¡Sorpresa! Vas a ser padre (¡Sorpresa! Los hermanos Rich se enamoran 1) 5
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Madison

Las situaciones disparatadas no eran precisamente una novedad en mi vida, como cuando confundí sal con azúcar y acabé preparando una tarta salada para el cumpleaños de Kendall, o cuando salí de casa con dos zapatos completamente diferentes y no me di cuenta hasta que estaba en mitad de una entrevista de trabajo.

O aquella vez que me quedé atrapada en el probador de una tienda y tuvieron que desmontar la puerta para sacarme delante de un grupo de curiosos.

Pero tener a toda la familia Rich frente a mí, mirándome fijamente, como si fuera la aparición más inesperada e interesante del año, superaba con creces todo lo anterior y no estaba segura de poder gestionarlo sin hiperventilar.

Estábamos en el patio interior de la cafetería, un pequeño oasis escondido entre edificios, con paredes de ladrillo, plantas por todas partes y unas cuantas guirnaldas de luces colgadas sobre nuestras cabezas.

Solo había unas pocas mesas y, en aquel momento, éramos los únicos allí.

El sitio era precioso. Acogedor. Tranquilo.

Una tranquilidad que no tenía absolutamente nada que ver con lo que estaba ocurriendo dentro de mí.

—Así que tú eres Madison —dijo la mujer que supuse enseguida que sería la madre de Hunter.

Era guapísima, elegante, con una melena rubia impecablemente arreglada y vestida con un conjunto tan sencillo como sofisticado.

Si no fuera porque las cuentas no me salían, jamás le habría echado más de cuarenta años—.

Soy Pauline Rich. Bienvenida a la familia, cielo.

—Gracias —respondí tímidamente, notando cómo mis mejillas se encendían bajo la intensidad de todas aquellas miradas.

Ella me sonrió con amabilidad, haciendo que me relajara un poco.

—Imagino la conmoción. Los embarazos crípticos no suelen verse mucho.

Mi marido comentó que has sido la comidilla del hospital estos días —añadió divertida, girándose ligeramente hacia el hombre a su lado, que supuse sería el padre de Hunter.

Era igual de atractivo que él, con el pelo castaño oscuro salpicado de canas, ojos penetrantes y una sonrisa tranquila que contrastaba con la intensidad de su mirada.

—No todos los días atendemos algo así —explicó él—. Soy George Rich, el padre de Hunter. Tranquila, ya he ordenado a todos que dejen de cotillear sobre el tema.

Le devolví una sonrisa algo nerviosa y agradecida.

—Yo sigo sin entender cómo es posible estar embarazada y no enterarte —comentó de pronto una chica joven sentada en el extremo izquierdo de la mesa, con el cabello oscuro recogido en una coleta alta y expresión curiosa—. ¿No tuviste nauseas ni sentiste patadas?

Alguien le dio un codazo disimulado, y ella hizo una mueca fastidiada mientras levantaba ambas manos en un gesto conciliador.

—Au, vale, vale, ya me callo. Perdón.

—Hunter nos pidió que no hiciéramos preguntas indiscretas —intervino entonces un chico tatuado sentado a su lado, lanzándole una mirada reprobatoria.

—Pero es que me muero de curiosidad, solo he visto algo así en TikTok y siempre me pregunto si se lo inventan —se justificó ella en voz más baja, encogiéndose un poco sobre la silla.

—Lo que deberías hacer es dejar TikTok y centrarte en algo útil. ¿No ves que te está friendo el cerebro? —la reprendió otro hermano, uno que tenía sobre el regazo a una niña de unos cinco o seis años que miraba todo con ojitos curiosos.

Madre mía, ¿cuántos hermanos eran exactamente?

Conté mentalmente, repasando los rostros que tenía delante: cinco.

Hunter tenía cinco hermanos. Y al otro lado estaban los que debían de ser los Montgomery: una pareja mayor igual de elegante que los Rich y dos chicas jóvenes con un aire sofisticado que parecía venirles de familia.

Aquello era toda una multitud.

Noté que los nervios se apoderaban de mí y, como si Hunter se hubiera dado cuenta, me apretó la mano.

—Respira, Madison. Están igual de nerviosos que tú —me guiñó un ojo—.

Será mejor que te los presente para que sepas quién es quién.

La chica del extremo que habla sin pensar es Cassidy, la pequeña de la familia.

No sabe qué hacer con su vida, así que le encanta meterse en la de los demás.

Creo que la malcriamos demasiado de pequeña.

—Eh, ¿qué tipo de presentación es esa? —protestó Cassidy poniendo los ojos en blanco, pero Hunter la ignoró olímpicamente.

—El chico de los tatuajes que tiene al lado es Declan. Se dedica a garabatear cosas en la piel de los demás, aunque él insiste en llamarlo arte.

—Oye, yo no insisto en nada, hago arte. De hecho, expuse en una de las galerías más exclusivas del SoHo —terminó Declan con orgullo, lanzándole a Hunter una mirada que decía claramente «toma esa».

—El ojeroso a su derecha —continuó Hunter como si nada— es Mason, trabaja con mi madre en el bufete. Y esa preciosidad que ves en su regazo es Holly, su hija.

Mason levantó la mano para saludarme.

—El que sigue, que no deja de mirar el móvil como si esperara recibir una noticia importante en cualquier momento, es Chase. Trabaja en Wall Street.

—Si quieres invertir tu dinero, ya sabes a quién preguntar —me dijo Chase con una sonrisa amplia y carismática, levantando momentáneamente la mirada del teléfono.

Hunter suspiró divertido y continuó.

—Y por último está Ryder, el bombero de la familia. Que no te engañe. Esa masa de músculo sirve básicamente para rescatar gatitos de los árboles y ser la sensación en los calendarios anuales.

—Que te den, Hunter —replicó Ryder, negando con la cabeza mientras disimulaba una sonrisa.

Hunter se giró ligeramente hacia la pareja mayor que estaba al otro extremo junto a las dos chicas más jóvenes.

—Y allí tenemos a los Montgomery, que son como nuestra familia extendida, por decirlo de alguna manera.

Clare y Charles —dijo señalándolos amablemente—.

Luego está Delilah, que trabaja también en el bufete, y Brielle, que es fotógrafa, lo que por suerte nos asegura fotos navideñas decentes cada año.

Traté de asimilar la información, consciente de que olvidaría la mitad de los nombres en los siguientes cinco minutos.

Sí, definitivamente iba a necesitar un croquis.

Aun así, había algo que me quedaba claro y no permitía confusión: todos eran guapísimos.

Los genes Rich y Montgomery, por lo visto, venían cargados con una dosis extra de atractivo, carisma y ese aire de sofisticación casual que parecía tan natural en todos ellos.

Mirándolos así, reunidos alrededor de la mesa, tuve la impresión de estar contemplando una maldita campaña publicitaria de ropa cara más que una simple reunión familiar.

—¿El bebé sigue sin nombre? —preguntó Pauline, mirando con dulzura hacia mis brazos.

Me sorprendió que ninguno de ellos hubiera insistido todavía en cargarlo, como si estuvieran respetando cuidadosamente mis tiempos para adaptarme a aquella situación tan abrumadora.

—Lo cierto es que no he tenido mucho tiempo para pensar en nombres. No quiero elegir uno al azar. El nombre es importante.

—Claro que lo es, cariño —afirmó Pauline con un asentimiento—, lo llevará toda la vida.

—Ya saldrá, no hay prisa —añadió Hunter desde mi lado.

—Bueno, un poco de prisa sí que hay —intervino George—. Recordad que tenéis que inscribirlo.

Todos rieron, relajando un poco la tensión del momento, y yo me permití sonreír también. Porque sí, necesitábamos un nombre. Y cuanto antes.

—¿Y tus padres aún no han venido a conocer al bebé? —volvió a preguntar Pauline.

Negué con la cabeza, notando una punzada de culpa.

—He decidido esperar un poco para decírselo.

Ellos no están en el país ahora mismo. Llevan varias semanas de crucero y…

no sé, me pareció egoísta pedirles que volvieran —expliqué, acariciando distraídamente la manita del bebé—.

Mi madre ha sido maestra durante cuarenta años y mi padre, carpintero.

Nunca habían viajado fuera del país y llevan prácticamente toda la vida ahorrando para esto.

Es uno de esos cruceros que dan la vuelta al mundo.

Esperaron a jubilarse para hacerlo y ahora que por fin están cumpliendo su sueño, ¿cómo voy a llamarles para decirles que tienen un nieto?

Los conozco. Se bajarían en el siguiente puerto y cogerían el primer avión a Nueva York.

Todos asintieron con comprensión. Sabía que tendría que decírselo pronto, pero en ese momento solo quería darles el regalo de vivir su sueño sin interrupciones. Ya tendría tiempo de enfrentar las explicaciones después.

—Bien, creo que hablo en nombre de todos al decir que puedes contar con nosotros para lo que necesites, Madison —dijo Pauline con voz cálida—.

Lo bueno de vivir cerca de la familia es que tenéis una red de apoyo justo al alcance de la mano.

Esa fue exactamente nuestra filosofía cuando decidimos comprar este edificio.

Cuando Sierra, mi nuera que en paz descanse, tuvo a Holly, todos nos volcamos en ayudar.

La maternidad es menos dura cuando tienes cerca a gente que te quiere y te ayuda sin que tengas que pedirlo.

Sentí un pequeño escalofrío recorrerme la espalda al escuchar esas palabras.

¿La madre de aquella niña preciosa había muerto?

Dirigí una breve mirada hacia Mason, el padre de Holly, con un nudo inesperado en la garganta.

Él parecía tranquilo, pero la sombra de cansancio en sus ojos me hizo preguntarme cómo sería criar solo a una niña tan pequeña después de perder a tu pareja.

Aquella familia parecía haber pasado ya por mucho y, a pesar de ello, seguían unidos, fuertes y dispuestos a dar la bienvenida a alguien como yo.

Miré alrededor, observando las sonrisas cálidas y los asentimientos silenciosos, y de alguna manera pensé que aquel ambiente era perfecto para criar a un bebé. Habría amor. Nunca le faltaría de nada. Pero… ¿qué papel se suponía que tendría yo en todo eso?

Porque Hunter y yo solo éramos dos desconocidos unidos por las circunstancias, y tarde o temprano él volvería a su vida y yo tendría que regresar a la mía.

Por mucho que la familia Rich estuviera siendo amable conmigo, tenía que mantener la cabeza fría: yo solo estaba allí de paso, temporalmente, hasta que lograra organizarme y descubrir cómo seguir adelante con un bebé que ni siquiera había planeado tener.

Suspiré en silencio y aparté esos pensamientos incómodos. Ahora mismo, lo único que importaba era cuidar del pequeño y adaptarme a aquella extraña nueva realidad. Lo demás tendría que esperar.