Capítulo 33Skyla #2
—Skyla. Iba a buscarte de todas formas. Yo…
he estado pensando mucho y yo… cometí un error.
El mayor error de mi vida. Te cerré la puerta.
Te dije que te fueras cuando quería que te quedaras.
Te necesito en mi vida. Ahora, sé que voy a tener que probarte que merezco la pena. No he actuado como mereces y lo siento…
—Drew. Me dijiste que se había acabado.
Deja al perro en el suelo y me coge la mano.
—Lo sé. Voy a tener que ponerte al día, porque he estado analizando esto toda la noche y estoy un poco más adelantado.
Te amo. Mi hija te ama. Eres, simplemente, perfecta, y aunque quizás nunca se me considere perfecto, voy a trabajar en ello.
Eres perfecta para mí. He sido un idiota.
No te merezco, pero cuando pensé que algo te había pasado anoche, me di cuenta de que no puedo pasar otro día sin rogarte que estés a mi lado.
Mi vida ha sido la mejor versión de sí misma desde que te conocí.
No sé cómo no lo vi antes… ¡Pixie, no comas eso!
—Se agacha y coge al perro de nuevo y lo miro completamente pasmada.
—Drew, dijiste que no tenías espacio para mí. —Me inclino hacia él, colgada de cada una de sus palabras. Me está prometiendo todo lo que quiero, y aun así no puedo convencerme de que esto podría ser real.
—Cariño, estoy haciendo espacio para ti.
Estoy jodidamente vacío sin ti. Estoy estéril sin ti a mi lado.
Al parecer tengo espacio para un perro también.
—Sostiene a Pixie en alto para demostrarlo y la besa, luego pone una cara disgustada y cómica—.
No besa ni remotamente tan bien como tú.
Pero si no quieres besarme durante un tiempo, me las arreglaré.
Porque, Skyla Manning, voy a probarte que soy digno de tu amor…
—Drew. ¿Qué cambió? Fui a emborracharme a un bar y volví a verte, un Drew reformado o lo que sea esto.
Se detiene en seco, deja a Pixie en el suelo y me pone las palmas de las manos en los hombros.
—Porque, mi vida no es la misma sin ti. Es peor, mucho peor.
He estado intentando descubrir el momento exacto en que todo cambió, pero no puedo localizarlo más allá de la primera vez que te vi en la piscina.
No pensé que necesitara a nadie más que a mi hija para ser feliz.
Pero sí. Nunca me he sentido así antes y me asusta de muerte.
Te necesito, Skyla. En la lavandería, preguntaste si sentía algo por ti en absoluto y me mató quedarme en silencio.
Quería decirte que te amo, pero era demasiado cobarde para admitirlo porque si te lo admitía a ti, tenía que admitírmelo a mí mismo.
Y una vez que me lo admitía a mí mismo, sabía que existía la posibilidad de perderlo todo porque no puedes volver atrás de sentimientos como ese.
Cuando el amor sale mal, te destruye y no pensé que pudiera pasar por eso de nuevo.
Niego con la cabeza, confundida.
—¿Y ahora crees que podrías arriesgarte a amar de nuevo? ¿Aunque pudiera fallar y hacerte daño?
—Cariño, no puede doler más que como duele ahora.
No he dejado de pensar en ti desde la primera vez que te vi, y esta última semana sin ti ha sido un infierno.
¿A menos que no sientas lo mismo? —Su mirada busca la mía como si fuera desesperado por encontrar una señal, algo a lo que aferrarse y sonrío una pequeña sonrisa reconfortante.
Lo amo y pretender lo contrario es imposible.
Envalentonado por mi seguridad, se inclina y me coge la mano. —Hablo en serio sobre ti. Nunca he hablado más en serio sobre nada. Te amo y realmente creo que podemos intentarlo.
Es todo lo que he querido escuchar toda mi vida, pero es abrumador.
Parpadea y veo cómo el color se drena de su cara.
—No estás segura. Lo he metido la pata, lo sé, pero si me das una oportunidad, puedo probarte cuánto me importas. Todo lo que pido es una oportunidad.
—Drew, me iré pronto.
—Entonces no te vayas. Lánzate de lleno y quédate aquí conmigo.
Vente a vivir conmigo y con Callie. Puedes elegir los muebles, y te conseguiré lo que necesites para que se sienta como tu hogar.
El momento es perfecto. Podemos hacerlo funcionar.
—Su voz es suplicante y tan desesperadamente quiero entrar en la fantasía que está imaginando para nosotros que me duelen los huesos de mantenerme atrás—. ¿Nos haces tu hogar?
—¿Qué pasa si cambias de opinión?
—No lo haré —dice demasiado rápido.
—Pero ¿y si lo haces? Te sientes así ahora, pero después del accidente de Callie, te retiraste. No podías alejarte de mí lo suficientemente rápido.
—Sé que te hice daño. Estaba en shock o, joder, no sé.
Aterrorizado es probablemente una forma mejor de describir cómo estaba empezando a sentir por ti y combinado con estar en un hospital por Callie, estaba más allá del pensamiento racional.
También he estado pensando mucho en mi padre y en cómo siempre he sentido que le defraudé.
El mundo estaba haciéndose más pequeño, y la gente en mi vida más grande, y me asusté.
—¿Pero ya no estás asustado?
Respira profundamente. —Estoy aterrorizado. Pero no puedo vivir otro día sin decirte cómo me siento y pedirte que tomes una oportunidad en una vida conmigo.
—Yo también tengo miedo —admito—. He pasado tanto tiempo diciéndome que no tuviera sentimientos por ti que nada de esto se siente posible.
Tengo la oportunidad de un nuevo comienzo.
Un nuevo lugar con gente nueva que apenas sabe nada de mí.
Me recuerda a cómo me sentía cuando llegué a la escuela de internos.
Me estás ofreciendo todo y, sin embargo, tengo mucho miedo de confiar en la sensación porque perder esta vez se siente más grande. No creo que podría sobrevivir.
—No tengas miedo, cariño. No tienes nada que perder. Voy a fondo y mi instinto me dice que lo vamos a lograr. ¿Qué te dice tu instinto?
Suelto una risa estrangulada. —Mi corazón está dolorido y ya estoy cansada de intentar resistirme a ti.
—Entonces no resistas. —Saca algo de su bolsillo trasero y lo pone en la encimera—.
El año pasado he estado tan destrozado pensando en lo que mi padre podría haber escrito en esta carta que no he podido ver nada bueno en mi vida.
Estaba atrapado. Pero aquí contigo ahora, no tengo miedo de lo que dice porque soy un trabajo en progreso e intento ser un hombre mejor.
Lo que el contenido de esta carta me hace sentir es insignificante comparado con cómo me sentiría si decidieras que nunca quieres volver a verme.
—¿Y si te asustas de nuevo?
—Nunca te cerraré la puerta. No vale la pena.
—Creo que deberías leer la carta —respondo, y una sensación de horror se asienta en mi plexo solar.
—¿Ahora? —pregunta, mirando nervioso.
—Nunca podrás avanzar completamente hasta que no sepas lo que dice.
Drew asiente y rasga el sobre. —Nada va a cambiar cómo me siento por ti —dice, y Dios, espero que tenga razón.