Sprint en tu dirección (North Star 8) Capítulo 7 6
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Capítulo 7 6

Todo su cuerpo se tensa, se petrifica, sin dejar de emitir ese ardor que tanto adoro. Sus ojos no me dan ninguna pista de lo que pasa por su cabeza, pero la adrenalina no me permite ponerme en lo peor.

—Quiero que seas algo que nadie pueda arrebatarme nunca. Quiero que seas mío. Quiero que te cases conmigo.

No. Dice. Nada.

Mi empuje y mi seguridad empiezan a desinflarse. De repente estoy corriendo. No huyendo de la escena como cenicienta a eso de las doce. No, no. Estoy corriendo porque Alek está tirando de mi brazo con tanta fuerza que la alternativa que tengo a no seguirle es perder la extremidad.

No se detiene hasta que estamos delante de la capilla.

—¿Estás segura? —pregunta con total seriedad.

—¿Y tú? No has dicho nada. Te he propuesto matrimonio y me… me has traído a la capilla. —Carraspeo—. Sí, supongo que eso cuenta como respuesta para un estoico, pero…

—Quiero casarme contigo, Lauren. Quiero.

—¿Sí? ¿Y por qué… por qué no sonríes? ¿O me besas? ¿O…?

—¿La verdad? —sus ojos se vuelven más claros y vulnerables—. Tengo miedo de que cambies de opinión antes del «sí quiero».

—¿Crees que esta es tu única oportunidad para echarle el lazo a una jovencita?

Se acerca más. Aprieta más nuestras manos. Posee todo el ambiente, la electricidad y la química que nos envuelve y nos pega el uno al otro como imanes.

Soy suya. Y por lo visto, él quiere ser mío.

—¿Entonces quieres casarte conmigo?

—Cuando fue evidente que echabas de menos a Kobra, la primera vez que te besé, la primera que nos acostamos…

—¿Qué estás…?

—He tenido que frenarme tantas veces para no pedírtelo yo.

—Hace dos días que nos conocemos, como aquel que dice.

—Te voy a cuidar, Lauren —me acaricia el pelo con mimo—, a proteger. Si alguien intenta hacerte daño tendrá que pasar por encima de mi primero.

—Pues tendrán que llevarse un equipo de escalada —digo con el labio tembloroso.

—Lo quiero todo de ti. Quiero que estés a mi lado en cada momento y pienso seguirte a donde sea que compitas. Siempre seré tu mayor fan.

—Me parece que los votos nupciales tenemos que decirlos al otro lado de esas puertas. —Se me escapa una lágrima y él me besa la mejilla, creando un rastro hacia mis labios y sellando el momento con un beso que sabe a promesa ya cumplida.

—Vamos a casarnos, cariño —tira de mí, esta vez sin prisa y siento que es el primer día de mi nueva vida.