Capítulo 9 6
Keira L. Sant Delphi
Nos chocamos contra todo lo que adorna su casa, pero eso no nos impide perder la ropa, ni hace que dejemos de besarnos.
Le rodeo la cintura con las piernas, desesperada por estar más cerca de él. Su corazón golpea contra el mío y aún siento que hay mucho espacio entre nosotros.
Alek bebe de mí hasta que gimo y me presiono contra su ser inquieta, dolida, aliviada. Soy un caos emocional. Sus manos están en mis pechos, en mi culo, por todas partes. Mi clítoris se restriega contra la dureza de su erección mientras le grito a besos lo asustada que he estado.
Podría haberle olvidado, podría habernos perdido para siempre.
Nuestra historia. Cada capítulo, cada bache, cada celebración. Lo muchísimo que lo amo. Lo enamorada que estoy de él y de todas las vetas que componen el color intenso de su corazón.
Me deja en la cama y me mira con la ilusión de un crío, con los ojos brillando de emoción triste y enternecedora, llenos de una plata resplandeciente cegadora y las mejillas coloradas.
—¿Está pasando de verdad?
—¡Sí, y ven aquí ahora mismo! —sollozo—. Te quiero tanto —la pena se mezcla con los besos y la adrenalina—. Siento mucho todo lo que…
—No, no, no.
—Pero lo siento.
—Te quiero —sus lágrimas mojan mis mejillas y sonríe mientras me colma de caricias y se deshace de la poca ropa que me queda—. Mi preciosa mujer.
No sé ni lo que hago, voy como loca, queriendo volver el tiempo atrás y borrar el dolor que le he causado de estos días. Pero él gruñe de placer y eso me alivia. Esto también lo recuerdo bien.
—Lauren Sant Delphi —me mezo contra él cuando se adentra en mi centro al tiempo que una de sus manos le hace salvajadas circulares a mi clítoris sensible y desesperado—. Dilo.
—Lauren Sant Delphi —me embiste—. Alek, mi amor —lo hace más fuerte—. Mi mundo, mi corazón.
Nos devoramos con tanta violencia que no me extrañaría nada acabar lesionada.
Pero entre tú y yo, no cambiaría nada si así fuera.