Capítulo 29Skyla
CAPÍTULO VEINTINUEVE
Skyla
E n medio de la tranquila rutina de mi vida, la memoria muscular, tal vez, me permite acordarme de seguir respirando a pesar de que mi cuerpo se siente encadenado bajo el agua.
Llenar el día, poner un pie delante del otro, comer y ocuparme de mis tareas cotidianas en el trabajo está tan arraigado en mí que lo hago en piloto automático, sin experimentar realmente ninguno de esos momentos.
Es mi misma vida de antes de Drew, pero se siente diferente. Peor.
El zumbido de la secadora casi hace que me quede dormida en el banco de la lavandería del complejo.
Las cosas siguen su curso, como el nombramiento de la que pronto será mi sustituta y la llamada de mi padre para decirme que él y su nueva novia se van a alojar en el complejo y que ella se muere de ganas de conocerme; mientras tanto, otras cosas, como el dolor constante en mi pecho, permanecen igual.
Intento recordar cuándo fue la última vez que dormí una noche entera. Últimamente todas mis noches parecen truncadas y me quedo tumbada en la cama, angustiada por lo que debería hacer. Lo echo de menos. Echo de menos a Callie. Y me pregunto qué me habrá escrito mi madre en su correo electrónico.
Pero el silencio de Drew es lo que más duele, y no podría ser más atronador.
No me quiere.
Nunca me quiso, al menos no a largo plazo.
Igual que mi madre.
La campana sobre la puerta suena, levanto la vista por encima de las máquinas de tamaño industrial y lo veo. Como si lo hubiera invocado con mis pensamientos.
—Tú... No sabía que estarías aquí dentro —dice él. Chasquea la lengua con fuerza y sacude la cabeza, lo cual me molesta más de lo que debería.
—Solo soy una mujer con colada que hacer —mi tono es engañosamente suave, considerando la corriente de ira que vibra bajo mi piel como una marea creciente.
Él se acerca con cautela, sus zapatillas apenas suenan sobre las baldosas de terracota.
—Tenía la intención de venir a buscarte. Estaba esperando a que Callie se instalara y, bueno, he estado intentando pensar en qué decirte.
—¿Quieres decir cómo romper oficialmente nuestro acuerdo? No te molestes, tu silencio ha sido alto y claro.
Él inclina la cabeza hacia un lado y sé que eso es exactamente lo que está a punto de hacer.
—Han pasado cinco días. Solo sé que Callie está bien gracias a tu hermano —mi voz se quiebra con una rabia sin reservas —. Me merecía una conversación. Un mensaje. Una llamada. Un correo. Algo. Yo también estaba allí esa noche. Me merecía algo .
Maldice entre dientes y asiente.
—No intento hacerte daño. Lo que pasó...
el coche... —se estremece y, aunque estoy enfadada con él, quiero acercarme, absorber parte de su dolor; y es un asco porque quiero odiarlo.
Quiero gritarle y decirle que no quiero volver a verlo nunca más, pero es difícil estar enfadada con alguien que cree que está haciendo lo mejor para su hija, a la que tú también quieres.
—Acaba con esto de una vez, entonces. Suéltame el discurso de «gracias pero no».
Hay un ligero balanceo en su cabeza. Tiene el pelo completamente revuelto. Luce una barba de cinco días en su mandíbula, normalmente bien afeitada, y tiene ojeras.
—Skyla —da un paso adelante—. Nunca quise llegar tan lejos. Acordamos un poco de diversión, pero luego dejé que Callie se viera arrastrada a ello. Debería haber sabido desde el principio que estaba siendo un temerario...
—¿Un temerario?
—Sabía que Callie se encariñaría contigo, te adoró desde el segundo en que te conoció.
—¿Pero tú no te encariñaste conmigo? —lo miro fijamente, esperando con audacia a que me diga que no. Que yo no fui suficiente.
—Nuestro tiempo juntos fue lo mejor que recuerdo, pero no puede seguir. Me distraje y Callie casi muere.
—Drew, tu hija tuvo un accidente terrible.
Eso no es culpa de nadie excepto del conductor del coche que iba con exceso de velocidad.
Si vas a terminar lo nuestro porque no te intereso, dilo.
No lo maquilles con tu responsabilidad. Hay padres solteros en todo el mundo que viven sus vidas, tienen relaciones y siguen siendo padres increíbles.
Diablos, incluso mi padre ha conseguido conocer a alguien, y nunca pensé que eso pasaría.
Esto no tiene que ver con nadie más que contigo y conmigo —Drew sacude la cabeza y ya sé que no hay nada que pueda decir, pero aun así hay cosas que quiero soltar—. ¿Alguna vez sentiste algo por mí?
—Por supuesto que sí. Skyla, eres increíble.
—Pero no lo suficiente.
—No puedes confiar en mí para hacerte feliz. Te decepcionaré.
Miro hacia otro lado.
—Ya lo has hecho. Puede que supiera que no querías nada serio, pero tú fuiste quien hizo planes conmigo fuera del dormitorio, seguiste atrayéndome, haciendo que fuera algo más. Has sido un capullo —sacudo la cabeza con asco—, pero yo he sido una completa estúpida.
—Tienes razón. Soy peor que un capullo. Lo siento.
Drew se da la vuelta para marcharse y, como si él tuviera agarrado mi corazón, siento que se me desgarra.
—¿No me has querido nada en absoluto? —le grito, sonando desesperada, patética; como si no tuviera orgullo alguno, pero una parte de mí todavía se aferra a la esperanza de haber significado algo para él.
Él se detiene, pero no se da la vuelta.
—Lo siento.