Capítulo 28 #2
—¿Así que el artículo de Voyeur no era todo humo y cotilleo exagerado? ¡Me perdí aún más de lo que creía aquel día! —dijo Agatha.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Luke. Ese grupo nunca dejaba de sorprenderlo. Nunca reaccionaban como él esperaba.
—La tarde del 23 de febrero, por supuesto.
Fue una de las clases grupales de pilates más inspiradoras de Josie, la primera y más exigente sesión de su programa en curso para que todos tengamos el cuerpo perfecto para la playa en mayo.
¡Y hubo un robo en el estudio! —sus ojos brillaban—.
Ahora me siento aún más disgustada por habérmelo perdido.
—No lo entiendo —dijo Luke—. ¿Qué exactamente es lo que te perdiste?
—¡Todo, cariño! Soy una habitual de Josie todos los jueves a las cinco y media de la tarde, pero ese día tenía una reunión con un antiguo cliente.
Quería que lo volviera a representar —dijo, dando a entender que no había nada más lejos de sus deseos—.
Insistía y no me dejaba irme. ¡Quedamos en el Rotunda Bar del Four Seasons para lo que se suponía que era un té y un sándwich y no me dejó marcharme en dos horas y media!
No pude llegar al estudio aquel día. Después todo el mundo hablaba de lo transformadora que había sido la sesión…
¡Durante semanas! Estaba tan disgustada.
—¡Por supuesto que lo estabas! —la calidez mediterránea de Sol se había apoderado de ella mientras se tocaba la cara con las manos en gesto de horror.
Luke estuvo a punto de poner los ojos en blanco; Sol podía ser tan dramática a veces—.
Fue la mejor y más exigente clase de Josie hasta la fecha.
Y sabes que eso es mucho decir. ¡Me encantó!
—¿Así que no estabas en el estudio la noche del robo? —preguntó Luke.
—No —dijo Agatha—. Pero Josie se sintió tan mal por mí y, como en realidad me había inscrito y siempre voy, tenía una grabación de la clase y me la envió. Así que pude hacerla después. No es lo mismo que tenerla a ella en la sala.
—No, no lo es —convino Sol. O bien la española estaba realmente afectada por que Agatha se hubiera perdido una clase o era una genia fingiendo saber cómo mostrar empatía—. Siempre se asegura de que mantengamos la postura correcta todo el tiempo. Y sabe si estás dándolo todo.
—¡Lo sabe! ¿No es maravillosa? —dijo Agatha.
—¿Josie te envió una grabación de la clase? —Luke intentó reconducir la entrevista.
Para ser una ciudad con fama de perezosa para el ejercicio, Josie había encontrado a verdaderos devotos en Londres.
—Sí, ¿no es un encanto? —respondió Agatha.
—¿Podrías enviármela? —pidió Luke.
—Ay, lo haría si pudiera. Será mejor que se la pidas a Josie, me temo. Me mandó un enlace con la grabación. La hice religiosamente y ahora el enlace se ha perdido en la inmensidad de mi bandeja de entrada, entre tantas otras cosas…
—Ya veo —dijo Luke, intentando no sonar demasiado decepcionado—. Hay una última cosa que me gustaría preguntarte y espero que no te lo tomes a mal.
—No lo hará —intervino Sol. Luke frunció el ceño y entornó los ojos hacia ella. ¿No habían quedado en que él hablaría una vez que Agatha supiera quién era? Pero, si Sol entendió el gesto, lo ignoró—. Agatha está muy curtida —añadió.
—Y tanto —dijo Agatha—. Demasiados años en el mundo del espectáculo.
—Ya veo. Quería preguntarte por Sara Daniels.
—Ah, es una excelente practicante de pilates, pero no la he visto en el estudio desde que ocurrió todo este desafortunado asunto y se filtró el guion —dijo Agatha—. Espero que no descuide su entrenamiento demasiado tiempo.
—Seguro que es solo temporal —intervino de nuevo Sol—. Siempre ha sido una de nuestras mejores alumnas y siempre distingue la derecha de la izquierda, cosa que yo no puedo decir. Es una ventaja en cualquier clase grupal tener a gente como ella.
—Claro —dijo Luke, sin entender cómo el tema había derivado tanto de su pregunta original sobre Sara—. Me refería a que eras su agente.
—Sí, la suya y la de su hermana Bryana. Las fiché para la agencia cuando se mudaron a Hollywood. Trabajé en Los Ángeles durante la mayor parte de mi carrera —explicó Agatha.
Luke asintió.
—Pero luego las contrató Meshflixx y cambiaron de representación. Eso no pudo hacerte mucha gracia.
—¡Al contrario! Me alegré mucho —las palabras de Agatha sonaban dulces y exageradamente amables, lo que Luke solo podía atribuir a su exposición a demasiados californianos amables durante su estancia allí—.
—¿Te alegraste? —preguntó Luke, dudoso—. ¿No preferirías haberlas conservado como clientas justo cuando las contrataba una gran plataforma y estaban a punto de ganar mucho dinero?
—Un pequeño secreto, cariño —dijo Agatha, inclinándose—.
Algunas plataformas son famosas por ser tacañas.
Seguro que Sara y Bryana recibieron una buena oferta, pero nada comparable a si las hubiera contratado una cadena de televisión en abierto estadounidense hace quince años, con posibilidades de vender la serie internacionalmente y cobrar derechos de sindicación.
—¿Fue por eso por lo que ya no quisiste representarlas? ¿Porque no iban a ganar tanto dinero?