Capítulo 31 #2
—Ahora mismo llevo una camiseta gris a rayas manchada de té. Gracias a ti, me he tirado la taza entera por encima.
—¿Y?
—Y unos tejanos negros desteñidos que mi hermana Martina insistió en que me comprara en All Saints —no añadió que siempre le había guardado cierto rencor por obligarle a comprar una prenda tan cara.
—Ya veo —dijo ella. No pudo determinar si sonaba aliviada o aún decepcionada—. ¿Sin el pelo engominado hacia atrás?
Él se pasó la mano izquierda por sus ondas despeinadas.
—No.
—¿Así que lo que he visto por todo Londres fue una casualidad? ¿Tu estilo es como el del Luke que conocí en Barcelona? Un poco grunge y desaliñado, indie rock con un toque de sensibilidad vintage .
—No lo expresaría en esos términos, sobre todo porque no sabría —dijo él, divertido por su descripción. También halagado—. Pero solo visto de cierta manera cuando estoy trabajando y necesito pasar desapercibido.
—¿Ropa fea de agente encubierto?
—Podrías decirlo así, sí —rió—. Si no vas a preguntarme nada más, ¿puedo, muy en contra de mis mejores instintos, preguntarte algo estrictamente profesional?
—Claro —dijo ella. ¿Había notado él un matiz de decepción por su cambio de tema?
—¿Puedes ayudarme a entender por qué Meshflixx ha invertido dinero en este caso?
—¿Te refieres a por qué te contrataron?
—Sí, sobre todo cuando el guion ya se había filtrado en internet.
Según mi jefe, querían demostrarles a las creadoras que les importaba la serie, pero creo que hay algo más.
Y tú podrías darme otra perspectiva del asunto —confiaba en Sol, aunque todavía no tuviera pruebas concluyentes de su inocencia.
Lo único seguro que sabía era que le gustaba.
—¿Eres consciente de que todo lo que sé es información pública?
Lo que se ha publicado sobre el tema, ¿no?
No tengo ninguna fuente en Meshflixx que me haya dado una exclusiva ni nada por el estilo.
Y no soy periodista de investigación. Escribo artículos de opinión, reseñas y, de vez en cuando, alguna entrevista con un famoso.
—Lo sé. Aun así, llevas dos décadas en esa industria y eres capaz de ver las cosas desde otra perspectiva.
—De acuerdo. Pero tengo que darle la razón a tu jefe —dijo ella.
Luke gruñó, disgustado. Odiaba cuando alguien que le gustaba coincidía con Sweatshirt—.
La primera temporada de The Privateers batió varios récords de audiencia para Meshflixx y la serie se convirtió en su título más visto no solo en Estados Unidos y Reino Unido, sino también en otros mercados internacionales muy codiciados.
La plataforma está priorizando el crecimiento internacional, así que entiendo que quieran tener contentas a Sara y Bryana y demostrarles que se preocupan por la serie.
—Ya veo —intentó no sonar demasiado decepcionado.
Sol
Sol estaba buscando algo en su portátil mientras hablaba con Luke por teléfono.
Creía recordar que The Privateers había salido en las noticias por algo más que las típicas noticias sobre contratación de actores, lanzamiento de tráilers o renovaciones de temporada.
No sabía si la información sería relevante para Luke o para el caso, pero decidió contárselo igualmente.
—¡Aquí está! —dijo cuando por fin encontró un artículo sobre lo que solo recordaba vagamente—. No sé si tendrá relación, pero cuando la serie se estrenó el año pasado, su cuenta de Twitter fue hackeada.
—¿Qué cuenta? ¿La de Meshflixx? —preguntó Luke, sonando de nuevo interesado.
—No, no. La cuenta propia de la serie. El equipo de desarrollo de audiencia de la plataforma crea cuentas independientes para sus series más importantes, como forma de llegar a más público.
Pueden publicar un nuevo tráiler, subir fotos entre bastidores del reparto, elegir fragmentos de la serie que den para GIFs…
—¿Y qué hizo el hacker ?
—Nada grave, en realidad. Podría haber sido peor, podría haber publicado cosas ofensivas o inapropiadas —dijo Sol—.
En este caso, solo lanzó una encuesta sobre el contramaestre, con una foto de Leonardo Pascual, el actor que acabaría interpretando al personaje.
Se rumoreaba su nombre desde hacía semanas, pero aún no se había confirmado su fichaje, aunque había mucho revuelo en internet.
La publicación del hacker era simple: “¿Debería este hombre tan guapo interpretar a uno de los protagonistas de The Privateers ?” Ganó el “sí” por amplia mayoría.
Meshflixx recuperó la cuenta poco después.
Sostuvieron que habían contratado a Leonardo antes del resultado de la encuesta y que la acción del hacker no influyó en su decisión.
—Primero un hack y ahora esto —dijo Luke.
—Exacto. Viendo cómo siguen ocurriendo cosas extrañas, tiene sentido que Meshflixx decidiera investigar este último incidente. Supongo que quieren asegurarse de que todo funcione sin problemas a partir de ahora —dijo Sol.
—Pero puede que cancelen la investigación pronto.
—En esta industria, todo es cuestión de percepción e imagen, más que de otra cosa. No necesitan necesariamente hacer todo lo posible por resolver el robo. Solo tiene que parecer que lo hacen.
—Cierto —dijo Luke. Probablemente estaba calibrando lo absurdo que podía llegar a ser el mundo del espectáculo.
—¿Cuánto le está cobrando tu agencia a Meshflixx? —preguntó Sol.
—La verdad, no lo sé —admitió Luke—. No estoy cerca de ese tipo de información. Solo puedo suponer que todo lo que puedan. Por eso mis jefes me mandaron a Barcelona y les gusta tanto el trabajo de vigilancia. Así es fácil inflar una factura.
—Eso puede que no le convenga a Meshflixx ahora mismo —dijo Sol—. Acaban de publicar los resultados financieros del primer trimestre y las cosas no pintan tan bien como antes. Hay presión para reducir costes.
—Gracias por todo el análisis interno —dijo Luke—. Podemos volver a flirtear si quieres.
—Por mucho que me encantaría —respondió Sol y lo decía de verdad—, tengo que organizar este viaje a Los Ángeles.
—¿Será pronto?
—Parece que mañana por la mañana.
—¿Me avisarás? —preguntó Luke—. No quiero que mis jefes se vuelvan locos otra vez porque sales del país, pero quizá les parezca menos sospechoso si les digo que ya lo sabía.
—De acuerdo.
Por un momento, Sol había malinterpretado su deseo de mantenerse informado sobre el viaje.
—Y también avísame cuando vuelvas. Me encantaría verte.
Quizá, al final, no había malinterpretado nada.
—Lo haré. Me tengo que ir ya. Adeu , Luca. Hablamos pronto.
Desde que Luke le había hecho toda su confesión —y la había asustado de muerte apareciendo sin avisar en su puerta—, ya no sentía que hubiera algo que él no le estuviera contando. Y eso le gustaba.
Seguía sin tener claro qué pensar de él, aparte de que, evidentemente, sentía cierta debilidad por él.
No recordaba haber flirteado tanto con alguien desde…
en realidad, nunca. De hecho, no podía recordar haber sido tan abiertamente coqueta con nadie antes.
Tenía que ser simplemente un tonteo entre dos amigos en fase inicial, nada más.
No había manera de que hubiese sido tan evidente con alguien que de verdad le gustara. ¿Verdad?
Todo aquello tendría que quedar para otro día, porque en ese momento necesitaba concentrarse en su inminente viaje a Los Ángeles. El sol y las olas la estaban llamando.