Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 18Drew
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Capítulo 18Drew

CAPÍTULO DIECIOCHO

Drew

V isito la casa de Skyla dos veces en los días siguientes e incluso la encuentro en un armario de suministros de oficina durante el horario laboral; por poco consigo que no nos pille uno de sus compañeros usando mis dotes de experto en poner cara de pocos amigos, a la vez que juego la carta de ser el hermano del jefe y ordeno a la gente que vuelva al trabajo.

Pero solo se me ocurre ponerme nervioso por la cita de esta noche para la fiesta de compromiso de mi hermano cuando ya estoy frente a su casa con mi hija a mi lado.

Los eventos familiares de los Blingwood tienen tendencia a desenterrar el pasado y he sentido una abrumadora sensación de pavor durante todo el día.

Traer a Skyla para que conozca a toda mi familia junta es probablemente un error, y todos asumirán que es mi pareja.

Un hecho que empeora porque mi hija ha insistido en que traiga flores para dárselas a Skyla antes de irnos y mi madre me ha enviado un mensaje de texto para recordarme que use mis «buenos modales».

Mierda.

—Yo llamaré —me dice Callie, subiendo los peldaños de su puerta—.

Tú quédate junto al coche e intenta no hacer nada vergonzoso —añade antes de subir los escalones de dos en dos y tocar un rápido rat-a-tat-tat en la puerta.

Luego Callie me mira de reojo y dice: —No pongas esa cara de preocupación.

Te has arreglado bien. —Es probablemente el cumplido más amable que mi hija me ha hecho jamás, así que lo acepto haciendo una reverencia con elegancia.

Cuando Skyla abre la puerta, la sangre abandona mi cabeza por completo y se me va directa a la polla.

Tras usar mis mejores dotes de detective para averiguar la talla de vestido de Skyla, elegí media docena, pero ninguno parecía lo bastante bueno, y no tenía ni idea de si le gustarían o si tan siquiera le parecería bien que se los comprara.

Adiviné su número de calzado basándome en que tenía una estatura media, que es lo único en ella que podría describirse como «del montón».

No estaba preparado para lo asombrosamente guapa que estaría con el vestido, que es exactamente del color de un botón de oro bajo un cielo crepuscular.

No se me ocurrió elegir un traje que mostrara la cantidad exacta de muslo firme y tonificado, o la proporción perfecta entre pecho e imaginación, pero de alguna manera eso es lo que he hecho.

Tampoco elegí conscientemente la tela sedosa más exquisita, cortada precariamente de la forma justa para deslizarse por sus hombros con el más leve movimiento de mis dedos, y sin embargo aquí estoy, imaginándome haciendo exactamente eso.

Está demasiado buena , y me pregunto cómo voy a pasar la noche resistiéndome a tocarla.

A besarla. Y, por tanto, a notificar a mi cotilla y entusiasta familia que me estoy tirando a esta mujer espectacular.

Si a eso le sumamos la perspectiva de que el equipo masculino de natación del pretencioso colegio privado de Dana esté allí para quedarse embobado y lanzarle la caña si dejo que se aleje demasiado, siento una renovada sensación de estrés.

Esto ya se está complicando.

—¿Estoy bien? —pregunta ella, escrutando mi expresión.

—Venga, papá. Dile que está preciosa —dice Callie mientras se acercan a mí.

—Estás preciosa —digo, pero suena robótico.

La sonrisa de Skyla es mínima y me siento como un capullo porque está más que preciosa.

Doce años más joven que yo, con una sonrisa que hace que Las Vegas parezca lúgubre y una energía que me asombra constantemente...

la mujer puede follar toda la noche y aun así levantarse temprano e ir a nadar.

Saca a pasear a los perros de mi madre en su descanso para comer y luego hace un turno ayudando a su amiga a cuidar de su hijo.

Es optimista, a pesar de que su madre la abandonó y de que la han herido en el pasado.

Amo todas esas cosas de ella, pero también odio cómo me hacen sentir, como si yo tuviera el poder de mandar su felicidad a la mierda.

Me asusta muchísimo porque ya tengo a una persona que depende de mí para que las cosas vayan bien y, según parece, es rematadamente fácil fastidiarlo.

Callie tiene que aguantarse conmigo, pero Skyla podría irse ahora mismo y encontrar a alguien mejor; de hecho, eso es lo que hará en cuanto esto que tenemos entre manos llegue a su fin.

—Tendrás que perdonarlo —dice Callie, señalándome con el pulgar—.

Es tonto... quiero decir... se ha quedado atontado porque estás muy guapa.

De verdad. Me encanta tu pelo, ¿dónde te lo has hecho?

¿Ha sido en aquel sitio? ¿Me llevarás? —Callie llena el silencio mientras suben al coche, y de repente ya estamos de camino a la fiesta.

Y en lo único en lo que puedo pensar es en lo estúpida que ha sido la idea de pedirle a Skyla que asista a algo que se parece mucho a una cita conmigo y con mi disfuncional familia.

El local está decorado con todo tipo de mierdas rosas. Globos, flores, serpentinas, pequeñas mariposas rosas y doradas y purpurina por todas partes. Parece que alguien ha hecho estallar una bomba dentro de una tienda de artículos de fiesta.

—Es un poco cursi para mi gusto —le responde Skyla a Callie cuando esta le pregunta si cree que los adornos son una idiotez. Luego añade: —Pero es muy bonito.

—Qué va, parece una basura. Todo esto es cosa de Dana. El tío Logan no habrá tenido voz ni voto en nada. —Callie se ríe—. Sabiendo cómo es el tío Logan, le habrá dado su tarjeta de crédito y habrá dejado que ella se encargue.

—Está muy ocupado —dice Skyla con una inclinación de cabeza compasiva.

—O muy poco interesado. Les doy dos años —responde Callie, y una expresión de puro y divertido asombro aparece en el rostro de Skyla.

—Callie, se supone que no debes decir esas cosas. —Le lanzo mi mirada de advertencia, pero ella se limita a encogerse de hombros.

—Sabes que es verdad. Yo sé que es verdad. La única persona que no sabe que es verdad tiene la cabeza tan enterrada en la arena que está prácticamente en Australia.

—Hablaremos de esto cuando lleguemos a casa, jovencita —le advierto a Callie. Hay camareros con bandejas de plata por todas partes, pero por ahora no hay rastro de mi familia ni de la feliz pareja—. ¿Quién quiere beber algo? ¿Vino rosa?

Callie pone los ojos en blanco. —Es champán rosado, papá.

—Lo que sea. Me suena asqueroso. Tú vas a tomar un zumo de manzana o uno de naranja. ¿Cuál prefieres?

—Manzana.

Mientras espero en la barra, observo cómo el lugar se llena de un montón de gente a la que no he visto en mi vida. Solo hay cuatro años de diferencia entre Logan, yo y Tate, así que tenemos muchos amigos en común, pero de momento no ha llegado ninguno.

El DJ está pinchando algún tipo de música electrónica que a Skyla y a Callie parece gustarles lo suficiente como para moverse y cantar la letra.

Parece que están disfrutando del baile, lo que me hace sentir aún más viejo, así que me quedo atrás con mi cerveza hasta que anuncian que la feliz pareja ha llegado.

Detrás de Logan y Dana vienen mi madre y mi hermano Tate.

Mi hermana probablemente esté detrás de ellos, pero es difícil verlo con los flashes de las cámaras haciendo que los movimientos de todo el mundo parezcan capturados en el parpadeo de una estroboscópica.

Pero cuando capto la cara de Logan, parece furioso.

Tate, por otro lado, que es una estrella de cine de primera línea y está bastante acostumbrado a la atención, resta importancia al asunto y muestra su característica sonrisa Blingwood a la imponente manada de fotógrafos.

En cuanto apenas han entrado, Logan cierra de un empujón las pesadas puertas de madera y da órdenes al equipo de seguridad, probablemente para que mantengan fuera a los paparazzi.

Entonces Logan se lleva a Dana a una sala lateral, con cara de estar masivamente cabreado, mientras Tate viene a reunirse conmigo en la barra, deteniéndose para chocar esos cinco con Callie y presentarse a Skyla.

—¿De qué iba todo eso? —pregunto cuando llega a mi altura.

—¿Los fotógrafos?

Asiento.

—Ni idea. No estaban allí por mí. Mi responsable de redes sociales me etiquetó en un concierto en Denver, así que, por lo que sabe la prensa mundial, ahí es donde estoy.

Las primeras punzadas de un dolor de cabeza me presionan la sien.

—¿Crees que ha sido...?

—¿Dana? —Tate sonríe—. Yo diría que sí. Su asistente le envió a la mía una lista de eventos públicos de la boda a los que quiere que vaya en un «esfuerzo por apoyar» a mi hermano.

Como si a él le importara una mierda si voy a probarme trajes a Armani o si asisto a una despedida de soltero conjunta en el Sky Bar.

Últimamente, cada vez que me acerco a Logan, Dana está allí, pillándome de alguna manera en el fondo de sus publicaciones en las redes sociales. Es una locura, tío.

—¿Van a hacer una fiesta de despedida de soltero y soltera conjunta? ¿Qué significa eso siquiera? Logan me dijo que quería tomar unas cervezas con los chicos en su casa.

—Sí, ese era el plan original, pero lo más probable es que la reina Dana se salga con la suya. No creo que haya transigido en su vida.

—Logan dijo que está hambrienta de atención mediática. ¿Has hablado con él sobre el hecho de que te esté usando para conseguirla?

—Qué va. Estoy acostumbrado. Pero que use a nuestra familia para llamar la atención es algo que empieza a tocarme las narices.

No importa por dónde me sigan los paps, siempre intento dejarlos a vosotros fuera.

Al fin y al cabo, tienes a Callie y ella no necesita a esos capullos siguiéndola a todas partes.

—Tiene toda la maldita razón. Me vuelvo para mirar a Callie y a Skyla en la pista de baile mientras Tate pide una cerveza con un chupito y yo le arqueo una ceja.

—¿Qué? He estado en el set dos meses seguidos y aún me queda mucho para terminar esta película.

Tengo derecho a soltarme la melena, dame un respiro.