Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 29
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Capítulo 29

Luke

Lo siguiente en su lista de tareas era conseguir un enlace, una copia o cualquier otro medio disponible de la grabación de la clase de aquella noche. Sol le había prometido a Luke que se lo pediría ella misma a la instructora de pilates y pondría al tanto a Josie de lo que estaba pasando.

Luke había aceptado la propuesta de Sol porque sospechaba que Josie reaccionaría mejor ante la petición de Sol que si venía de él. Josie conocía a Sol desde hacía mucho más tiempo que a él y Sol nunca le había mentido a Josie sobre su identidad.

Además —y Luke no sabía exactamente cómo expresar esto en palabras—, le caía bien Josie en su faceta de Greg Knight.

La admiraba y no quería decirle que le había mentido.

Ya lo había hecho dos veces en los días anteriores —primero a Sol, luego a Agatha— y había resultado agotador, aunque Agatha pareciera no darle importancia.

Pero sincerarse con Sol había sido brutal. Su relación había cambiado desde aquella conversación, desde su confesión. Sospechaba que ella solo lo toleraba porque lo necesitaba. Necesitaba estar cerca de él para mantener vigilada la investigación.

De algún modo, habían pasado de ser potenciales amantes con mucha química a simples conocidos con un objetivo común en el que uno había traicionado al otro.

Quizá, si Luke conseguía salvar la reputación de Sol y mantener su nombre fuera del caso una vez terminado, ella le daría otra oportunidad como posible interés amoroso. A Luke le gustaría.

Divya lo sacó de su ensimismamiento aquel lunes por la mañana al tenderle un vaso de té para llevar cuando se encontraron en la entrada del edificio de Meshflixx.

—Sé que no te gusta cualquier tipo de té —dijo ella. Luke rara vez tomaba té para llevar; nunca era de la marca ni de la intensidad adecuadas y detestaba los vasos de papel—. Pero sé que necesitas otro té. Has estado distraído. Te quiero espabilado. ¿Me entiendes?

Luke podría haber protestado. Él y Divya tenían el tipo de relación en la que eran francos el uno con el otro pero también bromeaban sin parar. Pero ella tenía razón: estaba distraído. Así que cogió el vaso y aceptó su método de intentar mantenerlo despierto y atento.

—Gracias —dijo simplemente.

Una vez dentro del edificio ultramoderno y ultraminimalista de Meshflixx, la recepcionista quiso saber si tenían cita con Sara Daniels.

—No —respondió Divya—. Somos de Thompson & Thomson, la agencia que investiga el robo del guion de The Privateers .

—Ya veo —dijo la recepcionista, que pareció entender de inmediato—. Voy a avisar a su equipo.

Después de quince minutos de permanecer de pie sin hacer nada en el vestíbulo de Meshflixx —no había sillas ni siquiera taburetes en toda la zona de recepción, porque los interioristas habían llevado el concepto minimalista hasta un extremo incómodo—, una persona menuda, de pelo turquesa y vestida con un impecable traje color limón y zapatillas deportivas, apareció buscándolos.

—¿Sois los detectives? —preguntó y Divya y Luke asintieron—. Soy Moon Scott, enlace creative de Sara y Bryana. Mis pronombres son elle y ella.

—Soy Divya Bakshi, investigadora júnior en Thompson & Thomson. Mis pronombres son ella y la —dijo Divya con una sonrisa. Luke reconoció aquella sonrisa: era la que reservaba para quienes le proporcionaban buena comida o eran guapos.

—Y yo soy el colega de Divya, Luke Contadino. Él —añadió.

—Seguidme —ordenó Moon, guiándolos a través de lo que parecía un laberinto de ascensores, pasillos y escaleras.

Para ser una construcción tan reciente como Luke sabía que era el edificio de Meshflixx —su obsesión inmobiliaria no conocía límites—, el lugar había sido diseñado con las peores decisiones de distribución de los años setenta.

—Por favor, sentaos —les dijo Moon al entrar en una sala cúbica donde todas las paredes eran de cristal. En el centro había una mesa redonda de plexiglás con cuatro sillas igualmente transparentes alrededor—. La agencia no nos avisó de que vinierais hoy —añadió.

Luke decidió dejar que hablara Divya. Ella era mejor que él para conseguir cosas siendo encantadora.

—¿No? —preguntó Divya con tanta convicción que hasta Luke se lo creyó—. Me temo que nuestro jefe ha estado algo distraído últimamente. Problemas con un nuevo interés amoroso.

A Luke no le hizo ninguna gracia que Divya utilizara sus propias distracciones sentimentales como excusa plausible.

—Ya veo —dijo Moon—. A todes nos ha pasado.

—Sí, a todes —repitió Divya, sonriendo otra vez, mientras Luke ponía los ojos en blanco. Ella lo había regañado hacía menos de una semana, diciéndole que el trabajo no era lugar para conocer gente y allí estaba ella, en modo “conocer gente” mientras trabajaba como detective.

—Por desgracia, Sara no está en la oficina —dijo Moon—. Ha estado trabajando desde casa.

—¿Sería posible conseguir su dirección y hablar con ella allí? —preguntó Divya.

—Eso no será posible —respondió Moon, devolviéndole la sonrisa.

Luke se entretuvo bastante con la escena.

En apariencia, Moon y Divya mantenían una charla cordial, pero bajo toda la profesionalidad volaban chispas entre ambes, aunque estuvieran en bandos opuestos—.

Pero puedo hacerle llegar cualquier mensaje que queráis dejarle.

—Nos gustaría tener de nuevo su versión de los hechos —explicó Divya—. Mencionó que se marchó temprano de la clase de pilates aquel día y queríamos saber si fue la única. También si ocurrió algo fuera de lo normal.

—¿Aparte de que le robaran el guion, quieres decir? —preguntó Moon, sin un atisbo de sarcasmo.

—Aparte de eso —concedió Divya.

—Todo el asunto es rarísimo —dijo Moon—.

Sara normalmente no iba a pilates los jueves por la noche.

Las tardes suelen estar llenas de reuniones para revisar y proponer nuevas tramas.

Pero ese día terminamos antes y decidió ir.

Tenía que acabar unas revisiones del guion esa noche.

Normalmente lo hace en la tablet o en el portátil, pero la wifi no funcionaba esa tarde. Por eso terminamos temprano.

—¿No funcionaba la wifi? —repitió Luke—. ¿Aquí? ¿No es raro? —y extremadamente inconveniente para una empresa tecnológica.

—¡Muy raro! —respondió Moon—. Así que Sara cogió una copia del guion y se fue a pilates. Si al menos la wifi hubiera funcionado… Pero no quería arriesgarse a llegar a casa y no poder acceder a la última versión del guion en la nube por el lío de internet.

—¿Fue en todo el edificio? —preguntó Luke—. Lo de la wifi, quiero decir.

—No estoy segura, pero varias personas de nuestra planta me dijeron que también tuvieron problemas.

Luke estaba a punto de preguntarle a Moon sobre lo inusual que era que el edificio se quedara sin internet cuando oyeron un golpe en la puerta de cristal de aquella sala tipo pecera.

Era Sara Daniels quien llamaba. Al parecer, no estaba trabajando desde casa después de todo.

—Ah, es Bryana —dijo Moon.

Luke sacudió la cabeza. ¿Por qué había supuesto que la mujer en la puerta era Sara?

Sabía que tenía una gemela idéntica y le habían dicho que Sara no estaba allí.

Pero su instinto de detective solía inclinarse hacia no creerse todo lo que le decían.

Había supuesto que le enlace creative no les decía la verdad.

—Estos son los detectives encargados de investigar el robo —dijo Moon, pronunciando esa última palabra casi en un susurro.

Bryana se presentó: nombre, apellidos, cargo y pronombres. Los detectives hicieron lo mismo.

—Nos encantaría hablar con tu hermana —dijo Luke.

—Ha estado centrada en escribir —respondió Bryana—.

Como comprenderéis, la filtración fue un poco traumática y se siente responsable, aunque todos le hemos asegurado que no fue culpa suya.

Estamos bastante ocupadas con The Privateers .

Pero Moon y yo estaremos encantades de hacerle llegar cualquier petición de información.

—Por favor, dile que nos gustaría hablar con ella. No serían más de diez minutos y bastaría una llamada telefónica.

Luke les entregó a Bryana y a Moon unas tarjetas con su número de teléfono.

Las tarjetas decían: Luke Contadino (he/him), Investigator , e incluían su teléfono y correo electrónico.

Las había mandado imprimir cuando trabajaba como contratista en otra agencia y seguía usándolas, ya que T&T nunca se había molestado en darle unas nuevas.

—Así que estáis ocupadas escribiendo la segunda temporada, ¿verdad? —le preguntó a Bryana.

—Increíblemente ocupadas —dijo ella, sin ofrecer más detalles.

—¿Alguna posibilidad de que el contramaestre no muera al final? —Luke todavía no había visto The Privateers , pero había decidido usar toda la información que Sol le había dado.

—¿Eres fan? —preguntó Bryana, sin revelar nada.

—Me has pillado —mintió Luke—. Me encantó que no alargarais demasiado el will-they-won’t-they y que el contramaestre y el capitán terminaran juntos al final de la primera temporada.

Divya le lanzó una mirada desde el otro lado de la mesa redonda. ¿Has decidido empezar a ver The Privateers sin decírmelo? , decían sus ojos.

—Quería que resolvieran otro caso juntos esta temporada —añadió Luke, fingiendo la timidez de un fan demasiado entusiasta—. Me encantan los whodunits con mucho romance.

Casi se sonrojó. Eran las palabras más sinceras que había pronunciado esa mañana, lo cual le hizo preguntarse por qué aún no había empezado a ver aquella serie.

—Eso es lo que nos dicen los fans, que quieren a Leonardo Pascual y Murray Groff resolviendo más casos juntos —dijo Bryana. Estaba menos a la defensiva que antes. Se había ablandado ante la demostración de admiración de Luke por su trabajo y el de su hermana—. No haré spoilers …

—Por favor, no lo hagas —suplicó Luke, fingiendo.

—Pero no te preocupes demasiado —dijo Bryana.

Luke estaba a punto de expresar su falso alivio cuando, por suerte, Divya intervino. Luke nunca había sido buen actor y dudaba poder fingir la autenticidad de un fan aliviado.

—¿Eso significa que la filtración os hizo cambiar el guion? —preguntó Divya. Nada escapaba a su instinto deductivo.

—¡Oh, no, no! —replicó Bryana, recuperando su reserva profesional—. Pero la versión del guion robado no era en absoluto la definitiva y hay muchas formas de mantener a un personaje.

Antes de que Luke o Divya pudieran añadir nada más, Bryana consultó su reloj inteligente, se levantó de la silla, miró fijamente a Moon, murmuró una disculpa, se despidió de los detectives y se marchó.

—Me temo que no tenemos más tiempo —dijo Moon—. Tenemos una reunión con los ejecutivos de Meshflixx en cinco minutos.

—Todo el mundo parece tan ocupado —dijo Divya con una de sus sonrisas más dulces e inocentes, sus ojos color ámbar perfectamente candorosos.

A Luke le encantaba trabajar con ella porque podían comunicarse fácilmente. Siempre coincidían en la lectura de los entrevistados y se turnaban para liderar el interrogatorio según con quién conectara mejor cada uno.

—Estamos un poco desbordades —dijo Moon, con su acento musical del sur de Estados Unidos—. Muchas reescrituras.

Cogió su móvil y se levantó para acompañarlos hasta la salida.

—¿Son habituales las reescrituras en esta fase de la producción o es por la filtración? —preguntó Luke, temiendo que su entusiasmo pudiera espantar a Moon.

Divya le lanzó una mirada asesina que solo podía traducirse como: ¡Cállate!

—No sé cómo funcionan otras producciones —respondió Moon—.

Pero las reescrituras siempre han sido lo normal en la sala de guionistas de The Privateers , antes y después de la filtración.

Y aún faltan unas semanas para empezar el rodaje, así que hay tiempo.

Sara y Bryana son de esas showrunners que pueden reescribir una escena durante el rodaje solo porque han visto cómo reaccionaba un actor al material.

Luke no sabía si estaba siendo del todo sincere. ¿Quizá le enlace creative estaba cansade de tanto trabajo?

Camino del ascensor, cruzaron un pasillo con pósters de algunas de las producciones más populares de Meshflixx colgados en ambas paredes.

—¿Este es un diseño de Martha Broch? —le preguntó de pronto Divya a Moon. Uno de los pósters recordaba el estilo de Martha, aunque fuera de la primera temporada de The Privateers .

—No lo es —dijo Moon.

—Pero se parece exactamente a su trabajo —insistió Divya.

—Por desgracia, Martha no pudo unirse a nuestro equipo en la primera temporada y no diseñó el póster ni la secuencia de créditos —explicó Moon—. Estaba trabajando en aquella otra serie con Nolan, que debutaba en televisión. Le quitó mucho tiempo a Martha.

—¿Así que Sara y Martha siguen en buenos términos aunque rompieran y todo eso? —preguntó Luke.

Divya le lanzó otra mirada furiosa.

—¡Por supuesto! La ruptura fue mutua —dijo Moon—. Son mejores amigas. Martha organizó la última fiesta de cumpleaños de Bryana y Sara.

—A veces es mejor ser amigues que amantes, supongo —dijo Divya y Luke casi puso los ojos en blanco.

Moon los acompañó hasta el ascensor. Se despidió con una sonrisa cálida mientras pasaba su tarjeta para que el ascensor llevara a Luke y Divya de vuelta al vestíbulo vacío. En cuanto las puertas del ascensor se cerraron y quedaron solos, Divya dijo:

—¡La entrevista con Moon la llevaba yo!

—Lo sé. Debería haberte dejado manejarla, pero no estaba seguro de que preguntaras por las reescrituras.

—No iba a hacerlo porque sabía que no iba a responder —dijo Divya—. ¡Pero iba a pedirle su número de teléfono y tú lo has vuelto todo muy incómodo!

—Y yo que pensaba que el trabajo no era el sitio para “conocer gente”…

—¡Cállate! —gruñó ella.

Pero, aunque Divya sonaba molesta, Luke sabía que pronto lo perdonaría.