Capítulo 36Drew
CAPÍTULO TREINTA Y SEIS
Drew
—¿ E stás lista para la boda del año? —le pregunto a Callie, que está preciosa y parece unos cinco años mayor con el pelo más corto y recogido en lo alto de la cabeza.
En la mano lleva una correa para perros incrustada de joyas con Pixie sujeta al otro extremo.
Lleva las uñas de un rosa intenso y huelo a perfume.
¿Eso que llevas en la cara es maquillaje?
—Relájate, papá. Es una boda. La gente se maquilla.
—Estoy relajado —digo recobrando el aliento—. Pero no tienes edad para maquillarte.
—Tengo doce años, no dos. Relájate —repite ella—. ¿Dónde está Skyla?
—Tenía algunas cosas de última hora que organizar. Ver a su padre antes de que se marche, cambios en los invitados, ese tipo de cosas. Estará aquí pronto.
Ella asiente con la cabeza. —Estás muy guapo, papá.
Llevo traje y, a pesar de que el sol se está poniendo sobre el océano, parece que hace unos cuarenta grados y no corre ni un soplo de brisa.
—Por favor, tomen asiento; la novia llegará pronto —anuncia el pastor, y un grupo de empleados del hotel, algunos todavía con el uniforme puesto porque no han tenido tiempo de cambiarse, dejan de charlar y buscan sitio como pueden, ya que el plan de asientos ya no sirve.
Callie me guía hasta una fila de sillas de madera frente al altar.
No hay ni un reportero a la vista, aunque se oye el zumbido casi imperceptible de drones equipados con cámaras de alta tecnología que sobrevuelan la zona.
Con suerte, la luz ya mortecina hará que cualquier fotografía que consigan hacer de mi familia sea inservible.
Aun así, Logan se remueve incómodo y no me extraña: ha tenido el peor de los días, pero sé que, con el apoyo de nuestra familia, se pondrá bien.
—Dana ha borrado su publicación de Instagram —susurra Logan a mi lado.
—Bien —respondo—. Se le pasará el interés, siempre y cuando haga caso a la advertencia de acciones legales.
—La gente no lo olvidará —dice.
—A la gente no le interesan Dana y su estilo de vida de mierda. Verán de qué va el rollo. Sigue siendo tú mismo y estarás bien.
Logan recorre el lugar con la mirada. —Ni de coña me volveré a ver envuelto en toda esta mierda. Nunca más.
Le doy una palmada en la espalda. —Es que no has conocido a la mujer adecuada —le digo—. Cuando la conozcas, no habrá ni un ápice de duda en tu cabeza.
Logan se aclara la garganta con desagrado. —Me parece que me debes los cien pavos de la apuesta.
Lo miro con curiosidad.
—Aposté a que estarías saliendo con una mujer elegida por Callie antes de que terminara el año.
Saco la cartera y le entrego cinco billetes de veinte. —Tengo que reconocer que, por una vez, se siente bien que tuvieras razón. Tu momento también llegará, hermano.
—Que a ti te haya iluminado el amor no significa que yo vaya a cometer el mismo error.
—¿Te ha iluminado el amor? ¿Te has reconciliado con Skyla? —La expresión de Callie es de pura alegría. Con todo el revuelo, se me había olvidado que nunca le había dicho nada sobre mi disculpa a Skyla.
—Estamos intentando arreglar las cosas —digo, incapaz de contener la sonrisa.
—¡Papá! Eso es increíble. —Callie me rodea con sus brazos y, de algún modo, eso hace que mi inmensa alegría sea aún mayor. Mejor.
—Supongo que después de todo no eres tan diferente del viejo —dice Logan—. Unos cabezotas de mierda, los dos, pero también sabéis cuándo es el momento de arreglar las cosas.
—He terminado de ser un cabezota. De ahora en adelante, si algo me hace sentir bien, lo haré.
—Me alegra no tener que perder a mi directora de Recursos Humanos. ¿Le avisó Skyla a la chica nueva de que se formará aquí pero trabajará en el nuevo complejo?
—Está en ello —digo con una sonrisa—. A partir de ahora no hay nada que se interponga en nuestro camino.
—Se está haciendo tarde —dice mi madre desde detrás de nosotros—. ¿Dónde está la novia? Me muero por ver qué lleva puesto. La pobre ha tenido que encontrar algo en un abrir y cerrar de ojos.
—Estoy bastante seguro de que se habría puesto una bolsa de basura para casarse con el amor de su vida en una boda de un cuarto de millón de dólares —comenta Logan con sarcasmo.
—¿Estás resentido? —le pregunto.
—Qué va. Un cuarto de millón bien invertido si eso saca a Dana de mi vida.
—¿Y estás bien con lo de no ser padre todavía? Sé que tenías muchas ganas.
—Es lo que hay —responde Logan con frialdad.
—Serás padre algún día.
—Media docena de pruebas y mucha acción... quizá soy estéril. —Logan lo dice jovialmente, como si no le importara, pero por debajo hay un dolor en sus ojos que no se me escapa.
—Esos nadadores de los Blingwood estarán en perfectas condiciones. Está en los genes, pero si no es así, tienes otras opciones. Una amiga de Crystal fue a una clínica en Nueva York donde succionan a los mejores nadadores de la muestra y los insertan...
—No voy a tener hijos. He terminado con eso, Drew. Déjalo. Voy a dar la cara en el servicio y luego volveré al despacho. Mi carrera ya ha estado distraída por tonterías demasiado tiempo.
—Vale, tío. Lo dejaré, por ahora, pero solo porque has tenido un día de mierda. Pero acepta el consejo de alguien que ha pasado por eso: aislarse no vale la pena. Sigue viviendo tu vida día a día. Vas a estar bien.
Logan asiente, pero noto que se está cerrando en banda. Ahora mismo le duele mucho, pero sé que estará bien. Con el tiempo.
La música empieza a sonar y todos nos giramos para ver a Skyla casi esprintando por el pasillo. —Buf. Por poco —dice, metiéndose en la fila de asientos para unirse a nuestra familia.
—Te he guardado un sitio —le digo, señalando la silla a mi lado. Mientras pasa rápidamente junto a Logan y choca la mano con Callie para llegar al otro lado, donde estoy yo, le doy un pequeño apretón en el culo y luego me muerdo el puño—. Ese culo me puede siempre.
—Luego —dice ella guiñándome un ojo.
—¿Está todo listo para la novia? —pregunta mamá entre nuestros hombros.
—Lo está —responde Skyla—. ¡Está fabulosa! —Skyla mira hacia atrás, a mamá, y luego recorre nuestra fila de sillas—. ¿Dónde están Tate y Tabitha?
—A Tate lo llamaron del trabajo y, como ya no era la boda de su hermano, no pudo escaquearse. Y Tabs decidió coger el vuelo privado con él. —Mamá mira a su alrededor—. ¿Crees que hay suficientes invitados para que parezca planeado de verdad?
—Está casi toda la plantilla del complejo aquí.
A la mitad de los invitados de Dana les dije que la habían troleado y que no había boda.
Se creen que lo de que Dana y Logan se casaban hoy era todo un engaño y se han marchado.
Unos pocos de vuestra parte de la familia se han quedado para ver cómo se casa un extraño y para ponerse al día.
Y he puesto una publicación en la página de negocios de los Blingwood anunciando que Logan ha financiado totalmente la boda de sus sueños para dos empleados leales.
—Skyla sonríe de oreja a oreja—. Hemos cambiado la narrativa.
Logan parece un encanto. Dana ha vuelto a publicar en Insta diciendo que le hackearon la cuenta, lo que concuerda con lo que cuentan sus invitados; y como la boda se pagó a través de la cuenta de la empresa, no hay pruebas de que fuera para nadie más.
—Buen trabajo, nena. —Le retiro un mechón de pelo y le beso la mejilla—. Estás preciosa.
—Gracias.
Cojo la mano que descansa en su regazo y le acaricio el dedo anular. —Podríamos haber sido nosotros los que estuviéramos ahí arriba.
Su mirada me deja clavado en el sitio. —Cuando nos casemos, quiero que Callie tenga la oportunidad de procesarlo bien. No podíamos soltarle una boda de última hora.
—Me casaría contigo en un abrir y cerrar de ojos. Te quiero y me muero de ganas de que seas mi mujer.
—Pónganse en pie por la novia —ordena el pastor.
Skyla saca el móvil y empieza a grabar. El rostro de Doug se ilumina por completo cuando la música cambia y Sally empieza a avanzar bailando por el pasillo al ritmo de «Marry You» de Bruno Mars.