Sprint en tu dirección (North Star 8) Capítulo 8 5
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Capítulo 8 5

Keira L. Sant Delphi

Me dan el alta a la mañana siguiente. Me meto en el coche con él y veo un puñado de cosas mías. Barritas energéticas, unos guantes suavísimos de chica…

—Entonces te llamas Alek Sant Delphi.

—Sí —aprieta un poco el volante, por lo demás, se muestra impertérrito.

—Y eres profesor de plástica neuronal en North Star, ¿no?

—Plasticidad. Sí.

—Puedes reírte de mí, sé que lo estás deseando.

Me lanza una mirada y siento una serie de calambres por el cuerpo. Aparto la vista con timidez y recorro todo cuanto nos rodea. No reconozco nada hasta que estamos a un par de calles de distancia de la casa en la que me he criado.

Estupendo.

Soy una ciega mental. Genial.

Salgo del coche en cuanto aparca frente a la casa que sí recuerdo hasta el último detalle. La adrenalina zumba por mis venas y, como una cría, corro escaleras arriba. Me había dado las llaves y el móvil antes de irnos del hospital, así que les he dado un buen uso a las primeras.

Tengo la esperanza de encontrar aquí a mi familia, aunque en el fondo sé que no van a estar. Voy a buscar mi habitación, pero la puerta ya no está. La pared ha sido pintada y solo queda la de Saorise. Entro, pese a que a ella no le gusta que lo haga.

Es inmensa, mucho más grande de lo que la recordaba. Claro, porque se ha fusionado con la mía. Pero aquí no hay dos camas. Esta no es nuestra habitación, es solo de Saorise. Un malestar me recorre de pies a cabeza y me baña de un sudor frío que no me gusta nada.

Me doy la vuelta y miro al hombre que está en la puerta.

—¿Tú sabes dónde duermo yo?

Asiente y para mi sorpresa, entra en la habitación y baja al piso de abajo por una escalera vertical en la que no había reparado.

—¿Mi hermana tiene una habitación de dos plantas? —pregunto sorprendida.

Mola, pero dudo que la casa sea lo bastante grande como para que mis padres y yo también la tengamos.

—Sí. Antes dormías aquí —dice señalando el minúsculo descansillo que encontramos abajo.

—¿Aquí? Pero si estamos bajo la escalera. —La de verdad, no la pequeña que acabamos de utilizar. Me llevo la mano a la boca del estómago cuando empieza a dolerme—. Creo que no me gusta estar aquí.

—A mí tampoco, pero puede ayudar —me ofrece la mano antes de salir por la puerta.

—Estoy bien, gracias.

Asiente y se la guarda en el bolsillo.

Es como ver al tío guay de tu clase mostrando ligeros trazos de vulnerabilidad antes de volver a ser el tiarrón inexpresivo que las vuelve locas a todas.

Me sabe terriblemente mal por él. Su intranquilidad y preocupación son evidentes. No en su cara, en la electricidad que crispa el ambiente a su alrededor. Está tenso y la persona que puede calmarlo… no está disponible.

—Es aquí —dice y frunzo el ceño.

Entramos en un… dios, un jodido armario. A duras penas cabe el escritorio y la cama. Es pequeñísimo. Y Saorise tiene una habitación de dos plantas.

Recuerdo haber tenido un perro aquí, pero estoy demasiado segura de que me va a decir que está muerto como para preguntar.

—¿Tú…? ¿Tú habías visto esto?

—Me hablaste de esta habitación unas cuantas veces, pero no había venido a verla nunca.

—¿Por qué no? —pregunto escuchando un murmullo lejano, voces, gritos, discusiones, llantos… todo a la vez y nada concreto.

—Porque odio esta casa. Odio lo que te hizo.

No espero a que me dé más explicaciones.

Paso por su lado y camino dando largas zancadas hasta que llego al jardín. Hasta que el aire primaveral me roza las mejillas y me siento un poco mejor. El dolor de estómago se acentúa.

La puerta de la entrada se cierra a mi espalda cuando Sant Delphi sale tras de mí.

—No quiero quedarme ahí. No me siento bien. —Me inclino hacia delante—. Dios, me duele mucho el estómago, creo que la comida del hospital no me ha sentado bien.

Me coge de las mejillas y me obliga a mirarlo.

—No es la comida del hospital, es ansiedad, Lauren. Ya te pasaba antes. Puedo llevarte a un sitio que te calmará —promete y casi beso a este total y completo desconocido.

Volvemos a subirnos al coche y Sant Delphi pisa el acelerador.