Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 35Skyla
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Capítulo 35Skyla

CAPÍTULO TREINTA Y CINCO

Skyla

E s algo curioso estar tan dichosa, tan feliz hasta la médula, mientras presencias cómo hieren de forma tan cruel a una persona que te importa. Hoy debería ser el día más feliz de toda la vida de Logan; en lugar de eso, es como si le hubieran dado una patada en los huevos.

Después de correr hacia el ático de Logan, nos abrimos paso entre docenas de fotógrafos hasta llegar a los de seguridad, que nos dejan pasar a mí, a Drew, a Pixie y a Jessie justo a tiempo para encontrar a Logan a punto de darle un trago a una botella de Macallan directamente del cuello.

—Sally acaba de estar aquí y me lo ha contado. ¿Dana se ha ido? —dice Logan, mirándonos a todos.

Jessie da un paso al frente.

—Vaya si se ha ido. La he buscado por todas partes. Simon, el de seguridad, la ha visto subirse a un Uber con sus maletas hace una hora.

Miro a Drew por centésima vez, preguntándome si el hecho de que la prometida de Logan lo haya abandonado ha hecho tambalear de algún modo su fe en los finales felices, pero apenas me suelta la mano.

Mientras Logan deja un mensaje de voz en el móvil de Dana, suplicándole que lo llame, Drew me mantiene cerca y me susurra que me quiere.

No estoy segura de si necesita decirlo o si, ante semejante desesperación, sabe que yo necesito oírlo.

—Dana no responde. ¿A dónde ha ido? —Logan pulsa con el pulgar la pantalla de su móvil para marcar otro número y luego se lo lleva a la oreja—.

¿Dónde está el jet? —Se pasa la otra mano por el pelo y el rostro se le contrae de dolor—.

¿Quién ha autorizado eso? —Entonces se deja caer en el sofá, sujeta el teléfono entre la oreja y el hombro y desenrosca la tapa del whisky escocés.

—Supongo que se ha largado de la ciudad en el jet privado, entonces —susurra Jessie, agachándose para coger a la perrita y acariciarle la cabeza.

—Se supone que la boda empieza en un par de horas y el lugar está plagado de reporteros.

—Drew saca su teléfono, pulsa la pantalla y se lo lleva a la oreja—.

¿Tate? Vete a casa de mamá ahora mismo. Mantén un perfil bajo, hay paparazis aquí y tu cara solo hará que se vuelvan más locos.

Iremos nosotros cuando se haya calmado el revuelo, y dile a Callie que no se preocupe. Logan, Skyla y yo estamos bien.

Se oye un estruendo contra la pared y el móvil de Logan se hace añicos contra el suelo de mármol.

—Se ha ido. Está embarazada, se ha llevado el jet privado y me ha dejado.

—No puedo creer que se haya ido. Ha estado promocionando vuestra relación como si fuera un negocio de mil millones de dólares. ¿Habéis tenido alguna discusión? —pregunta Drew.

Suelto la mano de Drew y me siento a la mesa, apartada del centro de la sala de estar de planta abierta, mientras Jessie camina de un lado a otro; está más furiosa de lo que la he visto nunca. Es una visión extraña, ya que no estaba segura de que le importaran tanto los Blingwood.

—Nada de discusiones. De hecho, las cosas iban bastante bien.

Dana ha estado frustrada conmigo, sí. Quería una cobertura mediática total de la boda, yo me planté y dije que no, pero parecía estar aceptando mis razones.

—Suspira y todo su cuerpo se desploma—. Había dejado de beber y estaba insaciable en el dormitorio, hormonas del embarazo, supongo —responde Logan—.

Pensé que era feliz. Bueno, lo feliz que Dana puede llegar a ser. No entiendo por qué no acudió a mí.

Jessie suelta un bufido sonoro.

—Dijo que casarse conmigo era todo lo que siempre había deseado; bueno, eso y firmar un contrato con Versace. —Logan da un trago al whisky y tiene la cara de piedra, como si estuviera anestesiado ante todo.

—¿Qué vas a hacer? ¿Quieres que les diga a todos que la boda se cancela? —dice Drew, quitándole la botella a Logan, tomando un pequeño sorbo y poniéndola con naturalidad sobre la mesa, fuera de su alcance.

Todos nos miramos inquietos. Decirle a todo el mundo que la boda se cancela enviará a los reporteros a un frenesí absoluto.

Un largo suspiro sale de los labios de Logan.

—Mi contacto en el aeropuerto ha dicho que vuela a Nueva York.

Lo más probable es que se lo haya pensado mejor, ha hecho las paces con su padre y se va a su hotel en la ciudad.

—Aprieta los puños—. Anoche mismo hicimos el ensayo y no hubo ningún indicio de que no planeara seguir adelante.

—Logan sacude la cabeza y luego mira al suelo en estado de shock—.

Los reporteros se van a dar un festín con esto.

¡Si Jessie no hubiera descubierto que Dana se había ido, lo primero que habría sabido habría sido mientras estaba en el altar esperando a una novia que no tenía ninguna intención de aparecer!

—Esa zorra te la ha jugado pero bien —sisea Jessie y todos volvemos la cabeza hacia ella.

Si Jessie estuviera más cerca y no tuviera a Pixie en brazos, le daría un toque con el pie para recordarle que no meta la pata.

Logan sigue siendo nuestro jefe, y ahora probablemente no sea el momento de cabrearlo.

—Lo que Jessie probablemente quiere decir es que las hormonas del embarazo pueden hacer que la gente haga locuras y, bueno, quizá... —digo yo, intentando cubrir la falta de tacto de mi amiga.

—No. Quiero decir que te la ha jugado de verdad —dice Jessie, mirando a Logan directamente a los ojos.

—¿Qué sabes tú que no me estés contando? —Su voz es tan distante que apenas parece él.

—No iba a mencionarlo, porque es una locura de dimensiones épicas, pero tienes que saber la verdad.

—¿Qué es? ¿Qué ha hecho? —exige Logan, poniéndose en pie. Drew está a su lado y yo también me levanto, acercándome a Jessie.

—He bajado a recoger la suite de Dana esta mañana.

Dana siempre deja una pocilga para limpiar.

Entré como de costumbre, abrí las ventanas para ventilar el hedor a marihuana y ella estaba en la cama roncando a pierna suelta.

Junto a la puerta estaban todas sus maletas ya hechas.

Así que empecé por el baño para darle a la bella durmiente la oportunidad de despertarse.

No me esperaba tan temprano y durmió durante todo mi servicio.

Pero debió de saber que vi lo que vi, porque limpié el baño a conciencia con un cabreo monumental antes de irme.

Más tarde, cuando volví esperando que estuviera despierta para poder terminar, se había ido, pero se había dejado el vestido de novia, así que supe que no se quedaría a esperar a que la pillaran.

Logan entrecierra los ojos hacia ella.

—¿Pillarla por qué?

—Por la media docena de pruebas de embarazo usadas que había sobre la encimera.

—Jessie, no es ningún secreto que Dana está embarazada —dice Drew.

La tensión en la habitación es tan densa que se podría cortar con un cuchillo y no estoy segura de que las revelaciones de Jessie estén ayudando.

—Media docena de pruebas de embarazo negativas —aclara Jessie.

Los ojos de Logan se agrandan.

—¿Estás segura de que eran suyas? —Inhala profundamente y luego responde a su propia pregunta—.

Por supuesto que eran suyas. Sus seguidores en las redes sociales se triplicaron cuando anunció el compromiso y se multiplicaron por diez cuando soltó la bomba del embarazo.

Por una vez, tenía algo que publicar que interesaba a la gente.

—Se vuelve a sentar, pero se levanta de inmediato—.

No estaba embarazada. Tienes razón, de verdad me la ha jugado.

—Logan agarra el Macallan y da un largo trago—.

Sin embargo, estaba intentando quedarse embarazada y, cuando eso no funcionó...

iba a dejarme plantado en el altar, humillado ante la prensa mundial.

—Sacude la cabeza. Drew le frota el hombro a su hermano y está a punto de decir algo cuando su móvil empieza a sonar—.

¿Tate?... Sí, claro, miraré. —Drew mira a Logan y dice con voz baja—: Tate dice que su publicista ha llamado. Deberías ver el Instagram de Dana.

Todos sacamos nuestros teléfonos, Logan echa un vistazo a la pantalla del de Drew por encima de su hombro y, de repente, hay un suspiro colectivo.

En la pantalla, con los ojos enrojecidos y una expresión que haría que el mismísimo diablo pareciera inocente y herido, hay una fotografía de Dana Gee mirando directamente a cámara.

Detrás de ella todavía puedo ver los asientos del avión, lo que sugiere que se hizo el selfi mientras aún estaba en el aparato.

Su publicación dice: La gran escapada: Cómo perder a mi bebé me ayudó a encontrar mi fuerza.

Leo por encima la publicación y me horroriza hasta qué extremos ha llegado.

El mundo entero pensaba que lo tenía todo, pero en realidad estaba atrapada en una relación unilateral basada en la masculinidad tóxica y en perniciosos juegos de poder.

Se lee como un desvarío de borracha. Dana enumerando cómo fue una compañera abnegada para un monstruo abusivo y hambriento de poder.

Cuando levanto la vista hacia Logan, se ha quedado sin una gota de sangre en la cara.

—Va a arruinarme. No le di un bebé y no quise involucrarme con su publicidad, y ahora está buscando otra forma de exprimir cinco minutos de fama a mi costa y a la de mi familia. También hará daño a Tate, y a todos vosotros.

—No. Ella... —Mi voz se apaga. No tengo palabras para defenderla y no quiero hacerlo. He trabajado para Logan durante tres años y sé en lo más profundo de mi ser que cada palabra que Dana ha lanzado al mundo son mentiras de una niña mimada con complejos paternales.

—¡Esa zorra mentirosa y canalla! —escupe Jessie.

—Quizá fue... —Mi voz se apaga de nuevo. No puedo defenderla sugiriendo que le han hackeado la cuenta. Todos en la habitación saben que Dana ha hecho esto, pero no alcanzo a comprender por qué.

—Jessie tiene razón. Dana no estaba embarazada.

Me ha engañado y me ha mentido todo este tiempo.

—Logan camina de un lado a otro, intentando claramente descifrar qué demonios tramaba Dana—.

Iba a romper con ella. La noche que me dijo que estaba embarazada, iba a romper con ella.

—Se acerca a la ventana y mira hacia abajo, a los reporteros—.

Dana iba a hacer que la esperara en el altar para no aparecer.

¿Pero por qué? ¿Por qué querría humillarme de esa manera?

—Para aumentar su perfil —dice Jessie—. Estar vinculada a un Blingwood era prácticamente lo único que la hacía interesante.

Logan le quita el teléfono a Drew y revisa la publicación de Dana.

—Sigue mis redes sociales para ver el desglose por capítulos de mi relación con el hermano mayor de la estrella favorita de Hollywood.

Sacude la cabeza y su risa está llena de dolor. Luego se vuelve hacia Jessie, con el rostro más humilde que le he visto jamás.

—Gracias, Jessie, por tu sinceridad en todos los aspectos.

Quería atraparme y, cuando atraparme no funcionó, quiso humillarme para aumentar su propia popularidad.

A juzgar por la hora en que publicó esta tontería, Dana debió de escuchar sus mensajes de voz y supo que yo no estaría esperando en el altar, así que ahora ha cambiado la narrativa, otra vez: diciéndoles a sus seguidores que yo era un maltratador y que perdió un bebé que nunca estuvo allí en primer lugar.

—Tiene la cara blanca. Asqueado—. Esto podría arruinarme.

¿Quién quiere veranear en un complejo propiedad de un hombre como el que ella describe?

—Vuelve a desplazarse por la pantalla del teléfono de Drew—.

Los comentarios ya me están poniendo a caldo a mí y a mi negocio.

—Nadie se la va a creer. Logan, eres un buen hombre —dice Drew, con la voz llena de convicción, pero el silencio que sigue está cargado de alarma.

En un mundo ideal, el sentimiento de Drew sería innegable. La verdad debería triunfar sobre la mentira. Debería aplicarse el beneficio de la duda, pero todos saben que, en realidad, las redes sociales y la opinión pública se imponen a los hechos.

—Entonces, cambiamos la narrativa —digo yo—. Jessie, ¿hiciste alguna foto de la limpieza de la habitación de Dana con todas las pruebas de embarazo negativas?

Jessie sonríe con malicia.

—Vaya que sí. Ni de coña me arriesgaba a que la zorra lo negara.

—Los reporteros están aquí por invitación, ¿verdad?

Logan sacude la cabeza.

—No se suponía que hubiera ningún miembro de la prensa informando sobre la boda.

Veté cualquier mención al respecto. Así que, por supuesto, Dana sin duda les dio el soplo.

Quería publicidad. Yo quería algo tranquilo y discreto.

La fecha de la boda no se hizo pública, así que estoy seguro de que fue ella quien les avisó para que vinieran hoy. —Cierra los ojos en un largo parpadeo.

—Entonces, abordemos esto de dos maneras.

Primero, nos encargamos de los reporteros.

Jessie, llama a Simon, el de seguridad, y que su equipo haga una batida para echar a todos los reporteros del recinto.

—Activo mi móvil—. Le enviaré por correo electrónico las fotos de las pruebas negativas a Dana ahora mismo, le diré que si no borra su publicación de Insta y si publica cualquier otra tontería, sacaremos tu versión, la verdad: no había ningún bebé.

Podrías presentar una demanda; no habrá pruebas médicas de que estuviera embarazada.

Dudo que quiera que el mundo sepa que fingió un embarazo para ganar fama.

Y segundo, corramos la voz de que nunca hubo una boda planeada para hoy.

Si no hay boda y se borran las mentiras de Dana, ¿qué tienen que informar los paparazis?

—La primera parte podría funcionar, aunque me hierve la sangre pensar que podrías verte obligado a emprender acciones legales para defenderte, pero la prensa nunca se creerá que no había boda.

El lugar está decorado como una tarta de fondant —dice Jessie—.

A menos que... haya una boda, solo que no la de Logan y Dana.

Sería una lástima dejar que una boda tan cara se desperdicie...

—Jessie abre mucho los ojos mirándonos a Drew y a mí, y casi se me para el corazón.

—Quiero decir, podría funcionar —dice Drew, con una sonrisa de esas que te quitan el hipo.