13 #2
Todos miraron al susodicho.
Él dejó los cubiertos sobre el plato y encogió los hombros.
—Porque soy el único adulto funcional de esta familia.
Delilah soltó una carcajada.
—Tienes treinta y tantos años, vives en el mismo edificio que tus padres y tu madre sigue mandándote táperes de comida pese a que aquí mismo hay un restaurante en el que podrías encargarla tú.
—Tú también vives en el mismo edificio —contraatacó Mason.
—Sí, pero no voy por ahí diciendo que soy una adulta funcional.
Mason iba a responder cuando Holly le tocó el brazo. Él se giró de inmediato hacia ella y la niña hizo un gesto hacia el pan.
—¿Quieres otro trozo? —preguntó su padre.
Holly asintió y, antes de que él pudiera cogerlo, Isla ya se lo había acercado.
—Este tiene menos corteza, como te gusta —le dijo.
Holly sonrió y miró a su niñera con tanta devoción que sonreí también por inercia.
Después miré a mi propio hijo, dormido en brazos de George. Y a Pauline, que discutía con Cassidy mientras llenaba el plato de Ryder porque, según ella, estaba demasiado delgado pese a que el hombre parecía poder levantar un coche con una sola mano.
Miré a Hunter. Y también a todos los demás.
Sentí cierta añoranza, por absurdo que fuera, porque yo había crecido en una familia pequeña.
En casa solo éramos mis padres y yo. Algunos tíos y primos a los que veía en fiestas señaladas, pero poco más.
Tuve una infancia feliz, pero tranquila, y durante años imaginé que mi futuro sería una versión parecida.
Volver al pueblo, comprar una casa con porche, casarme, tener hijos, ir los domingos al dinner y ver los mismos árboles cambiar de color cada otoño. Una imagen pacífica donde los gritos no eran los protagonistas.
Había pensado tantas veces en aquella vida que había acabado confundiéndola con la única que podía hacerme feliz. Pero allí sentada entendí algo: tal vez nunca había pertenecido de verdad al pueblo.
Tal vez… tal vez lo que quería era lo que tenía frente a mí: una mesa grande, gente hablando por encima de los demás, un bebé pasando de brazo en brazo, hermanos metiéndose unos con otros, niños creciendo rodeados de personas que los adoraban.
Una familia grande, caótica y que me llenaba el corazón de un modo que no podía expresar con palabras.
Miré a Hunter y descubrí que él también me estaba mirando. Sentí que el estómago se me ponía del revés.
Quizás ya sabía lo que quería, aunque me diera terror reconocerlo.
***
La cena terminó tarde. Cuando regresamos a casa, Noah estaba completamente dormido. Lo cambiamos entre los dos intentando no despertarlo y conseguimos ponerlo en la cuna colecho y que siguiera descansando.
—Voy al salón —susurró Hunter—. No tengas prisa.
Asentí.
Me quedé unos minutos observando a mi hijo. Tenía un puño cerrado junto a su cara y respiraba con esa tranquilidad que solo poseen los bebés. Le acaricié la mejilla y sentí que moría de amor una vez más.
—Creo que tu madre está a punto de hacer una estupidez —murmuré. Noah siguió durmiendo, pero suspiró de un modo que me hizo sonreír—. Lo tomaré como una señal de apoyo.
Salí de la habitación y busqué a Hunter. Estaba en la cocina, guardando unas sobras que su madre nos había obligado a llevarnos.
Me apoyé en la encimera y lo miré unos segundos antes de llamar su atención.
—Hunter.
—¿Mmm?
—He tomado una decisión.
Se quedó inmóvil. Dejó el recipiente que tenía en la mano sobre la encimera y se giró lentamente hacia mí, como con miedo de hacerme cambiar de parecer.
No dijo nada, lo que me puso aún más nerviosa, pero no me acobardé.
—He estado pensando en lo que me dijiste.
—Vale.
—Y sigo pensando que esto puede salir fatal.
—Oh.
—Déjame terminar.
Levantó las manos y asintió.
—Adelante.
Inspiré hondo y me lancé de una vez por todas.
—No sé qué va a pasar con nosotros. Hace poco más de un mes ni siquiera sabía que estaba embarazada y tú eras un desconocido con el que había tenido una noche de sexo increíble. Nada más. Ahora eres el padre de mi hijo, vivimos juntos y… y me gustas muchísimo.
Sus labios se curvaron en una sonrisa.
—Esa parte me gusta.
—Hunter —le reñí.
—Perdón.
—No puedo prometerte que esto vaya a funcionar, ni siquiera sé cómo sería estar juntos en circunstancias normales porque nosotros nos hemos saltado como mil pasos. Quiero decir, hemos tenido un hijo antes de la primera cita. Si eso no es saltarse pasos…
—A mí me gusta pensar que somos eficientes.
Me reí y eso me ayudó, porque Hunter era… era Hunter. El hombre que conseguía que una conversación que me aterrorizaba pareciera un poco menos difícil. Di un paso hacia él y sonreí de un modo un tanto tembloroso.
—Quiero intentarlo —admití.
La sonrisa desapareció de su rostro.
—¿Qué?
—Que quiero intentarlo. Quiero esto. Nosotros. Una relación. Lo que sea esto que tenemos. Quiero averiguarlo y quiero… quiero subirme al barco.
Hunter me miró inmóvil un par de segundos.
—¿Estás segura?
Asentí.
—No —respondí.
Se rio y dio un paso hacia mí.
—Madison.
—Has pedido sinceridad. Estoy aterrada, no estoy segura de que vaya a salir bien, pero sí estoy segura de que quiero intentarlo. Eso es todo lo que puedo decirte.
Por suerte, no tuve que añadir nada más. Hunter cruzó la distancia que nos separaba, sujetó mi cara entre sus manos y me besó.
No retrocedí. Esta vez no. Me negué a pensar en Noah. O en Ohio.
Lo rodeé con los brazos y lo besé como llevaba días deseando hacer.
—Entonces —preguntó él entre beso y beso—. ¿Puedo decir oficialmente que eres mi novia?
—Dios —dije haciendo una mueca—. Suena como si tuviéramos dieciséis años.
—Pareja.
—Demasiado serio.
—Amante.
—Demasiado raro. Tenemos un hijo.
Se rio contra mi boca y bajó las manos hasta mi culo, apretándolo contra él.
—Madre de mi hijo con la que quiero hacer cosas que no puedo describir mientras nuestro bebé duerme en la habitación de al lado.
Sentí una llama crecer y arrasar con todo mi interior en tiempo récord.
—Es un poco largo, pero me gusta.
Se rio y volvió a besarme. Esta vez yo también sonreí contra su boca, porque por primera vez desde que Noah había llegado al mundo, no sentí que estuviera reaccionando a algo que la vida había decidido por mí.
Aquello sí lo había decidido yo.
Había elegido a Hunter, y estaba deseando descubrir qué demonios ocurriría a continuación.