Sprint en tu dirección (North Star 8) Capítulo 9 5
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Capítulo 9 5

Sant Delphi

—Vais a devolverle a Lauren hasta el último dólar que le habéis robado, u os demandaremos y pediremos el triple por daños y perjuicios —empiezo—. Teniendo en cuenta las dos abogadas que hay en esta casa, imagino que estaréis al corriente de que contamos con suficiente como para tener caso.

La han hecho llorar.

Quiero ver el puto mundo arder.

—¿Vienes a nuestra casa a amenazarnos? —pregunta la madre de Lauren, en su línea victimista.

—No, esto es una petición amistosa antes de ir a lo legal.

—O llegar a las manos —dice Darcy a modo de coletilla.

—Te denunciaremos —dice Arnau—. ¡Diremos que te acuestas con ella y se te caerá el pelo!

—Acabaremos con tu carrera —dice Flink MaKena con la cabeza alta, creyendo que me ha hecho jaque mate, pero lo único que tiene en la mano es un peón que acaba de cruzarse en el camino de mi reina.

—Dudo que North Star esté en contra del sexo dentro del matrimonio. En cualquier caso, el proyecto conjunto acabó hace tiempo. Nosotros dos ya no trabajamos juntos. —Sonrío con malicia—. Aceptaremos cheques en blanco, gracias.

Tenía mucho más que decir, pero Lauren tira de nosotros fuera de la casa y Darcy cierra la puerta de la entrada de un puntapié, ensordeciendo los gritos y la discusión acalorada en la casa MaKena.

—¿Por qué nos vamos? Aún no le he tirado de los pelos a nadie.

Lauren sigue acelerando el ritmo hasta girar la esquina. Solo entonces se aleja de nosotros un paso y llora con todas sus fuerzas.

La envuelvo entre mis brazos jurándome que esta es la última vez que le hacen daño. Que voy a encargarme de protegerla de ellos, que voy a hacer lo que esté en mi mano para que no crucen ni una sola palabra.

—Lo has hecho genial, Key —dice Darcy, con una mueca triste en la cara.

Lauren llora más fuerte y sacude la cabeza mientras se aferra a mí con tanta fuerza que parece temer que me vaya a escurrir de entre sus dedos.

Intenta hablar, pero no puede.

—Respira, por favor —suplico.

Sigue intentándolo y voy a llevármela a urgencias como sig…

—Q-q-quiero casarme contigo, Lauren. Q-q-quiero. Pero tengo miedo de que cambies de opinión antes del «sí quiero».

Me arranca el corazón del pecho y se queda con él.

—¿Lo recuerdas?

—Todo, Alek, cada detalle en el que estés tú —solloza.

—Oh, dios mío —suspira Darcy eufórica.

Lauren tira de mí con brusquedad y busca mi boca con la misma ansia voraz. Al encontrar sus labios, es como si nunca se hubiera ido.