Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 3Skyla
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Capítulo 3Skyla

CAPÍTULO TRES

Skyla

— F ue humillante —le digo a Jessie, que está despatarrada en mi cama, observándome a través del espejo mientras enrollo mi pelo en las tenacillas.

Me quedan exactamente once minutos para que me lleve en coche al restaurante donde Logan celebra la reunión de negocios para dar comienzo a la fase final de su segundo complejo de lujo.

—¿Pero lo estaba?

—¿Que estaba qué?

—Mirándote el culo.

Me doy la vuelta para mirarla. —¡No lo sé! Me estaba alejando. No importa...

—Permíteme que discrepe. O se estaba comiendo con los ojos tu culito de melocotón o no, ¡pero vaya si importa! Si lo estaba... joder, qué bueno está... ¡mejor para él! Si no lo estaba... joder, qué bueno está... ¿pero qué coño le pasa? Después de todo, tienes un culo de escándalo.

—Igual es gay.

—Definitivamente no es gay. Tiene una hija.

—Eso no significa nada. Pero de verdad que no importa porque, como ya te he dicho, he terminado con los hombres. Nada. Nada de nada. Se acabó. ¡Mi cuerpo está cerrado por reformas para todo el complejo Blingwood!

—Ya, pero si le gustas...

—No le gusto. Hablamos como tres minutos.

—Y te miró el culo en bañador.

—Probablemente tenía sed y solo buscaba a un camarero; es mucho culo como para intentar mirar a través de él.

Jessie sacude la cabeza y me lanza un coletero.

—O tenía hambre y buscaba algo jugoso con lo que darse un festín.

—Se sienta con las piernas cruzadas en la cama y, de repente, temo lo que pueda decir a continuación.

Por desgracia, no tengo que esperar mucho—.

Esto es perfecto. Qué mejor manera de vengarte de Mike —y demostrarle que no es nadie— que salir con el hermano del jefe multimillonario.

Drew Blingwood... Skyla y Drew... oye, me gusta.

—Saca el móvil y empieza a deslizar el dedo por la pantalla mientras yo vuelvo a rizarme el pelo.

En el espejo observo cómo se ensancha su sonrisa y lee: «Tiene su propia página en la Wikipedia.

CEO de Blingwood Designs. El venerado arquitecto, Drew Blingwood, ha sido galardonado con el premio Sky-High Design durante cuatro años consecutivos, una hazaña que ningún otro arquitecto ha logrado.

Con sede en la ciudad de Nueva York, Blingwood Designs está a la vanguardia del desarrollo moderno, contemporáneo y sostenible...

» Esto debe de estar un poco desactualizado porque acaba de mudarse aquí.

Voy a mirar más atrás a ver qué más hay...

—De verdad que no hace falta. Él no está interesado y yo tampo...

—Ah, aquí está. Hermano de Logan, Tate... —Jessie pone una cara de asco que despierta mi curiosidad.

—¿Por qué haces eso?

—¿Hacer qué?

—Poner esa cara cada vez que sale el nombre de Tate Blingwood. La mayoría de las mujeres babean con la simple mención de esa estrella de Hollywood.

—Bueno, yo no soy un perro. No babeo. Odio sus películas. Odio cada publicación que pone en las redes sociales... es tan artificial. Puaj. Ahora, volvamos al señor Padre Soltero y Atractivo... Drew Blingwood.... ¡Madre mía! ¡Está en la lista de los más ricos de Forbes! ¡Lo sabía!

—¿Estás lista? —Ignoro todo lo que dice sobre Drew y me pongo los pendientes de perlas que me dejó mi abuela—.

Es un Blingwood, y yo soy una gerente de recursos humanos que vive en el complejo, en el alojamiento gratuito para el personal.

Es el hermano de mi jefe, lo cual ya es motivo suficiente para que esté fuera de mi alcance.

Y tiene una hija que acaba de perder a su madre. Vamos, Jessie, déjalo ya, por favor.

—¿La niña es una imbécil?

—¿Qué? No, claro que no.

—Lo digo porque yo también soy madre. Adoro a Macy, pero entiendo que no todos los niños son tan increíbles y adorables como la mía.

—Callie no es ninguna imbécil. De hecho es muy mona y muy espabilada para su edad.

Y cuando quiere saber algo, chica, más vale que te pongas a cubierto porque es como una ametralladora lanzando preguntas, pero también cuenta cosas.

Solo estuvimos una hora juntas en la piscina y me contó lo de la muerte de su madre.

Me recordó a cuando mi madre se marchó y...

me dio mucha pena, ya sabes. —Jessie asiente—.

Me encantan los niños, ya lo sabes, y ella es muy cariñosa, inteligente, divertida y dulce. No es por ella, es...

—Vale, entonces te encanta la niña. Eso es todo lo que necesitaba saber, ¿por qué te enrollas tanto?

—No me enrollo —me defiendo, y luego me doy cuenta de que está bromeando.

—Es una posibilidad, eso es lo único que señalo.

Niego con la cabeza, me pongo los tacones y me pongo de pie, dejando que mi vestido de satén amarillo caiga hasta el suelo. —¿Cómo estoy?

Jessie se queda con la boca abierta.

—¿Es demasiado? Sé que es un evento de trabajo, pero es en Le Bateau, que es un sitio muy elegante y...

—¡Ni se te ocurra cambiarte! Estás... sensacional.

Me miro en el espejo que cuelga de la puerta de mi armario. El vestido es una compra impulsiva de una tienda vintage online y, por suerte, me queda como un guante. Cuando lo pido sé que es un riesgo: por un lado, no sé si llegará a tiempo y, por otro, si realmente me va a quedar bien.

—Lo que más me fastidia es la falta de opciones para las chicas que tenemos curvas reales.

Estoy segura de que muchas mujeres pueden pedir un vestido y confiar en que les quedará perfecto...

yo no soy esa mujer. Tener que comprar con siglos de antelación para los eventos...

uf, añade un montón de estrés extra y hace que me horroricen las bodas y las fiestas.

¿Acaso los patrones de los vestidos de tallas grandes se deciden al azar?

¿Será dos tallas más grande o seis tallas más pequeño?

—Siempre clavas tu look, nena. Tienes buen estilo y, créeme, incluso con las tallas pequeñas conseguir el ajuste adecuado es una auténtica lotería. ¡Date por satisfecha por no tener que llevar un uniforme de asistenta para trabajar!

Asiento, comprendiéndola. Su uniforme de trabajo es fatal, pero aun así le queda bien. Y tiene razón, supongo que nadie, sea cual sea su talla, lo tiene fácil.

Por suerte, hoy algo ha salido bien y el vestido —aunque sea con ropa interior industrial que me mantiene todo en su sitio— ha hecho que lo que estaba siendo un día de mierda sea casi soportable.

Mis pechos se ven llenos y firmes en el escote en V.

La cintura está entallada en el lugar justo, dando la ilusión de que realmente tengo cintura, y la abertura de la falda alarga mi figura.

Me siento —me atrevería a decir— hermosa. Que es exactamente el impulso que necesitaba tras darme cuenta con horror de que el capullo de la oficina se había reído de mí.

—¡Vas a tener a todo el restaurante babeando por ti! Tengo un buen presentimiento sobre esta noche. —Sonríe tanto que me contagia y yo también sonrío.

—Gracias, Jess. Vámonos antes de que llegue tarde.

En el restaurante me acompañan a la mesa reservada a nombre de Logan.

Hay sitio para ocho personas, pero soy la primera en llegar, así que me lleno un vaso de agua.

Con todo el revuelo de hoy, no he comprobado quién estaba en la lista de invitados.

Ahora que tengo tiempo para pensar, empiezo a preocuparme.

Me sudan las palmas de las manos, y es exactamente en ese momento cuando llegan Drew y Logan.

—Señor Blingwood —tartamudeo, y ambos hombres, sin saber a cuál de los dos me dirijo, me informan de que debería usar sus nombres de pila.

—Claro —digo—. Señor Blingwood... quiero decir, Logan.

—Le sonrío a mi jefe—. Drew —digo, dirigiéndome al hermano de este.

No esperaba que estuviera aquí. Lleva un traje azul marino hecho a medida, sin corbata, y los dos botones superiores de su camisa blanca están desabrochados, revelando un ligero indicio del espeso vello oscuro que me quedé mirando en la piscina.

—Skyla —me saluda Drew, mostrando unos dientes blancos y perfectos.

Le devuelvo la sonrisa con los labios cerrados.

Mis dientes deberían haber sido perfectos, pero el preceptor de mi internado prestaba más atención a flirtear con mi ortodoncista, y ninguno de los dos notó el incisivo ligeramente torcido.

Yo no me quejé. Por entonces, no veía la hora de que me quitaran los aparatos, ya que sin ellos pasaba por alguien un poco mayor y me servían alcohol en el Nine and Dime.

Ese año en el colegio fui más popular que nunca.

—Os conocéis? —pregunta Logan con curiosidad, con la mirada fija en su hermano.

—Nosotros... —Drew y yo respondemos a la vez. Le hago un gesto con la mano para que hable él primero.

—Callie —es todo lo que dice Drew, y Logan asiente como si aquello tuviera sentido.

Los ojos marrón chocolate de Drew recorren mi cuerpo de arriba abajo, haciéndome sentir cohibida y provocando que mi pulso se acelere.

Pero atribuyo mi aumento de ritmo cardíaco y mi incapacidad para pensar con claridad exclusivamente a mi recuerdo de su cuerpo sexy, atlético y tonificado en bañador.

—¿Y ahora qué ha hecho Callie? —pregunta Logan con una curiosidad cariñosa.

No es fácil mantener la vista fija en la de Drew en lugar de dejar que se desvíe hacia sus hombros anchos y su pecho firme, y mis pensamientos se aturullan mientras doy detalles. —Callie ha dicho que él me había mirado el culo —suelto de golpe, y a ambos hombres se les queda la boca abierta.

¡¿Por qué demonios he dicho eso?!

Niego con la cabeza y me río nerviosamente mientras intento explicarlo. —Lo cual, por supuesto, no ha hecho. Eso sería inapropiado y no es en absoluto lo que ha pasado. —Mi voz es temblorosa y parezco una completa idiota, así que termino el tema con una palabra—: Niños.

Espero sus respuestas conteniendo el aliento, pero entonces Drew me sonríe y me relajo mientras ambos se ríen con naturalidad, como si hubiera contado un chiste gracioso que además lo explicara todo.