Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 28Drew
78%

Capítulo 28Drew

CAPÍTULO VEINTIOCHO

Drew

— Y a está, cuidado con la planta. Casi hemos llegado...

—¡Papá! Yo me encargo. Deja de dar órdenes y relájate. Si puedo moverme por una habitación de hospital diminuta llena de aparatos y máquinas, puedo moverme por nuestro ático —sisea Callie.

—Solo intento ayudar. ¿Puedo traerte una silla de ruedas si te resulta más fácil? Sé que la enfermera ha dicho que con las muletas bastaría, pero si te preocupa golpearte la escayola, te traeré una.

Ella se deja caer en el sofá mientras yo dejo su mochila sobre la encimera.

—No necesito una silla de ruedas. Necesito que des un paso atrás y me dejes espacio. Desde el accidente, apenas te has separado de mi lado. —Saca el móvil del bolsillo trasero y desliza el dedo por la pantalla—. Qué raro. Skyla aún no ha contestado a mi mensaje. ¿Está bien?

Se le forma un pequeño surco entre las cejas que hace que me duela el corazón.

—Sí, probablemente esté trabajando hasta tarde.

—Uff —gruñe Callie, todavía mirando el móvil.

—¿Qué pasa? —corro a su lado.

—Nada.

—Callie...

—Dana. Me ha escrito. Se pregunta si preferiría no ser dama de honor, ya que tengo la pierna destrozada y las muletas podrían quedar raras en las fotos.

—Pero qué...

—Da igual, papá. De todas formas, ni siquiera quiero estar en su estúpida boda. El tío Logan solo se casa con ella por el bebé.

—Él la quiere... —empiezo a decir, pero estoy demasiado cabreado para ser comprensivo—. Hablaré con él.

—No. No lo hagas. Ya tiene bastante lío. —Guarda el teléfono—. Dime qué pasa entre Skyla y tú. Su último mensaje fue hace un rato, pero ha dicho que no podía venir a verme esta noche. ¿Has roto con ella?

Un suspiro escapa de mis labios. —Cal, sabes que Skyla y yo no teníamos nada serio. Nos estábamos conociendo y siento si esto te decepciona, pero no somos pareja.

Ella arquea una ceja, con el rostro mortalmente serio. —Pero os estabais volviendo cercanos.

—Solo como amigos. —No soy capaz de explicarle los entresijos de las relaciones adultas, platónicas pero sexuales, así que lo mantengo simple—. No estamos juntos.

—¿Pero por qué? Estuvo en la cena de homenaje. Te la has quedado mirando, fijándote en su culo y en su boca, y la has besado... —Pone cara de asco—. La has estado mirando como si quisieras comértela.

Me encojo de hombros. Es imposible negarlo. —Nunca planeamos embarcarnos en una relación. Estábamos pasando el rato, como amigos íntimos.

—¿Y qué, ahora de repente no sois amigos íntimos que pasan el rato? ¿Por qué?

—Las relaciones de adultos son complicadas.

—¡Complicadas! —Callie se levanta; sus muletas chocan entre sí mientras intenta colocarlas en posición. Intento ayudarla, pero ella ya tiene las manos en las empuñaduras—. Papá, no necesito tu ayuda. —Da un paso para alejarse—. ¡Pensé que te gustaba!

Me gusta.

—Callie, me estoy centrando en ti. Has tenido un accidente grave. Nos mudaremos pronto y Skyla ha conseguido ese nuevo trabajo estupendo en el segundo complejo y... no estaba destinado a ser.

Ella me mira con los ojos entrecerrados. —¿La has asustado y ahora nos deja?

Sí.

—No. Nunca estuvo con nosotros.

Callie mira al techo y parpadea para contener las lágrimas, lo que me rompe el corazón. —No lo entiendo. Tú le gustas, ella te gusta. Pensé que íbamos a ser una familia de verdad.

—Somos una familia de verdad. Tú, yo, tu nanna. Tienes un montón de tíos medio locos y una tía.

Me clava la mirada. —Ya. Pero pensaba que Skyla se iba a convertir en uno de nosotros. Quería que fueras feliz.

Se me cierra la garganta. —Soy feliz. Soy feliz cuando tú eres feliz.

—Lo sé, papá. Es mucha presión, eso es todo.

—¿El qué?

—Que tu felicidad dependa de la mía. Quiero que seas feliz más allá de mí, no que acabemos siendo codependientes y disfuncionales. Tienes que dejar de usar tu papel de padre para protegerte y que no te hagan daño. —Esboza una sonrisa llorosa que es como un puñetazo en el estómago.

¿Es eso lo que estoy haciendo?

—¿Cuándo te has vuelto tan lista?

—Papá, me llevas a terapia desde que murió mamá. He aprendido una cosa o dos. Tú también. Eres el mejor padre del mundo, pero tienes que trabajar en tus otras relaciones y dejar que la gente entre.

—No, yo...

—¿Dónde está mi preciosa nieta? —entra mi madre, cargando con algo en brazos que sospechosamente parece un perro—. Mira a quién he traído para que te vea.

Hoy, la camiseta de mi madre dice: Mantén la calma y búscate un perro .

El rostro de Callie se ilumina un poco. —¡Has traído a Pixie! —Se gira hacia mí—. Papá, Pixie es la perrita de la que te he estado hablando. Nanna cree que tiene unos tres meses.

Ni siquiera soy capaz de enfadarme con mi madre por traer al cachorro, no cuando consigue que Callie sonría.

—Voy a llamar a Ben por vídeo. Se va a poner supercontento cuando la vea aquí.

—Ya. Buena idea. Llama a Ben. Como si no hubieras pasado los últimos días en el hospital hablando por teléfono con él.

—Relájate, papá. Es bueno tener amigos. Quizá cuando lo entiendas, puedas ir a pedirle perdón a Skyla y dejar de estar tan gruñón.

—Me voy a por helado —bufo.

Mi madre sonríe de oreja a oreja. —Buena idea, hijo. ¿Podrías pasarte por la lavandería mientras estás fuera? Se me cayó la bufanda y me pregunto si alguien la habrá encontrado.

—¿Crees que alguien la ha entregado a objetos perdidos?

Mi madre tarda un segundo de más en responder y me pregunto qué trama. —No está en recepción, así que me han dicho que pregunte en el almacén de la lavandería. Si es mucha molestia, siempre puedo ir yo misma...

—Está bien. Bajaré a la lavandería y luego iré a por el helado.