Sprint en tu dirección (North Star 8) Capítulo 6 7
68%

Capítulo 6 7

—Quería mucho a mi abuela, y tenía audios suyos en el móvil. No pretendo acusar a mi hermana… es solo que la encontré en mi habitación justo cuando ocurrió. Una parte de mí no puede evitar pensar que fue ella.

Monique asiente despacio, con su libreta cerrada. Estas últimas sesiones no anota nada. Como si temiera que el más mínimo movimiento rompiera el hechizo al que he bautizado como Sant Delphi. El que no me deja mantener la boquita cerrada.

—¿Por qué lo crees?

—De una manera u otra, ella siempre ha acabado teniendo lo que yo más quería.

Quizá estoy siendo una mala persona por planteármelo siquiera.

—Sacudo la cabeza queriendo borrar esos últimos segundos—.

Pero, ¿sabes? En un principio nuestras habitaciones estaban la una al lado de la otra.

Me encantaba mirar a través de mi ventana y ver los árboles del patio de atrás. Supongo que mi abuela lo vio venir.

—¿A qué te refieres?

—Me quería mucho, pero incluso ella intentaba ocultar mi manera de ser. Cambiarla, para no destacar.

—¿Por qué crees que hacía eso?

—Decía que me parecía mucho a ella y que eso acabaría trayéndome problemas a menos que me mudara a su casa.

Me lo ofreció unas cuantas veces. Curiosamente, solo quise hacerlo de verdad en el momento en que murió.

Pocos meses después me cambiaron de habitación, mis llantos eran cada vez más frecuentes… Quizá estoy exagerando.

—No me lo parece —dice y, pese a las circunstancias, me siento una egoísta por hablar solo de mí.

—¿Cuándo sales de cuentas?

—Todavía me quedan unos meses —se acaricia la tripa con mimo.

Las siguientes palabras salen de mi boca sin que tenga oportunidad de analizarlas.

—Te voy a echar de menos.

—No estaré mucho tiempo sin trabajar.

—Ya —tuerzo los labios en una mueca comprometida—. Es que no tengo más ahorros.

—En ese caso, no hará falta que me pagues.

—Monique.

—Probablemente sea muy poco profesional por mi parte. Puedo echarle la culpa a las hormonas revolucionadas por el embarazo, si eso te hace sentir más cómoda, pero ya te siento como parte de mi familia.

—Debes tener una familia enorme si haces esto con cada paciente que…

—Eres la primera.

Eso me da muchas ganas de llorar. Lo peor es que a ella también.