Sombras de una mentira (Kilyan Kil 1) 17
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Kilyan terminó el pollo frito con arroz que había pedido mientras Rebecka seguía degustando su Pho de Pho Dien , una comida vietnamita que consistía en un caldo preparado con carne, fideos y especias.

—No sé cómo puedes comer a esa velocidad. Empiezo a entender por qué siempre pides comida fría —dijo en tono confidencial.

—Muy gracioso. Que sepas que aconsejan masticar bien, dejar los cubiertos y beber agua después de cada bocado. Lo que tú haces es engullir como un animal.

Kilyan sonrió y se quedó mirando a una esquina de la mesa con los ojos entrecerrados.

—¿En qué piensas?

—En Mia. Denunció a Bud por agresión sexual. Se conocían.

—Sí. ¿Por qué retiraría la denuncia?, ¿por miedo?

—O porque no le convenía.

Los dos se quedaron absortos en sus propios pensamientos.

—¿Crees que habrá alguna conexión entre ellos y Elizabeth? —preguntó Rebecka rompiendo el silencio.

—Entre ellos no lo sé, pero con el que ha orquestado todo esto apostaría a que sí. Me preocupa que pueda haber más víctimas.

—Espero que no sea así, pero yo tampoco dejo de pensar en ello.

—Por cierto, ¿qué vas a hacer cuando termines ese plato? Suponiendo que alguna vez lo hagas.

—Suplicar que me cambien de compañero. No sé, me conformaría con alguien más agradable y paciente que el que me han asignado —dijo Rebecka en voz baja y con el cuchillo hacia arriba.

—¡Vale, vale! —contestó Kilyan echándose hacia atrás con las manos en alto.

—He pensado que podría pasar esta noche por el local donde trabajaba Mia. Puede que saque algo.

—Está bien, yo tengo un asunto pendiente y después iré a casa a descansar. Así que, si no te importa, voy a tener que dejarte sola con el postre.

—Siempre tan misterioso… hasta mañana, Kil.

—Hasta mañana, estamos en contacto —se despidió tras dejar veinte dólares sobre la mesa.