Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 33Skyla
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Capítulo 33Skyla

CAPÍTULO TREINTA Y TRES

Skyla

T engo los párpados pesados, como si me hubiera dormido con el rímel puesto y la boca me sabe a zorrilla. Cuando abro los ojos, me da alivio ver que estoy en mi propia cama, pero se me olvidó cerrar las cortinas y una luz blanca y brillante se cuela por toda la habitación.

—¿Cómo has dormido? —La voz es masculina y tan reconfortantemente familiar como el aroma profundo y boscoso que la acompaña—. ¿Quieres un poco de agua? —De repente está allí a mi lado, sosteniendo un vaso.

¡Lo que quiero es Listerine y un galón entero!

—¿Qué haces aquí? —Tengo la cabeza confusa. Recuerdo que he llorado y luego… —¿Es verdad que Jessie se robó un perro?

—Estabas alterada y un poco borracha.

Inmediatamente compruebo por debajo de las sábanas. Sigo llevando el vestido de té de ayer, sin los zapatos.

—Tus zapatos están junto a la puerta. Tu bolso está en la encimera.

He dejado tu teléfono en el cargador allí.

—Señala mi teléfono y luego se sienta al pie de mi cama, todavía sosteniendo el vaso de agua.

Parece culpable y avergonzado—. He enviado un mensaje a tu padre desde tu teléfono.

Ya sé que no debería haberlo hecho, pero cuando puse tu teléfono en el cargador, la pantalla se iluminó y él estaba llamando.

No quería que te despertara, pero tampoco quería que sufriera sin saber si estabas segura.

Deberías cambiar tu contraseña de 1234. Espero que no te importe que lo haya hecho, estaba preocupado.

Le he dicho que estás bien, segura al menos —se encoge de hombros—, y que le llamarás más tarde.

Asiento. Me parece bastante bien que se haya encargado de eso por ahora.

—Nosotros no… —Estoy más segura de lo que afirmo que de cómo suena mi voz.

No me siento como si hubiera dormido con alguien y después de una noche con Drew Blingwood, siempre puedo sentirlo durante algunos días.

—No. —Su mano me toca la pantorrilla por encima del edredón—. Te pondré la ducha en marcha y luego te buscaré algo de desayuno. Solo tengo que sacar a Pixie fuera primero para que vaya al baño.

Coge a una pequeña y adorable cachorrita y algunos fragmentos de la noche anterior me vuelven a la memoria.

—¿Jessie está furiosa? —pregunto.

Drew asiente. —Sí. Pero no contigo, conmigo, y probablemente también con tu padre. Me ha pedido que te diga que la llames.

—Drew —digo, intentando no acostumbrarme al sonido de su nombre en mis labios—. ¿Qué estás haciendo aquí? Me dijiste que se había acabado.

—Lo sé. Soy un idiota, por si no te habías dado cuenta. Jessie y yo estábamos conduciendo buscándote y… —Niega con la cabeza y cuando sus ojos se encuentran con los míos, están llenos de dolor—. Estábamos preocupados por ti.

La niña buena que hay en mí inmediatamente se siente mal por haber hecho que la gente se preocupara.

—¿Qué pasó con tu padre? —pregunta Drew, y yo ordeno mis pensamientos confusos en palabras.

—Mi madre me envió un correo electrónico. Mi padre pensaba que había desaparecido de nuestras vidas, pero ella quiere verme. Quiso verme antes, cuando era más pequeña, pero él me lo ocultó.

—¿Y ahora estás enfadada con él?

— Estaba enfadada con él —respondo—. Pero ahora creo que estaba haciendo lo que pensaba que era mejor para mí.

—¿Vas a verla?

—No lo sé. Hace una diferencia saber que ella intentó mantener el contacto.

Pero, no lo intentó con mucha energía, considerando que renunció a sus derechos sobre mí.

Aunque lo hubiera lamentado, podría haber contratado a un abogado para luchar por verme.

He pensado en buscarla en las redes sociales todos estos años.

Ella también debe haber pensado en ello.

—¿Pero tú no intentaste ponerte en contacto con ella?

Niego con la cabeza y río amargamente. —Tenía miedo de que me rechazara y no quería disgustar a mi padre.

Todos estos años, me he sentido como si no fuera suficiente.

Que ella no me amaba. Saber que quiso verme y que lo intentó —aunque fuera solo un par de veces—, importa.

Aunque decidiera no verla o si mi padre o el tribunal dijera que no, al menos habría sabido que me amaba.

Te veo con Callie, y sacrificarías cualquier cosa por ella, darías cualquier cosa.

Nunca sentí que mi madre o mi padre llegarían a esos extremos.

—Levanto la vista al techo para evitar el dolor que intenta apoderarse de mí—.

He pasado toda mi vida intentando ser una chica buena porque tenía miedo de que la gente me dejara.

Pero no importa, ¿verdad? No puedes obligar a la gente a quedarse en tu vida, tienen que quererte lo suficiente.

Quiero algo mejor que eso. Me merezco gente que se quede conmigo en los momentos difíciles y en los buenos, y ya he tenido suficiente de conformarme con migajas.

Me merezco un amor completo e incondicional.

La mano de Drew coge la mía y me aprieta suavemente. Cuando me atrevo a mirar sus ojos, está atravesándome con una mirada intensa que hace que el corazón me golpee dentro del pecho. —Skyla, das tanto desinteresadamente y raramente pides nada a cambio; eres todo lo que hay de correcto en el mundo.

—Eso no me ha servido muy bien.

—Eres amada. Joder, tan amada. Y no solo por todos aquí en el resort, aunque sea bastante poderoso, lo que la gente siente por ti.

Literalmente me detienen en la calle para preguntarme por ti, y me refiero a todos.

Dijiste anoche que no tienes hogar, que no tienes familia.

No toda la familia está vinculada por la sangre.

Tienes familia. Todos aquí son tu familia.

Yo soy tu familia. Callie es tu familia.

Eres parte de nuestra familia ahora. Tu padre estaba aterrorizado ante la idea de perderte anoche.

Quizás tu madre dejó de luchar tan duramente como podría haberlo hecho por amor a ti.

Me siento arrastrada por todo lo que acaba de decir. Sonaba como una declaración, pero no me atrevo a tener esperanza. Es un buen hombre y quizás solo intenta hacerme sentir mejor después de que perdiera la cabeza ayer.

—¿Podría tu madre haber dejado de luchar por ti si creyera que estarías mejor con tu padre? —Se encoge de hombros.

Mi madre era joven cuando se fue, ¿así que quizás tiene razón? Aunque no la conozco en absoluto para saber si eso era parte de su razonamiento.

Su pulgar me toca la barbilla cuando aparto la vista y dice, pronunciando cada sílaba, —Eres amada. ¿Me escuchas? —Asiento—. Algunos de nosotros tenemos que trabajar en asegurarnos de que nunca puedas dudar ese hecho, pero el cambio está en marcha —añade de manera bastante misteriosa.

Drew se va de la habitación y cojo mi teléfono, leyendo los mensajes y luego escuchando los buzones de voz.

El primer mensaje de texto es de Callie con una foto de su nuevo cachorro, preguntándome si podemos vernos pronto.

Respondo rápidamente, diciéndole que siento haber tardado tanto en responder, que se divierta en la boda, y que le llamaré más tarde.

Los otros mensajes de texto y buzones de voz vienen de mi padre, preocupado al principio, frenético en el tercer mensaje y llorando en el cuarto, pidiéndome, no rogándome que le perdone.

Luego el buzón de voz cambia al de Jessie, y después de una sarta de palabrotas me dice que la llame inmediatamente porque me ama y quiere saber que estoy bien.

Después de eso es Drew. —Skyla, dónde estás.

Llámame. Me estoy preocupando. Te amo, cariño.

Te amo. Te amo. Te amo. Llámame en cuanto recibas esto.

Lo escucho dos veces más para asegurarme de que he escuchado bien.

Drew Blingwood dijo que me ama.

Siento que me dormí anoche siendo alguien a quien apenas le importaba a nadie y he despertado en un universo paralelo donde todo el mundo se ha tomado un éxtasis y de repente el mundo es todo flores sicodélicas, corazones de amor y arcoíris.

—La ducha está lista para ti. Tienes diez minutos hasta que llegue el desayuno —grita Drew y me levanto mecánicamente y me desnudo para la ducha. Pero primero, ¿dónde demonios están la pasta de dientes y el Listerine para matar lo que sea que se haya muerto en mi boca?

Una vez que me he desinfectado la boca a conciencia, me meto bajo los jets.

El agua tiene la temperatura perfecta y se siente bien mientras cae sobre mí, limpiando mi cerebro palpitante y deshidratado, haciéndome sentir casi entera de nuevo.

Luego me seco y me pongo unos pantalones de yoga y una camiseta y me encuentro con el aroma de magdalenas recién horneadas al entrar en la zona de estar contigua a la habitación.

En la encimera está el desayuno. Me siento y Drew me coloca un café fresco en un vaso para llevar. —¿De dónde has sacado todo esto? —pregunto, sorprendida. No tengo cocina, así que no lo ha cocinado aquí.

—Lo he traído volando desde Italia —responde en serio con una amplia sonrisa.

—¿Qué?

—Bien, si vas a interrogarme, te diré la verdad.

Le di a un niño que andaba en bicicleta por la manzana cincuenta dólares para que fuera al restaurante y lo recogiera.

Pero si el cachorro pudiera volar, y yo pudiera soportar dejarte, habría ido a los confines de la tierra para servirte el desayuno que te mereces.

—Dime quién eres y qué has hecho con Drew Blingwood —digo con cautela, entornando los ojos.

Se agacha, coge a Pixie, y me dice, —Soy un hombre nuevo. Un personaje reformado.

—No tienes que cambiar, y no necesitabas recoger el desayuno para mí.

Estoy bien. Siento que te vieras envuelto en lo que pasó ayer…

—Todavía no estoy segura de cómo me encontró o por qué la gente me estaba buscando—.

No tenía la intención de preocupar a nadie.

Habría venido a casa si me hubiera dado cuenta…