Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 20
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Capítulo 20

Luke

Luke llevaba dos horas apostado en una esquina tranquila de Formosa Street y volvía a pasar frío —aunque iba perfectamente vestido para el tiempo que hacía—, sumido una vez más en el resentimiento hacia sus propias decisiones profesionales.

Aquel mismo día había cogido el vuelo de las siete de la mañana de Barcelona a Londres y apenas había tenido tiempo de estirar las piernas —le había vuelto a tocar el asiento del medio en un vuelo completamente lleno— cuando recibió una llamada de sus jefes.

Los ejecutivos de Meshflixx querían que los detectives añadieran un nuevo posible culpable a su lista de sospechosos: el actor Leonardo Pascual.

Luke tenía la tarea de conseguir “cualquier cosa comprometedora” —palabras textuales de Thompson— sobre la estrella de The Privateers .

El encargo le había dejado un regusto especialmente amargo.

Acababa de volver de mentirle (o al menos de no contarle toda la verdad) a una persona sobre por qué estaba en su ciudad natal y ahora debía seguir a otra, aunque las pruebas que apuntaban a su implicación en el robo parecían todavía más endebles que en el caso de Sol.

Tal vez Gaia tenía razón y Luke debería haberse quedado con el derecho, renunciando a toda esa vocación detectivesca. No era como si la profesión lo hubiese llevado muy lejos. ¿Había leído demasiadas novelas de Agatha Christie en la universidad y ahora estaba pagando las consecuencias?

Nunca era buena señal cuando dudaba de su profesión.

Por suerte no ocurría a menudo, aunque en los últimos meses en T&T se había vuelto más frecuente.

Y eso que, cuando le ofrecieron el puesto, Luke pensó que estaba dando un salto importante en su carrera.

Ahora veía su situación de otra manera y, lo que era peor, tenía la sensación de estar atrapado en ese trabajo. No podía permitirse perderlo.

Decidido a adoptar una actitud más optimista y con la esperanza de que aún hubiera una forma de salvar el caso Meshflixx, llamó a Divya.

—He oído que has vuelto —dijo ella a modo de saludo.

—Has oído bien.

—¿Te entró morriña? —bromeó.

—No exactamente. Me querían de vuelta para empezar a trabajar en el tema de Leonardo Pascual.

—Ah, sí, el nuevo sospechoso —dijo Divya—. Por lo visto, Leonardo lleva días tuiteando sobre el guion filtrado y sobre lo poco que le gusta. En Meshflixx no están nada contentos.

—¿Y cómo saben que él tiene algo que ver? No es que estuviera en el estudio de pilates cuando desapareció el guion, ¿no?

—Bueno, eso es lo que quieren que averigüemos. Pero he oído a Thompson decir que Meshflixx podría estar tomándonos el pelo. Cree que el estudio quiere que encontremos algo dudoso sobre Leonardo, pero en lugar de pagar una segunda investigación lo están metiendo todo en la misma factura.

T&T por fin había dado con un cliente capaz de jugar mejor que ellos a su propio juego.

—¿Y si intentamos hablar con Agatha? Era la que más motivos tenía antes de que Meshflixx empezara a lanzarnos nuevos sospechosos.

—Sigue en Tokio.

—¿Y Sara Daniels?

—¿Qué pasa con ella? —preguntó Divya.

—¿Y si hablamos con ella? Toda la información que tenemos viene de las notas que tomaron T&T en su entrevista inicial cuando aceptaron el caso. Pero tú y yo nunca la hemos oído contar directamente qué pasó esa noche.

Había visto de primera mano cómo Thompson y Thomson trataban a los clientes y sabía que Divya también.

Los socios fundadores estaban más preocupados por mantener contentos a los clientes y a sus contactos que por mostrar la más mínima diligencia.

Luke estaba seguro de que ambos podrían sacar algo valioso de una charla con la creadora de The Privateers .

—No les hará gracia que lo hagamos a sus espaldas —dijo Divya.

El interés de Divya por el caso era evidente y Luke sabía que ella quería llegar a la verdad tanto como él. Pero también quería conservar su trabajo.

—Déjame hablar con P —dijo Luke.

Thompson era reconocido en la agencia como el más blando de los dos socios, aunque Luke empezaba a sospechar que esa maleabilidad era solo de fachada.

—De acuerdo, pero no me metas en la conversación a menos que realmente no vea problema.

—Por supuesto.

Colgaron y Luke le mandó un correo a Thompson con la esperanza de que su jefe siguiera sin dominar del todo el uso de su nuevo móvil, especialmente cuando se trataba del correo del trabajo.

¿Y cómo iba a dominarlo, si la noche anterior lo había llamado para dictarle el código de seis dígitos de una reserva?

Hola, P:

Solo quería asegurarme de que tendremos nueva información sobre el caso Meshflixx antes del EOW.

FYI, necesito hablar con Sara D ASAP para verificar un detalle.

Luke

Nada desconcertaba más a Thompson que los acrónimos. La mitad de las veces no sabía lo que significaban, pero los veneraba. Así que, aunque llegara a leer el correo, la forma en que Luke lo había redactado bastaría para que su jefe aprobara su necesidad de hablar con Sara.

Con eso resuelto, Luke envió el mensaje de texto que llevaba todo el día escribiendo y reescribiendo mentalmente.

Luke Contadino

Perdona que tuviera que irme ayer. Emergencia en el trabajo.

Sol

Sol estaba comiendo en Bodega Sepúlveda, su restaurante favorito de cocina catalana tradicional, acompañada por una deliciosa comedia romántica de Emily Henry.

Sabía que probablemente sería una de sus últimas salidas a comer por un tiempo, dada su nueva e incierta situación económica.

Pero, en palabras de su personaje favorito de Laura Dern, no estaba preparada para no ser rica y sentía que su falta de liquidez se materializaría en cuanto la reconociera, así que fingía que nada había pasado durante uno o dos días más de merecido autocuidado.

Fue entonces cuando recibió el mensaje de Luke. Lo leyó dos veces. Se aseguró de haberlo entendido bien. Soltó una risita. Puso los ojos en blanco. Esbozó una media sonrisa. Dejó el teléfono sobre la mesa, con la pantalla hacia abajo y siguió leyendo su libro.

Diez minutos después, el dispositivo vibró de nuevo.

Sol quería creer que era el tipo de mujer que ignoraba el móvil y seguía saboreando las croquetas de chipirones y la sobrasada sobre pa amb tomàquet .

Y si hubiera sospechado que el mensaje podía venir de alguien que no fuera Luke, probablemente lo habría ignorado.

Solo le quedaban ochenta páginas del libro y estaba en esa fase en la que una no puede parar de leer.

Pero no pudo resistirse a mirar el móvil. Y eso la irritó un poco. También se sintió decepcionada consigo misma.

Luke Contadino (DAM)

Acabo de darme cuenta de que nunca te dije a qué me dedico. Es una conversación larga, pero me encantaría contártelo cuando vuelvas a Londres.

—¡Aargh! —empezó a irritarse—. ¿Qué necesidad hay de hablar de esto ahora? —murmuró en castellano.

Volvió a dejar el teléfono sobre la mesa.

Era perfectamente normal comer sola. Hablar sola en voz alta mientras comía, quizá no tanto. Pero el móvil volvió a vibrar y no pudo resistirse a cogerlo.

Luke Contadino (DAM)

Sé que probablemente te estoy fastidiando una comida deliciosa al sol y junto al mar. Es solo que me encantaría verte cuando vuelvas a mi ciudad.

Aunque Sol no podía ignorarlo, tampoco tenía por qué dejar que él lo supiera. Solo tenía que mantenerse en silencio. Pero no pudo resistirse a corregirle.

Sol Novo

Estoy comiendo en el interior del restaurante, a unos cuarenta minutos andando de la Barceloneta. Supongo que en taxi llegaría en quince… Pero sí, estás fastidiando una comida deliciosa.

Luke Contadino (DAM)

Mándame fotos si quieres.

Sol Novo

Paso. Soy demasiado mayor para empezar ahora a documentar comidas.

Luke Contadino (DAM)

Definitivamente no eres demasiado mayor para mí.

— ¡Será posible el tío! —exclamó en voz alta.

No se podía creer su morro. Sol ya no fingía que no le interesaba la conversación ni que no estaba hablando sola. Además, ¿qué le había pasado a este Luke seductor la noche anterior?

Sol Novo

Deja los halagos o ignoraré tus mensajes. Tengo delante una selección de quesos que requiere toda mi atención…

Luke Contadino (DAM)

Te dejo comer en paz, pero piensa en mi propuesta.

Sol Novo

¿¡Qué propuesta!? No pienso hacerle fotos a estos quesos ni mandártelas.

Luke Contadino (DAM)

Ya veo. No te van los fetiches gastronómicos, ¿eh?

Sol estaba genuinamente confundida. Divertida y riendo entre dientes, pero confundida al fin y al cabo. De verdad era demasiado mayor para ese tipo de flirteo digital. Estaba demasiado hambrienta también.

Luke Contadino (DAM)

Hablaba de mi esperanza de que quieras verme cuando vuelvas a Londres.

Sol Novo

Lo pensaré.

Luke Contadino (DAM)

Recuerda que me prometiste no esconderte si nos volvemos a cruzar.

Sol Novo

La promesa sigue en pie.

¡Tengo que dejarte!

Dejó el teléfono sobre la mesa, esta vez definitivamente. Sabía que él no volvería a escribirle en un rato después de esa última respuesta.

Pero, aunque fingiera que la noche anterior nunca había ocurrido y que él no había herido su orgullo y su sentido de la seducción —y eso era mucho fingir—, Sol no tenía claro cuándo ni si regresaría a Londres, así que no tenía sentido responder con algo más concreto.

Su carrera era lo único en lo que estaba dispuesta a invertir tiempo y energía a partir de ese momento. Y no sabía adónde la llevaría el siguiente paso en su vida profesional.