Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 19Skyla #2
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Capítulo 19Skyla #2

Reflexiono un momento, recordando cómo me sentí entonces. Me había parecido especial, como si estuviéramos haciendo el amor, aunque la parte lógica de mi cerebro sabe que el amor nunca entró en la ecuación. Pero me sentí valorada y segura, y quería que él fuera el elegido.

—No me arrepiento de nada —admito.

—¿Entonces por qué? No quiero que te vayas por el modo en que me he comportado.

—Todo el mundo aquí sabe que pasó algo entre los dos.

Mi vida amorosa, o mejor dicho, la falta de ella, parece ser de dominio público y es vergonzoso.

Sabía que era un error involucrarme con otro tío del complejo, pero lo hice de todos modos.

Eso no es culpa tuya. —Me mira tan intensamente, con los ojos tan llenos de pena que me empieza a doler la cabeza—.

Me vendrá bien. Quiero empezar de cero en un lugar donde la gente no me esté juzgando.

—La gente te juzgará vayas donde vayas. Es la naturaleza humana. No tienes nada de qué avergonzarte. Yo...

—Me hiciste daño —digo, escupiendo la verdad como si fuera una bala.

Él hace una mueca, como si mis palabras hubieran dado en el blanco, pero no siento alivio—.

Era plenamente consciente de que nuestra relación no iba a ninguna parte.

No me engañé creyendo que era tu próximo gran amor.

Tenía un tiempo limitado, lo sabía, pero la forma en que hablaste de mí, me hiciste sonar como una niñata estúpida que te seguía como un perrito faldero.

—Se me encienden las mejillas mientras revivo mentalmente el momento en que Drew le decía a su hermano que yo no significaba nada para él, y mi rabia aumenta—.

Tú viniste a buscarme. Yo no te perseguí, y ciertamente no pedí nada que no dieras libremente.

Me hiciste sentir como si no fuera nada.

Un estorbo. Me hiciste sentir como me hizo sentir Mike.

—Su reacción a mis palabras hace que me detenga.

Con los ojos llenos de auto-odio, da un paso hacia mí—.

Tú no eres el motivo por el que he pedido el traslado de complejo, así que puedes irte con la conciencia tranquila.

—Sí, soy el motivo y mi conciencia no tiene nada de tranquila.

—Tira la toalla sobre la mesa y se deja caer en el sofá, sujetándose la cabeza con las manos antes de mirar hacia arriba y decir—: Siento haberte hecho daño, lo siento de verdad.

Me porté como un capullo. No sé por qué yo...

—Sacude la cabeza y sus ojos pierden el foco—.

Mi familia quiere que celebre la vida de un hombre al que hice que me odiara.

La culpa se interpone en todo lo que hago.

Cada vez que siento algo bueno, hay un sentimiento justo detrás que me advierte de que no me lo merezco, y entonces hago lo que sea necesario para arruinarlo.

Su revelación me pilla por sorpresa. Sabía que Drew estaba de mal humor en la fiesta de compromiso. Me di cuenta desde el momento en que pasó a buscarme de que no quería estar allí, pero también percibí un fuerte sentimiento de amor entre los miembros de su familia.

Todo el estado de California ha oído hablar de los Blingwood.

Trabajé para su padre brevemente antes de que Logan tomara el mando.

Era un jefe perfectamente agradable, pero yo no tuve tratos con él fuera del trabajo.

El señor Blingwood padre tenía el aspecto de un hombre que vivía para su familia.

No puedo imaginar que fuera otra cosa que un padre estelar, pero claro, nadie sabe lo que pasa de puertas adentro.

—Las familias son complicadas. —Me siento a su lado y su mano me agarra la rodilla.

—Mi relación con mi padre era difícil. El hijo mayor.

Antes incluso de nacer, ya estaba destinado a hacerme cargo del negocio familiar.

Pero Logan siempre iba a ser mejor en eso, le apasionaba el complejo y estaba pendiente de cada palabra de mi padre.

Logan va a inaugurar el segundo complejo para poder designarlo como su contribución personal al imperio.

A mí nunca me importó nada de eso —sacude la cabeza con amargura —, y me encantaba decírselo a mi padre, a pesar de que sabía que le dolía, porque no soportaba la responsabilidad que me cargaba sobre los hombros. Lo resentía todo.

Cuando bajo la vista, me doy cuenta de que he envuelto su mano con la mía. El pulgar de su otra mano frota círculos en mi pierna.

—Imagino que nacer con tales expectativas supone mucha presión.

—Mi padre pensaba que yo era el hijo pródigo.

Nunca se tomó en serio ninguno de mis sueños.

Se rió cuando dije que quería salir de esto.

No se le ocurrió que yo pudiera elegir un camino diferente.

Incluso cuando me licencié y empecé a trabajar para una empresa de arquitectura en la ciudad, dijo que nunca duraría, pero me mantuve firme y aguanté.

No soportaba la idea de que me viera fracasar, así que corté todos los lazos.

—Nunca te vi por el complejo. Logan estaba por allí, aprendiendo los gajes del oficio de tu padre, pero él tenía una fotografía de todos vosotros, justo en su escritorio.

Drew se encoge de hombros. —Durante años, le hice el vacío.

Supongo que la fotografía era para guardar las apariencias.

Dejé de asistir a las reuniones familiares, no parecía que tuviera mucho sentido si nunca estábamos de acuerdo.

Pensaba que estaba evitando las discusiones, pero en realidad me estaba aislando.

—Te casaste y tuviste una hija. Callie conoce a la familia, así que...

—Cuando nació Callie, mi madre viajaba a Nueva York para pasar tiempo con nosotros.

Pensé que las cosas podrían haber cambiado con mi padre.

Tenía mi propio negocio, una oficina en Nueva York y otra en Londres, pero las cosas seguían siendo difíciles entre nosotros, y me di cuenta de que no importaba lo que lograra, mi padre no podía superar que yo eligiera algo diferente a lo que él me ofrecía.

A medida que Callie crecía, pasaba tiempo con mis padres durante el verano.

Casi siempre lo organizaba todo Crystal, ya que yo siempre estaba trabajando.

Pasaron años sin que habláramos, hasta que mi padre apareció en el funeral de Crystal.

Un escalofrío me recorre la espalda. —¿Qué pasó?

—Me dijo que mi rabieta tenía que terminar. Seguía pensando que yo era un niño dando la nota. Me dijo que era un egoísta, que Callie necesitaba a su familia y que yo debía volver a casa. Y que si no lo hacía, decepcionaría a Callie, igual que lo había hecho con él.

—Es algo terrible para que te lo diga él.

La mirada de Drew está fija en el suelo de baldosas, es como si estuviera reviviendo la conversación.

—Yo había estado bebiendo. Mi madre había acostado a Callie, y ese resentimiento, ese dolor interminable al que me había estado aferrando durante toda la quimioterapia y los tratamientos de Crystal simplemente se liberó.

Le dije que era un padre terrible porque lo había aprendido de él. Y luego le dije que le odiaba, joder.

Le aprieto la mano, intentando traerle de vuelta al presente.

—No sentías esas cosas, y apuesto a que él tampoco.

—Tiro de su mano y me mira—. No puedes seguir sintiéndote culpable.

Las familias se pelean, pero la mayor parte de lo que se dice con rabia no es sincero.

Muchas veces las familias tienen la oportunidad de superar sus diferencias.

Tú y tu padre os habríais reconciliado con el tiempo.

A Drew le baila la nuez al tragar saliva.

—¿Qué dice eso de mí, Skyla? Hice daño a mi padre justo antes de que muriera.

—Se le caen los hombros y vuelve a mirar al suelo—.

Y ni siquiera parece que haya aprendido de ello, te he tratado a ti de forma igual de espantosa.

¿Sabes que Callie sigue furiosa conmigo?

No sabe lo que hice, pero sabe que hice algo.

—Drew, tú no fuiste la causa del ataque al corazón de tu padre, lo sabes, ¿verdad?

Él se encoge de hombros. —Murió diecisiete días después de nuestra pelea. Yo todavía le estaba dando vueltas cuando llamó mi madre. Soy padre, sé que él también le estaba dando vueltas.

—Estaba disgustado, pero apuesto a que también estaba muy orgulloso de ti. Vosotros los Blingwood no siempre sois de carácter templado, quizá lo hayas heredado de tu padre, pero también sois apasionados y tenaces; y él también lo era. Chocasteis, pero las cosas se habrían desenredado con el tiempo.

Sonríe y me coge la mano. —Es muy amable por tu parte decir eso, pero tú no lo sabes.

—Si te pelearas con Callie, no querrías que ella recordara la pelea, querrías que recordara las cosas buenas, ¿verdad?

—Estoy segurísimo de eso. —Asiente y sus ojos recorren mi cuerpo hasta encontrarse con los míos—. ¿Y qué hay de ti? ¿Puedes recordar las cosas buenas? ¿Puedes perdonar lo malo?

—Sí. —Mi mano aprieta la suya.

La forma en que me mira hace que me duela el corazón.

—Me importas. —Hace una mueca—. Y me está volviendo loco, porque no estoy en un momento de mi vida en el que pueda darte lo que mereces.

La mirada atormentada de sus ojos es insoportable y desearía poder absorber su dolor y liberarlo. Empiezo deslizando mi pierna sobre la suya hasta quedar frente a él. Sentada a horcajadas sobre él.

Los ojos de Drew echan fuego.

—Skyla, no he venido aquí para...

—No soy una niña. Soy una mujer de veinticuatro años que toma sus propias decisiones.

—Me aflojo el albornoz y dejo que se deslice por mis hombros hasta que mi pecho queda al descubierto y se le abre la boca—.

Has venido aquí a pedir disculpas, y aquí estoy yo, aceptando esa disculpa.

—De repente mi boca está sobre la suya y me froto contra él, preparándome para tomarlo, aquí y ahora.

Drew me detiene sujetándome las caderas.

—No puedo ofrecerte un futuro —admite él.

—No te estoy pidiendo uno.

—Si vamos a hacer esto, no será de forma rápida y frenética. Voy a adorarte como mereces ser adorada.