Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 28 #3
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Capítulo 28 #3

—No, cariño. ¿Quién necesita más dinero?

—Luke pensó que podría darle unos cuantos nombres.

El suyo estaría el primero—. Durante la última década he intentado no trabajar demasiado.

Algunos de mis clientes de siempre insisten en mantenerme medio ocupada, pero más o menos he conseguido mantenerlos a raya desde que volví a Londres.

Todo lo que quiero es viajar, terminar esta casa y seguir siendo una habitual en las clases de Josie.

Luke se quedó sin palabras por un minuto. De todos los escenarios que había contemplado respecto a la posible implicación de Agatha en el caso Meshflixx, que ella no tuviera el menor interés en ganar más dinero no era uno de ellos.

—Entonces, Luke, cariño, no eres muy de pilates, ¿eh? Qué pena. Estabas mostrando tanto potencial al final.

—No lo estaba —dijo Sol, secamente.

—No lo estaba —repitió Agatha, riendo—. Pero siempre me ilusiona ver nuevas incorporaciones a nuestro pequeño grupo de discípulos del fitness .

···

Sol insistió en conducir de vuelta a la ciudad tras su charla con Agatha. Luke estaba encantado de regresar rápidamente al centro londinense. Nunca había entendido el encanto del campo.

No hablaron mucho en el camino de regreso.

Luke meditaba sobre la conversación con la agente y tenía la sensación de que Sol también estaba inmersa en sus propios pensamientos.

Parecía haber entre ambos una especie de entendimiento tácito: dejar todo lo demás a un lado y colaborar para limpiar el nombre de Sol.

O, al menos, así interpretaba Luke la falta de resentimiento de ella por su engaño.

Lo dejó a cinco minutos andando de su casa, en Seven Sisters Road, cerca de Finsbury Park. Él llamó a Divya en cuanto se bajó del coche.

—¡Dime que la agente de televisión es la culpable! —contestó Divya.

—Me temo que parece que no —dijo Luke—. Dice que ni siquiera estaba allí el día del robo. ¿Recuerdas que siempre pensé que había algo un poco turbio en ella?

—Sí —dijo Divya.

—Pues lo que escondía era que quiere jubilarse, pero no quiere admitirlo ni ante sí misma ni ante sus clientes.

Divya hizo un ruido pensativo.

—La jubilación es dura, mate .

Sol

En cuanto Sol dejó a Luke, se descubrió pensando en él y en lo que sentía respecto a su mentira. Y recordó cómo funcionaba a veces su cabeza.

Siempre había sido capaz de hacer sus reflexiones más profundas mientras caminaba o conducía.

Había algo en la necesidad de llegar a un destino mientras estaba atenta a las normas de tráfico, los coches y los peatones que mantenía una parte de su mente ocupada, pero liberaba otra para que afloraran sus preocupaciones inconscientes.

Y, aunque la noche anterior, se había acostado decidida a olvidarse de Luke, no había sido capaz de mantener esa resolución ni un solo día. Había respondido a su súplica de ayuda en cuanto la había llamado.

Podía engañarse creyendo que lo había hecho solo por motivos egoístas —seguiría siendo la principal sospechosa del caso a menos que pudieran demostrar lo contrario—.

También podía fingir que había dicho que sí porque no tenía nada mejor que hacer aquel día tras el aplazamiento del viaje.

Ambas cosas eran ciertas, pero no explicaban toda la historia.

Aquel sincero diálogo consigo misma al volante la hizo darse cuenta de que las cosas eran un poco más complicadas. Seguía gustándole Luke.

Era muy consciente de que él le había mentido y eso solo ya debería bastar para borrarlo por completo de su vida.

Y, aun así.

En Barcelona no le había importado su profesión.

Le había interesado más lo atractivo que era.

Se había sentido terriblemente frustrada cuando se marchó de su piso después de aquel beso, pero, en perspectiva, había sido lo correcto, ya que ella no sabía quién era.

Había intentado hablar con ella después del beso, pero ella prácticamente lo había echado.

“Acabo de darme cuenta de que nunca te dije a qué me dedico. Es una conversación larga, pero me encantaría contártelo cuando vuelvas a Londres”, le había escrito al día siguiente y eso también la había irritado.

Le había mentido igualmente y Sol tenía derecho a mantenerlo en el purgatorio tanto tiempo como considerara necesario, por supuesto. Pero también podía permitirse coquetear con la idea de perdonarlo algún día. Se permitió que le siguiera gustando Luke —pero como amigo y solo eso⁠—.

Había sido muy feliz los últimos meses, tras recomponer todos los pedazos rotos de su corazón y su mente.

No había nadie que se mereciera correr el riesgo de volver a sufrir.

Además, tenía asuntos mucho más urgentes: encontrar un nuevo trabajo y asegurarse de que su nombre no apareciera vinculado al asunto de The Privateers .

Aquel diálogo consigo misma la había dejado agotada. Por suerte, acababa de llegar a casa.

Disfrutó de la última hora de la tarde tomando un té matcha Ummon de Ippodo en su pequeño jardín trasero y leyendo una novela de Alyssa Cole ambientada en Escocia que acababa de empezar. Estaba segura de que se sentiría mejor después de hacerlo.

Y ya iniciaría el proceso activo de búsqueda de empleo, aunque no le apetecía demasiado.

Pensó en su conversación con Laia el día que la despidieron.

Le había dicho a su amiga que no sabía si tenía energía para seguir divirtiéndose como periodista.

¿Sería tan terrible idea encontrar otra profesión con la que divertirse?