Capítulo 21
Luke
—¿Ha habido suerte poniéndote en contacto con Sara? —preguntó Thompson.
Luke casi se atragantó con el té negro que estaba bebiendo, su tercera taza en aquel maldito día.
Era razonable suponer que, en algún momento durante los dos últimos meses, Thompson había aprendido a leer sus correos de trabajo desde el móvil, aunque todavía no supiera cómo enviar uno. Pero Luke, con todas sus supuestas habilidades de investigador, no se había dado cuenta.
—En realidad no. He intentado llamar un par de veces a su oficina en Meshflixx, pero nunca está.
Luke estaba en la sala de reuniones de T&T con sus dos jefes, además de Divya y Sanjay. Todo el equipo encargado del caso Meshflixx estaba celebrando su reunión semanal de puesta al día.
—Está muy ocupada, ¿verdad? —dijo Thompson, con un tono de suficiencia en la voz. ¿Le estaba echando bronca? Con P nunca se sabía—. ¿Qué querías confirmar con ella?
Divya le lanzó a Luke una mirada inquisitiva desde el otro lado de la gran mesa en torno a la cual estaban sentados los cinco. Luke debía andar con cuidado. Aquella mirada le decía que evitara implicarla en lo que fuera que estuviera tramando.
—Solo… —Luke empezó a rebuscar algo en el dosier del caso Meshflixx—. ¡Aquí! Quería repasar los horarios de aquella tarde. Según tus notas de la entrevista con Sara, ella dijo que la clase de Josie se alargó un poco esa tarde, pero que, aun así, salió del estudio a las seis y media en punto.
—Sí… —concedió Thompson.
—Me preguntaba por qué se fue antes y también qué pasó con el resto de asistentes.
¿Alguien más se marchó con ella? Supongo que alguno, si no la mayoría, se quedó en el estudio hasta el final de la clase.
Son un grupo bastante entregado —decidió ser directo con sus jefes—.
Además, ¿podríamos quizá entrevistar a los asistentes que hemos estado siguiendo?
Podrían contarnos sus movimientos de esa noche.
—Sí, sí, todo eso es muy interesante, pero no tenemos capacidad para ocuparnos de ello —lo despachó Thompson—.
Meshflixx quiere que comprobemos lo de Leonardo Pascual por su comportamiento.
Sospechamos que pueden estar molestos con él por motivos ajenos a este caso, pero aun así quieren que reduzcamos las horas de vigilancia y gastemos lo mínimo posible en este asunto.
Tendremos un informe listo en los próximos días o semanas.
—Pero no hemos avanzado mucho en descubrir quién robó el guion —dijo Luke.
—¿Ah, no? Esperábamos que tú nos dieras alguna pista, ya que has estado varios días en Barcelona y, como bien sabrás, la factura por ese tema es bastante elevada —dijo Thomson.
Sweatshirt solía quedarse callado hasta que llegaba el momento de enseñar los dientes.
Luke no podía creer lo que oía. La idea de salir de Londres en busca de Sol no había sido suya, sino de P.
Durante toda su estancia allí había estado en comunicación constante con sus jefes para intentar volver a casa —aunque, en realidad, había disfrutado del viaje y habría querido que se produjera en otras circunstancias—.
Solo le habían permitido regresar porque necesitaban que siguiera a otra persona.
Pero ahora se suponía que debía haber logrado un avance milagroso.
Luke se sintió una vez más consciente de su frágil posición en la agencia.
Una imagen del minúsculo y húmedo cuarto de invitados de sus padres le cruzó la mente y la apartó de inmediato.
—Lo único que puedo aportar es que deberíamos estar mirando en otra dirección. Conseguí entrevistar a Sol —continuó Luke, prefiriendo dejar los detalles de esa conversación lo más vagos posible— y no tenía ni idea de que hubieran robado el guion en el estudio.
—Sabes que los ladrones saben mentir, ¿verdad? —replicó Thomson.
El ritmo cardíaco de Luke se aceleró un poco. Nunca era buena señal cuando Sweatwhirt no solo intervenía, sino que además permanecía en la conversación.
—Y sigue encontrándose, inexplicablemente, sin trabajo y vinculada a Voyeur —añadió Thomson.
Ninguno de sus jefes lo estaba escuchando. Pero tenía que seguir intentándolo.
—Saqué el tema de Voyeur con ella —dijo, esperando que nadie preguntara por los detalles de su supuesta entrevista con Sol—. Ella misma mencionó que había trabajado allí. No lo pone en su perfil de LinkedIn, porque deduje que no es algo de lo que se sienta especialmente orgullosa.
—“Dedujiste” —Sweatshirt siempre sabía cómo exasperar a Luke. Había cometido el error de usar un término impreciso.
—Lo deduje de nuestra conversación. Además, su relación con Voyeur fue hace dos décadas.
Por lo que sabemos, puede que ya no quede ni una sola persona de aquella época trabajando allí —un sudor frío le recorría el pecho y las axilas bajo la misma ropa que había llevado en el avión esa mañana. No había tenido tiempo de cambiarse.
—¿Eso es todo lo que tienes que reportar tras tres días en el extranjero? —prosiguió Thomson sin mirarlo siquiera, con la vista fija en su móvil y un aire de fastidio.
—Sí —dijo Luke.
Optó por omitir la parte en la que todavía no estaba del todo convencido de la inocencia absoluta de Sol.
—Aunque tampoco deberíamos sorprendernos, ¿no? —intervino Divya, para alivio de Luke.
—No sé de qué hablas exactamente, Divya. Yo sí estoy sorprendido —dijo Thomson, reafirmando su reputación de completo imbécil. Levantó la vista del dispositivo para mirarla inquisitivamente.
—Yo estaba aquí la mañana en que Thompson descubrió el viaje de Sol a Barcelona —continuó Divya, pronunciando con claridad la p de su apellido—. Luke y yo pensamos que quizá el viaje de Sol exigía una reacción por nuestra parte.
Luke estaba a punto de protestar. Nunca había pensado tal cosa, ni recordaba que ella lo hubiera hecho. Pero la mirada de Divya le impidió contradecirla.
—Thompson demostró ser un investigador con más experiencia, por supuesto —añadió Divya.
—¿Ah, sí? —preguntó Sweatshirt con escepticismo y tanto Divya como Luke comprendieron que ella estaba jugando con fuego. No era ningún secreto que nadie en la oficina, ni siquiera Sweatshirt, confiaba en el buen olfato de P.
—Manifestó sus dudas sobre la implicación de Sol, pero aun así consideró que era un movimiento inusual por su parte. Pensó que merecía la pena asegurarnos de poder descartarla como sospechosa y eso es justo lo que Luke acaba de hacer —dijo Divya.
Luke la miró a través de la mesa, agradecido.
Ella no tenía por qué haberse involucrado.
Lo más inteligente habría sido mantenerse al margen y dejar que Luke se sacara solo del lío en el que nunca había querido meterse.
Y Divya siempre tomaba la decisión más inteligente, pero esta vez había decidido arriesgarse por él.
Lo peor era que ni siquiera estaba seguro de que la estratagema fuera a funcionar.
P era lo bastante despistado como para olvidar algo que había dicho o hecho tres días atrás.
Y era tan egocéntrico y vanidoso que se creía no solo un buen detective, sino también un excelente mentor para sus empleados.
Pero ¿se tragaría realmente el relato tan bien hilado de Divya?
—Sí, sí. Me alegra haber orientado esa parte de la investigación y, por supuesto, tenía razón, ¿no?
—dijo Thompson. La grandiosidad delirante de aquel hombre no conocía límites y, por una vez, Luke lo agradeció—.
Pero no nos adelantemos eliminando a la Stringer o a cualquiera del caso.
Estoy seguro de que podremos incluir toda la información en el informe final.
Los numerosos detectives júnior de la agencia solían encargarse de redactar los primeros borradores de los informes para los clientes, turnándose según el caso.
Esta vez le tocaba a Divya. Luego, los fundadores de T&T se dedicaban a embellecer el texto para que pareciera que tanto ellos como su equipo habían trabajado sin descanso.
Pero Luke no tenía claro qué se iba a incluir en este informe con lo poco que tenían. Sería, sin duda, un documento minúsculo.
—Sé que siempre saco el mismo tema —Sanjay aprovechó el silencio para hablar por fin—, pero Mark me sigue pareciendo sospechoso.
—¿Y ahora qué pasa con él? —preguntó Sweatshirt, con su habitual tono de fastidio eterno.
—Lo oí otra vez por teléfono. Estaba despotricando contra Meshflixx y su falta de transparencia con los cineastas —explicó Sanjay—. Creo que hablaba con una periodista.
—Sí, sí, le gusta irse de la lengua. Lamentablemente, no creo que tengamos ni el tiempo ni las ganas, la verdad, de seguir esa pista —respondió Sweatshirt, consultando de nuevo su móvil—. Tenemos que cerrar esto, ¿recuerdas?
—¿Por qué quiere Meshflixx cerrar la investigación? —preguntó Luke.
Probablemente el hecho de haberse levantado tan temprano para coger el vuelo le impedía a Luke pensar con claridad. Pero aunque no fuera la pregunta más prudente, necesitaba entender la repentina prisa de Meshflixx.
—¿El dinero no te parece una razón suficiente, Luke? —preguntó Sweatshirt.
Casi sonó personal, como si Thomson supiera que la familia de Luke no era rica y que él siempre había vivido —y seguía viviendo— mes a mes.
—Por supuesto, pero ¿por qué ahora? En realidad nunca entendí por qué nos contrataron, siendo sincero. Robaron el guion pero también lo filtraron. El daño ya estaba hecho cuando vinieron a contratar nuestros servicios.
—Thompson y yo creemos que querían apaciguar a sus creadoras y demostrarles que les importaba la serie —dijo Sweatshirt y, por una vez, sus palabras fueron útiles.
—¿Entonces nos contrataron sin saber cuánto suelen durar estas investigaciones y, ahora que han alcanzado cierto límite presupuestario, se han dado cuenta de que The Privateers no les importa tanto? —dijo Luke, intentando comprender genuinamente la lógica tras la decisión del cliente.
Thomson asintió.
—Más o menos. Pero no creo que hayan dejado de estar interesados en The Privateers .
Simplemente no esperaban que esto se alargara tanto y, en su defensa, yo tampoco —su lado de imbécil volvía a aflorar—.
Cuando se pusieron en contacto con nosotros pensé que sería un caso bastante sencillo, con un número limitado de sospechosos.
Aún no entiendo por qué está llevando tanto resolverlo.
La reunión se dio por terminada poco después, en cuanto Thomson acabó de repartir su hostilidad habitual.
Luke seguía teniendo muchas preguntas sobre la decisión de Meshflixx. Si tan solo pudiera volver a llamar a su asesora de entretenimiento privada y pedirle su perspectiva sobre el caso.