia arriba, y suspiro. Normalmente podemos sentir la presencia del otro...

—¡Eh, Cass! —grita una chica saludándola, y Cass mira hacia allí y le devuelve el saludo; entonces, por fin, sus ojos se posan en mí. Se para en seco cuando nuestras miradas se cruzan y desde aquí la veo tragar saliva antes de mirar a izquierda y derecha, y frunzo el ceño.

¿De verdad está buscando una forma de huir de mí?

¿Qué cojones?

—¡Trouble! —espeto en voz alta, jodidamente cabreado por su reacción. Sus ojos vuelven hacia mí y ladeo la cabeza, arqueando una ceja.

Si corre, la perseguiré y me la echaré al hombro, y ella lo sabe.

La veo suspirar derrotada antes de caminar hacia mí, y se me cae el alma a los pies. Joder, ha terminado conmigo; lo veo en sus ojos, pero no entiendo por qué. Estoy haciendo todo lo que puedo para compaginar lo nuestro con el club.

Si mando a Faith a la mierda, la vieja generación me considerará incapaz de hacerme cargo del club; el padre de Faith era uno de ellos, joder, y Cass lo sabe.

No puedo decepcionar a mi padre…

Separo las piernas cuando está cerca, pero cuando se detiene a unos centímetros de mí en lugar de entre mis piernas, se me acaba la paciencia. Agarro las trabillas de sus vaqueros y tiro de ella hacia mí. Jadea al tropezar contra mi cuerpo y nuestras miradas se encuentran.

Me invade la preocupación al ver las ojeras bajo sus ojos, y la rodeo con los brazos por la cintura para mantenerla cerca. Aunque no quiere, su cuerpo la traiciona y se relaja contra mí. De pronto, todo está bien en mi mundo.

—Dos meses de ley del hielo después de desaparecer sin más en el velatorio de tu padre no es aceptable, Trouble —digo en voz baja, intentando contener mi ira, consciente de que probablemente está sufriendo sin su padre.

No dice nada, y entrecierro los ojos y espeto—: En serio, Cass, esta mierda tiene que parar.

Es como si ni siquiera me hubieras echado de menos mientras yo sentía que me moría sin ti. ¡No puedo dejar de pensar en ti!

Arquea una ceja y el desafío brilla en su mirada. Mi polla se endurece… hasta que dice:

—¿No puedes dejar de pensar en mí? Qué curioso, porque no era en mí en quien pensabas cuando pasaste nuestro aniversario con tu antigua follaamiga.

Y mi polla se desinfla.

Hago una mueca. Vale, le concedo eso. Faith había visto a su supuesto maltratador y tuve que ir a buscarla; los hermanos lo exigieron.

Estaba temblando como una puta hoja, y acabé pasando la noche con ella delante del ordenador buscando imágenes del tipo en alguna cámara de seguridad, pero no había ninguna.

John había llamado después de que Faith se quedara dormida en mi cama. Me echó la bronca por haber pasado la tarde con su hija, que estaba disgustada.

Me había olvidado de nuestros planes, otra vez, y me sentí como una mierda.

Eso fue el día antes de que John muriera, cuando prometí recoger a Cass al día siguiente, pero fui a ver a Faith en su lugar.

—Cass… —empiezo, pero ella me interrumpe.

Me tenso cuando espeta:

—Piensas en mí todo el tiempo, y sin embargo fuiste a verla cuando deberías haberme recogido y llevado al gimnasio donde mi hermana le estaba haciendo la RCP a nuestro padre. Pero bueno, al menos te quedaste a mi lado en el velatorio de mi padre, porque soy lo único que te importa, ¿verdad?

Se me tensa la mandíbula ante su sarcasmo. Se ríe con amargura y termina:

—Oh no, espera, no te quedaste a mi lado. En lugar de eso, permitiste que ella se colgara de tu brazo delante de mí, con esa sonrisita de suficiencia todo el rato, mientras yo estaba de luto por mi padre.

Me quedo boquiabierto. Sí, Faith estaba cerca de mí, pero no me di cuenta de que se había colgado de mi brazo.

No puedo ser tan jodidamente estúpido…

—¿Cómo estás, cariño? —pregunta Faith en un susurro mientras me agarra del brazo y lo aprieta con fuerza.

Le dedico una pequeña sonrisa y respondo:

—Estoy bien. Gracias por organizar todo.

Sonríe, se apoya en mí y me rodea el brazo con las manos.

—Lo que sea por la familia…

Luego apoya la cabeza en mi hombro y me abraza.

Parpadeo cuando Cass intenta soltarse de mi agarre, pero aprieto los brazos a su alrededor. Me siento como una puta mierda porque, sí, soy así de jodidamente estúpido. No vi lo que Faith estaba haciendo. Joder.

Faith se quedó a mi lado todo el tiempo que estuve en la barra mientras le daba a Cass el espacio que sabía que necesitaría. No me di jodida cuenta de lo mal que quedaba aquello.

—Te quiero, Cassidy —afirmo, pero ella no me mira. Siento la tensión aumentar, el pánico que me abruma ante la idea de perder a esta chica. Sin soltar el brazo de su cintura, le tomo la cara y consigo que me mire. Las lágrimas brillan en sus hermosos ojos avellana, y lo odio.

—Te quiero —repito—. Sé que no he sido el novio más atento, pero tienes que saber que lo eres todo para mí.

Apoyo la frente contra la suya.

—No me di cuenta de lo mal que quedaba, pero deberías habérmelo dicho en lugar de huir, Trouble.

Resopla e intenta apartarse, pero la sujeto con fuerza y continúo:

—Lo entiendo. He cancelado mucho por Faith, pero es familia, Cass, lo sabes, conoces las reglas del club: la familia primero. Todavía no quieres mi parche, y hasta que por fin lleves ese cuero en la espalda, tengo que responder cuando ella llama; si no, tendré a la vieja generación encima.

Niega con la cabeza y suspiro, hasta que espeta:

—¡Pues quizás ya estoy harta de ser tu felpudo!

Aprieto los dientes.

—No me hagas elegir entre mi club y tú, Cass. No es justo cuando sabes que estoy aprendiendo a tomar el relevo de mi padre, porque al final del día, a pesar de todo mi esfuerzo, si tengo que elegir, tú ganarás siempre.

Niega con la cabeza, malinterpretando por completo lo que dije, y espeta:

—¿Te oyes a ti mismo?

Intenta apartarse de mí, pero no la dejo, y gruñe:

—Nunca te he dado un ultimátum y nunca lo haré. Lo único que digo es que estoy harta de ser la segunda opción. ¡Te necesitaba, Steal!

Gruño al oírla usar mi nombre de carretera, pero ella lo ignora.

—Se suponía que debías recogerme antes de ir al gimnasio, pero en lugar de eso la elegiste a ella, ¡y acabé entrando en ese gimnasio para ver a mi hermana haciéndole la RCP a nuestro padre! ¡Te necesitaba, y no estabas!

Sus lágrimas caen y me destroza verla así. También me destroza que esté descargando en mí la rabia por la muerte de su padre.

—Dices que la familia es lo primero, pero ¿qué coño soy yo, eh? —dice con voz ronca—. Tu follamiga, eso es lo que soy. No me quieres, Steal —gruño de nuevo—, si me quisieras, yo sería una prioridad para ti.

Harto de esta mierda, le agarro la nuca y aprieto con fuerza antes de espetar:

—Primero, no me vuelvas a llamar Steal en tu puta vida.

Soy tu Colt, y siempre lo he sido. Segundo, tú eres mi prioridad, Cass, solo que no lo ves.

¿Que a veces Faith va primero? Sí, pero en vez de verlo como que cumplo mi palabra con el club para demostrarles que puedo ser un buen presidente cuando llegue el momento, lo ves como que antepongo a la tía con la que me acosté.

Asiente y dice:

—Vale, entonces puedo irme a follar con un tío durante cuatro años y luego pasar todo mi tiempo con él. ¿Eso es lo que me estás diciendo?

Joder, lo que me faltaba.

Sin importarme una mierda quién nos esté mirando, la muevo rápidamente hasta apoyarla contra mi moto y cubrirla con mi cuerpo. Jadea. Gruño:

—Nadie te va a follar nunca excepto yo, ¿entiendes?

Eres mi chica, mi puto corazón, y si te pusieras el chaleco que te conseguí, toda esta mierda se acabaría y podría darte la prioridad que siempre he querido darte.

No soy un hermano cualquiera, Cassidy, soy el siguiente en la sucesión, y las reglas son distintas para mí, sobre todo cuando la madre de Faith le suplicó a mi padre que cuidara de ella.

Me cargaron con todo eso porque fui tan gilipollas de follármela antes de que tú aparecieras, ¡y lo sabes!

Le caen las lágrimas y se las limpio enseguida mientras susurro:

—Sé que no estás preparada, sobre todo con tus dudas, pero no esperes que renuncie a lo nuestro. Estos dos últimos meses sin verte me han destrozado, bichito.

Mis ojos buscan los suyos.

—Si ella llama cuando tenga planes contigo, intentaré pasarle el marrón a otro. Lo haré mejor, Cass, pero no me alejes, no ahora, no después de perder a tu padre...

—¿A partir de mañana? —pregunta, pero frunzo el ceño y digo:

—No, a partir de ahora mismo.

La esperanza brilla en sus ojos. La beso y me derrito al sentir cuánto he echado de menos esos labios.

Sé que no será fácil, no mientras intento demostrar mi valía al club, pero me aseguraré de arreglar las cosas.