Capítulo 19Skyla
CAPÍTULO DIECINUEVE
Skyla
P asan los días y no me pongo en contacto con Drew, y él no aparece por mi puerta.
Es culpa mía. Debería haber sido más lista y no pensar que unos cuantos encuentros sexuales increíbles y una invitación improvisada a un evento familiar consolidarían algo; como el respeto mutuo y la más mínima decencia.
Él mismo lo dijo, en voz alta: —Es solo alguien con quien me estoy acostando.
No es que no lo supiera, pero aun así, oírle decirlo duele de narices. Drew solo me invitó a la fiesta para que tuviera con quién estar. Me hace sentir como una fracasada cuando hace apenas unos días me sentía en la cima del mundo.
Miro por la ventana de la sala de juntas y observo el océano cristalino. Trabajar y vivir en un complejo de lujo te trastoca las emociones y hace que sea fácil engañarte a ti misma pensando que estás en el paraíso cuando no lo estás; ni de lejos.
—¿Estás bien, Skyla? —pregunta Logan desde el otro lado de la mesa de juntas.
—Sí, lo siento, estaba en las nubes. ¿Qué decía?
Logan parece casi tan cansado como me siento yo, con ojeras oscuras bajo los ojos y el pelo completamente revuelto; lejos del impecable multimillonario que apareció hace poco en las fotos de compromiso con su prometida.
De hecho, tiene peor aspecto que en aquellas fotos de los periódicos donde se le veía furioso intentando bloquear a los paparazzi cuando se presentaron en su fiesta de compromiso sin invitación.
—Vas a organizar una feria de empleo completa para el reclutamiento.
—Me mira a mí y luego, de forma intencionada, a Mike—.
Quiero a los mejores de entre los mejores.
Ni un solo error. —Su mirada se suaviza al volver a posarse en mí—.
De hecho, Skyla, si pudiéramos replicarte criogénicamente para el puesto de jefa de RR.
HH. en el nuevo complejo, mi vida sería mucho más fácil.
—A juzgar por el cumplido que me hace a pesar de su mal humor, supongo que Logan se da cuenta de que sigo de bajón. Luego da por terminada la reunión.
—Gracias a todos por venir y por vuestro duro trabajo. ¿Sabéis lo que tenéis que hacer antes de que volvamos a reunirnos?
Echo un vistazo a mi lista de tareas. Formar la plantilla perfecta para un nuevo complejo no será fácil.
Aunque estoy segura de que la reputación de los Blingwood y la ubicación en la playa de Miami ayudarán a tentar a los candidatos más brillantes, por no hablar de nuestros fantásticos beneficios y el generoso paquete de seguros.
Levanto la vista y asiento hacia Logan. Es factible, aunque me falta mi entusiasmo habitual para la tarea. En los últimos días, ni siquiera he sido capaz de mirar las maquetas en 3D del complejo sin pensar en Drew.
Tras darnos permiso para marcharnos, todos salen de la sala de juntas excepto Logan, que se queda atrás y apoya la cadera en el borde de la mesa. Coge una magdalena del plato intacto y le da vueltas en las manos como si no tuviera estómago para comérsela.
—¿Estás bien? —pregunta de nuevo.
—Estoy bien. Creo que la ubicación atraerá mucho a los nuevos candidatos y ya estoy recibiendo mucho interés por los anuncios que publiqué. Quién sabe, igual hasta me presento yo misma —bromeo, pero la idea de un lugar nuevo suena apetecible.
Pone la magdalena delante de mí. —No hablo del trabajo; te pregunto si tú estás bien.
—Se refiere a...
—Siento que oyeras lo que dijo. Drew no lo decía en serio.
La familia ha estado sacándole de quicio con unos asuntos de nuestro padre y...
tú te llevaste la peor parte. —Se le tuercen las comisuras de los labios hacia abajo y le creo.
Logan siente de verdad que yo oyera lo que dijo su hermano.
Probablemente hace que trabajar conmigo sea súper incómodo.
—De verdad, señor Blingwood. Estoy bien. —Me levanto y amontono mi libreta y las carpetas en los brazos—. Obviamente Drew pensaba lo que dijo, aunque no tuviera intención de que yo lo oyera. Es mejor que sea sincero. Si me disculpa, el complejo 2.0 no va a contratar al personal por sí solo.
Me alejo, dejando allí la magdalena, ya que apenas puedo digerir el aire, y voy a mi oficina, bajando las persianas para poder estar sola.
Estoy a punto de apagar el ordenador por hoy cuando recibo un correo electrónico:
Para: Skyla Manning
De: Drew Blingwood
Asunto: Lo siento.
Me porté como un imbécil. La culpa fue mía, no tuya. Estaba arremetiendo contra Logan y... ver a mi familia me dispara todo tipo de locuras y... No te merecías eso. ¿Puedo ir a verte y explicártelo?
-
Como disculpa, parece buena. Me muero por saber qué le pasó aquella noche, pero sus palabras aún escuecen, así que decido consultarlo con la almohada.
Quizá hable primero con Jessie, aunque probablemente eso no ayude mucho porque, cuando le conté lo mucho que me dolió lo que dijo, se le metió en la cabeza que me estoy enamorando de él.
Ella cree que es intuitiva; yo creo que delira.
Y sin embargo, tampoco pude negarlo de todo corazón.
Cuando paso por delante de Sally en la recepción al salir, me pregunta cómo está el otro señor Blingwood, guiñando un ojo para enfatizar lo que quiere decir.
Llevo el móvil en la mano, así que me lo pego al oído y finjo que estoy en una llamada, lo cual no impide que se me caliente la cara mientras los otros empleados me miran.
Por una vez, sería agradable que el nido de cotilleos estuviera al día y que todo el mundo supiera ya que no deben preguntar por mi malogrado "acuerdo" casual.
Me da vergüenza y me están sudando tanto las manos que casi se me cae la carpeta con la lista de puestos de trabajo para el nuevo complejo que me llevo a casa para trabajar.
Entonces recibo un mensaje de Jessie:
¿Cenamos en la cafetería?
Respondo al instante:
No tengo hambre. Ve a comer tú y nos vemos luego. Estoy cansada y hay un puesto estupendo al que quiero presentarme.
Jessie:
¿Un nuevo trabajo en el complejo?
Yo:
Claro.
Jessie:
Menos mal. Por un momento pensé que podrías estar pensando en dejar Santa Barbara. Descansa, nos vemos mañana.
No respondo. Jessie ha pensado que me refería a este complejo y me siento fatal por haberla engañado, pero no puedo evitar preguntarme si tal vez ha llegado el momento de empezar de cero.
Después de varios fracasos públicos aquí y mi último desengaño amoroso, este complejo se me queda pequeño por momentos.
Incluso cuando la nueva casa de Drew esté construida, seguirá estando aquí al lado, nada lejos, así que todo seguirá siendo pequeño.
Y un día, encontrará a alguien que no sea solo "alguien con quien se está acostando", y eso va a ser insoportable.
En casa, después de haber actualizado mi currículum, se lo envío por correo a Logan y le pido que se me tenga en cuenta para el puesto de jefa de RR.
HH. en el nuevo complejo. Propongo trasladarme en cuanto haya un espacio de oficina utilizable para poder realizar las entrevistas con más facilidad y supervisar la contratación y formación de la plantilla.
Podría estar saliendo de Santa Barbara hacia nuevos rumbos antes de que acabe el mes.
La idea me llena de pavor, pero también siento que me he visto obligada a ello.
Cuanto más lo pienso, más me convenzo de que trasladarme al nuevo complejo es la única forma de seguir trabajando para Blingwood Resorts sin aferrarme a la esperanza muerta de que algún día Drew me quiera de la misma forma que yo a él.
Entonces, apago el ordenador e intento mirar hacia mi futuro, lo cual es más fácil decirlo que hacerlo.
Acabo de salir de la ducha, envuelta en mi albornoz y mirando por la ventana la tormenta que se avecina, cuando alguien aporrea mi puerta.
Me ato el albornoz con más fuerza y el pulso me retumba bajo la piel.
Cuando abro la puerta, Drew está allí. Lleva unos vaqueros gastados y una camiseta blanca empapada que se le pega al cuerpo como una segunda piel.
Las gotas de lluvia hacen que su pelo parezca negro azabache mientras se aferran a las puntas de su cabello revuelto.
—No has contestado a mi correo —dice. Tiene ojeras oscuras y una expresión de dolor.
—No estaba segura de qué responder —admito—. Pasa, estás empapado. —Dejo la puerta abierta y camino hacia el diminuto cuarto de estar, cogiendo una toalla al pasar por el baño y lanzándosela para que la coja.
—Cometí un error —dice, sosteniendo la toalla con ambas manos, inmóvil. Su voz es áspera, su expresión está al borde del agotamiento absoluto.
—¿Fue un error? Parecías bastante seguro de que no significo nada para ti más que una compañera de cama.
Él se encoge. Debería alegrarme de que lo que he dicho le duela, igual que él me dolió a mí, pero no me siento mejor. Verle sufrir hace que mi propio dolor empeore.
—Logan ha dicho que has solicitado el traslado.
—No debería haberte dicho eso.
Drew se encoge de hombros y el agua gotea de su pelo sobre las baldosas. —¿Te vas por mi culpa? ¿Por lo que dije?
—He solicitado el traslado porque un nuevo comienzo me vendrá bien. Aquí, he ido saltando de una mala experiencia a otra. He tomado algunas malas decisiones, y las malas decisiones empeoran cuando hay una comunidad pequeña observando y siendo testigo de cada una de ellas.
—¿O sea, que estás huyendo? —Drew usa la toalla para absorber lo peor de la lluvia de su pelo. Intento no quedarme mirando sus abdominales cuando se le sube la camiseta.
El orgullo me obliga a esquivar su argumento. —Estoy empezando de cero. El nuevo complejo va a ser premiado y es un buen movimiento profesional participar desde el principio; quedará genial en mi currículum.
—No estás haciendo esto por tu currículum. ¿Pensaba que eras feliz aquí? ¿Es porque te arrepientes de haberte acostado conmigo? No te culparía si fuera así. Quitarte la virginidad y luego decir lo que dije... es imperdonable.