Spin off: Agencia Pipen CAPÍTULO 3 #2
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CAPÍTULO 3 #2

Louie se apartó y lo miró con desconfianza.

—¿Qué has planeado?

—Todavía nada.

—Conozco esa cara.

—Estaba pensando en algo íntimo.

—Define íntimo.

—Las personas que amamos. Un sitio hermoso. Buena comida. Música.

—Eso suena razonable.

—Tal vez viñedos.

Louie lo miró en silencio.

—¿En Rhode Island?

—En California.

—Elijah…

—Es un punto de partida no inamovible.

Louie cerró los ojos. Elijah lo besó otra vez, esta vez en la punta de la nariz.

—Cassandra puede ayudarnos.

—Cassandra no te tiene tanta paciencia.

—Te adora y yo estoy creciendo en ella.

Louie miró su mano y la expresión se le suavizó.

—No llames todavía.

—No lo haré.

—Quiero tener esto unas horas antes de que todos se enteren.

Elijah tomó su mano y besó el anillo.

—El tiempo que quieras.

Esperaron tres horas y dos de ellas transcurrieron en el dormitorio. Cuando regresaron a la cocina, Louie llevaba otra camiseta y el cabello aún más desordenado. Preparó café nuevo mientras Elijah fotografiaba su mano desde distintos ángulos.

—Esa no —dijo Louie.

—Es igual a las anteriores.

—Se ve el fregadero.

—Solo mirarán el anillo.

Elijah bajó el teléfono.

—Voy a casarme con un hombre que critica mis fotografías, quiere quitar la alegría de mi vida…

—Das demasiados atributos al café y te pone enérgico. Créeme, hago un favor a la comunidad Pipen.

Elijah lo llevó junto a la ventana. Tomó su mano y entrelazó los dedos con los suyos. La nueva imagen mostraba ambos anillos: el que acababa de colocarle a Louie y la banda oscura que él usaba desde hacía años, aunque hasta ese momento no significara matrimonio.

—Envía esa —aceptó Louie.

Elijah la envió a Cassandra. La respuesta llegó menos de veinte segundos después. Videollamada. Elijah apoyó el teléfono contra el frutero y aceptó. Cassandra apareció en pantalla con el cabello recogido.

—Enséñamelo.

Louie acercó la mano. Cassandra guardó silencio y luego sus ojos se humedecieron.

—Es precioso —dijo—. ¿Cuándo ocurrió?

—Esta tarde.

—¿Quién se lo pidió a quién?

Louie señaló a Elijah. Este se acercó a la pantalla.

—Tenemos que organizar la fiesta. Estamos pensamos en Sonoma.

Louie volvió la cabeza.

—Tú pensaste en Sonoma.

Cassandra cerró los ojos.

—Acaban de comprometerse.

—Sí.

—Y ya estás eligiendo una región vinícola al otro lado del país.

—Necesito saber si es posible.

—Todo es posible si me das tiempo, un presupuesto y dejas de cambiar de idea cada doce minutos. Te conozco.

Elijah apoyó las manos sobre la mesa.

—Viñedos al atardecer. Una finca pequeña. Nada rígido. Luces entre los árboles, música en vivo…

—No.

—Ni siquiera terminé.

—Escuché tu voz. Esa voz siempre acaba con fuegos artificiales.

—No iba a decir fuegos artificiales.

Louie levantó una ceja. Elijah evitó mirarlo. Cassandra suspiró.

—Esto va a ser una pesadilla logística —gruñó.

—¿Eso significa que lo harás?

—Significa que mañana hablaremos con calma. Los dos. Primero decidirán la cantidad de invitados y una fecha aproximada. Después veremos lugares.

—Dos meses.

—Elijah.

—Tres.

—Mañana lo vemos.

Una cabeza apareció por debajo del brazo de Cassandra. Malik miró la pantalla.

—¿Se van a casar?

Louie acercó la cara al teléfono.

—Eso parece.

El niño sonrió.

—¿Puedo ir?

—No —respondió Elijah—. Pensábamos ocultártelo.

Malik ignoró la respuesta.

—Louie tiene que vestirse muy bien.

—Gracias —dijo Louie.

—Porque es tímido y no le gusta sobresalir.

Louie dejó de sonreír. Cassandra rodeó los hombros del niño con un brazo.

—Estará perfecto. Y cómodo —añadió, mirando a Louie—. No voy a convertirte en alguien que no eres.

Louie relajó la boca.

—Gracias.

Malik estudió a Elijah.

—Tú sí puedes usar algo brillante.

Cassandra señaló a la cámara.

—No le des ideas. Bastante trabajo tendré para impedir que aparezca con un traje de luces.

—No había pensado en eso —dijo Elijah.

—Ahora sí —murmuró Louie.

Nathan llamó a Malik desde otra habitación. El niño se despidió y desapareció de la pantalla.

—Envíenme la lista de invitados. Elijah, escúchame. No llames a ninguna finca, no contrates músicos y, sobre todo, no compres ropa.

Elijah apoyó una mano sobre el corazón.

—No confías en mí.

—Confío en que harás exactamente lo que te estoy prohibiendo.

Cortó la llamada. Louie miró la pantalla vacía.

—Está aterrada.

—Está emocionada.

—Parecía aterrada.

Elijah tomó el teléfono.

—Es su expresión cuando empieza a organizar algo.

Abrió el grupo de la agencia y adjuntó la fotografía. Antes de enviarla, miró a Louie.

—¿Listo?

Louie contempló el anillo. Durante un segundo, Elijah vio regresar la cautela. No fue vergüenza. Tampoco miedo. Era un hábito antiguo, el impulso de proteger algo valioso antes de exponerlo a otras miradas. Louie levantó la cabeza.

—Sí.

Elijah envió la imagen. Las respuestas comenzaron a llegar de inmediato.

Darius escribió primero, después Nathan.

Bianca envió seis signos de exclamación y abusó del italiano.

¿Quién felicitaba en otro idioma? Matt, Isabel, Scott, siguieron.

El jefe preguntó si aquello afectaría el calendario operativo.

Elijah sonrió.

—¿Logan? —preguntó Louie.

—Está en Bulgaria.

—Le avisaremos. Hay que pensar qué hora es allá y …

Elijah inició la videollamada. Mientras esperaba, pasó un brazo alrededor de Louie y lo atrajo contra su costado. La llamada se conectó. El rostro de Logan apareció en pantalla. Nadia estaba cerca de él. Detrás se distinguían otras dos mujeres y las luces de una ciudad.

—Antes de que digas nada —anunció Elijah—, Louie dijo que sí.

Louie levantó la mano para mostrar el anillo. Al otro lado de la pantalla, Nadia dio un grito de alegría.

Elijah miró al hombre que acababa de aceptar compartir su vida con él. Louie seguía pegado a su cuerpo, pero no bajó la mano ni ocultó el anillo. Habría boda, y sería un festejo de toda la Agencia.