SOY Capítulo X #2
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Capítulo X #2

No me enseñaron nada de esto.

Desde niña amé a dos personas:

Una mujer y un hombre.

¿A quién quise más?

La respuesta es: a ambos.

De pronto pienso que el amor era igual para los dos.

Los dos eran el complemento para mi vida.

¿Que por qué amo a una mujer?

Siempre lo he hecho.

Es natural. Cuando pienso en ti,

Contigo tiene color, sabor y género.

Este amor lo experimenté desde niña,

Y ahora de adulta lo sigo haciendo,

Igual que al principio.

Al terminar de leer este mensaje, comencé a llorar por lo profundo, retumbando cada pensamiento interior con un eco definitivo. Quedó guardado en el lugar que mi memoria habría de seleccionar para su eterno recuerdo.

Al día siguiente la llamé al teléfono temprano, antes de alistarme para ir a inscribirme en la Universidad del Valle.

—Hola, Vero. Buenos días. ¿Cómo estás?

—Hola, bebé preciosa. Bien, ¿y tú? —me respondió.

—Súper, Vero. Me levanté pensando en ti. Disfruto mucho al estar junto a ti. La verdad, me gustas mucho como la amiga que quiero que seas para mí toda mi vida, pero creo y quiero que no confundamos las cosas —le dije.

—Bueno, en un momento la verdad lo pensé. No quise entregarte el poema, pero decidí que quería decírtelo y lo escribí pensando en ti.

—Mira, Verónica, si hay algo de lo que estoy segura es de mi sexualidad, y no estoy de acuerdo con algún tipo de relación de esa índole. Me da vómito solo de pensarlo.

—Todo está claro, Isayo. No voy a volver a hacer ese tipo de insinuaciones, pero quiero que sepas que te quiero mucho y que quiero ser tu amiga por el resto de mis días. Perdóname.

—Vero, sabes que eres la mejor de todas. Más bien dediquemos nuestras fuerzas a hacer de nuestra amistad algo único y sincero —proseguí—. Nadie ha hecho todo lo que tú has hecho por mí. Me sacaste del pantano enlodado en el que me encontraba, y eso te lo agradezco.

—Eres la única persona que ha logrado entenderme. Me exorcizaste sin saberlo, porque fui víctima de grooming y con tu alegría me hiciste reflexionar para superar esta situación, me convertí en una mejor persona, le diste luz a mi vida y creo que ni imaginas lo que significa eso para mí.

Luego de unos meses me presenté de nuevo a la universidad y quedé admitida en dos carreras: Literatura e Ingeniería de Sistemas.

Y en el primer semestre de Literatura, al leer los poemas de Neruda, Benedetti y las novelas de Borges, Onetti y Gabo, ellos fueron quienes le dieron un nuevo sentido a mi vida.

Sus libros presentaban una riqueza infinita.

Descubrí cómo la literatura se convertiría en el vehículo para descubrir cada parte de mi ser.

Descubrí en la literatura la paz al caos en que vivía, por lo que me refugié profundamente en ella.

Verónica decidió cambiar de carrera e empezó también a estudiar Literatura y nos deleitamos juntas leyendo cada libro, que en su totalidad era uno menos de la totalidad de todos los libros, como lo afirmaba uno de los escritores que más nos gustaba.

Comenzamos juntas, sin dudarlo, una carrera literaria y escribimos varios poemas, fábulas y cuentos. Nuestra especialidad era el cuento negro.

Luego, en medio de nuestro proceso de maduración literaria, decidimos escribir un libro al que llamamos Sirenitas, el cual fue premiado a nivel latinoamericano.

Narramos una historia de dos amigas que tenían muchas cualidades, unidas por un pacto íntimo: llegar vírgenes al matrimonio.

Las protagonistas del libro fueron construyéndose a partir de nuestras personalidades, y nos interiorizamos tanto en cada una de ellas que, sin dudarlo, se convertirían en personajes reales, contando nuestras propias historias de vida, nuestras dudas, nuestras promesas.

Sirenitas no fue solo una obra. Fue un espejo. Y también una puerta.

Hubo varias situaciones complicadas por las que pasé, como un problema de pedofilia del cual fui víctima, y de desamores de novios que nos habían dejado muy ilusionadas, pues todos ellos estaban más interesados en las pruebas de amor que en lo que podrían sentir por nosotras.

Parte de la trama del libro es que las protagonistas se hicieron pasar por lesbianas para llegar juntas a celebrar sus matrimonios el mismo día de sus vidas y perder su virginidad en la noche de bodas.

Fue por ello por lo que construimos una historia, la cual queremos terminar el día de nuestras bodas.

Para ello, una de nuestras estrategias ha sido fingir una relación homosexual, fingir un poco de amor, hábitos como andar cogidas de las manos y todo lo que pudiese asemejarse a una relación lésbica.

—Pero las escuché mientras tenían relaciones en el túnel esta mañana en la madrugada.

—Todo esto es parte de la trama. ¿Nos viste acaso haciendo algo? —contestó.

—Pues estábamos fingiendo. Estamos viviendo una escena de nuestra novela, llena de acción y de momentos impredecibles como este —prosiguió.

—Juan Andrés, nosotras vivimos nuestra vida y esta ha sido contada ya en nuestra propia novela. Estamos viviendo en modo edición de nuestro propio libro.

—Creamos nuestra propia realidad. Una realidad que salió de nuestra imaginación, algo que solo nosotras podemos sentir y vivir —siguió.

—Vivir en una realidad diferente nos hace felices y nos mantiene tranquilas.

—Todo lo que vivimos está escrito. El pasado para nosotras es nuestro presente, por tanto, no hay diferencia.

—Nosotras y nuestras vidas son producto de lo que hemos construido con nuestra imaginación.

Prosiguió concluyendo: —Escribir para nosotras es un arte, y la mejor obra es la que estamos construyendo. Así debería ser la vida de todos: magnífica y placentera. Así sientes que debes ser la mejor versión de ti mismo cada día.

Prosiguió concluyendo su mágica historia: —Una vez vimos en una película, que el piloto decía a los pasajeros: poner los celulares en modo avión.

Desde ese día decidimos vivir en MODO ALEGRÍA.

Lejos de fármacos que te vuelven adicto, lejos de ansiedad, angustia y todos esos males que están enriqueciendo a la industria farmacéutica.

—Aprendimos a vivir en la calma, pero no en el conformismo, aprendimos a vivir de la buena palabra, como lo dice la Biblia: “La ansiedad en el corazón del hombre lo entristece, más la buena palabra lo alegra.” Proverbios 12:25.

—Tomamos la decisión de vivir en: MODO ALEGRÍA, CUIDANDO NUESTRA PALAbrA Y LOS PENSAMIENTOS.

Todo me tomó por sorpresa, la verdad estaba anonadado por la fascinación que había producido la historia de Isayo. No pensé en nada más y me olvidé del momento, del susto y de todo. Por ello me había quedado inmóvil, mirándola detenidamente.

Al instante gritó Isayo: —¿¡Juan Andrés, estás escuchando!?

Nos quedamos inmóviles agarrados de la mano, haciendo fuerza para tratar de hacer silencio.

Sentimos la presencia de unos hombres tras la pista de los perros y procedieron a tratar de abrir la puerta, halando por entre el hueco que ya le habíamos hecho con Isidro desde la parte interna del túnel.

Los perros ladraban con tal furia que lograron aturdir a los hombres que acababan de llegar a la puerta.

Esa misma puerta, con su boquete irregular, había sido nuestra entrada al túnel que conducía al museo. Trataron de correr la vitrina, pero sin fortuna, debido a que tenía un gran peso y no podía ser removida.

Visualizamos que, en medio de las rendijas y los vestigios de madera sobre el piso entre la entrada de la puerta y la vitrina, había un charco de baba blanca, arrojado por los perros en su afán de entrar en búsqueda y apresar el gran torrente de adrenalina, que emanábamos por entre nuestros cuerpos.

Intentaron con gran ímpetu abrir la puerta a golpes, propinando empujones fuertes que la hacían cimbrar hacia el interior del museo, pero la puerta resultó impenetrable, por la seguridad que le había incorporado Aldemar, el viejo amigo de Casallas, Cortázar, Gabo y de don Isidro.

—¡Los radios no funcionan! —gritaba una de las personas que estaba forzando la puerta.

—Debe ser la señal, que se pierde porque las paredes son muy altas.

—Esto es lo más parecido a un búnker. Me dan ganas de tumbar esta puerta a bala, pero no puedo porque no sé qué hay del otro lado.

La única forma de entrar sería devolverse hasta la entrada al túnel por el edificio de la Facultad de Humanidades, lo que les podría tardar unas cuantas horas. Esa fue la suposición que hicimos con Isayo.

Mientras tanto, Isayo y yo, en silencio, escuchamos a los uniformados tomar la decisión de devolverse y buscar la entrada principal: —Iván, tú te quedas aquí cuidando. Ya faltan pocos por agarrar. Creemos que podría ser solo una persona la que falta, pero no podemos dejarla ir.

Al escuchar estas afirmaciones, casi nos exaltamos de inmediato.

—Snifffffff… quédate quieto y en silencio, Juan Andrés.

Isayo me susurraba al oído, mientras me tapaba la boca, ya estábamos acurrucados detrás de la vitrina que impedía el paso de los perros rabiosos y los uniformados.

El policía tras la vitrina empotrada prosiguió: —Según la información de la enfermera Berenice, que fue apresada de primera junto con el moribundo Herminsul, serían alrededor de seis personas, entre ellas Verónica y su novia, la otra enfermera de la cual no recuerdo el nombre, y Alejandro, quien fue abatido cuando opuso resistencia en su aprehensión.

—Como ordene, mi teniente Hurtado. Me quedo vigilando. Por aquí no va a salir nadie y si sale alguien, lo levanto a plomo —concluyó en tono enérgico el subalterno.

De inmediato escuchamos un trueno fuerte que estremeció hacia dentro del túnel. Este estruendo nos pronosticaba que pasaríamos una larga noche de lluvia.