17 #2
—Me atrevería a decir que es la única amenaza por la que debéis preocuparos en este momento —murmuró Wynter—.
Lo que me lleva a la buena y mala noticia que nos quedan: la mala es que no sé cuánto tiempo pasará entre la llegada de Aurora y de Orión; podrían ser días o semanas, pero lo buscaré.
Al menos, por ahora, sabemos que el segundo cometa no es nuestra principal preocupación, ya que tiene la particularidad de la magia ellixen abyssus .
Viri se relajó al percibir la seguridad de su amiga. Seguían teniendo que detener un sacrificio, pero era mucho mejor tener que frenar uno que dos.
—Si esa es la mala noticia, ¿cuál es la buena? —preguntó Sage.
Los ojos de Wynter se iluminaron con ilusión cuando señaló una serie de runas que había al final de la página.
—El cometa Orión no sé, pero sí que puedo deciros cuándo pasará el cometa Aurora.
—¿Cuánto tiempo tenemos? —exclamó Viri con el corazón encogido.
El brillo de la mirada de Wynter se apagó con la misma rapidez con la que se había encendido.
—Según dice aquí, Aurora pasará por Isla Elverdine este domingo por la noche —explicó la chica conforme leía las runas—. Tenéis hasta entonces para encontrar al Padre Segador y detener el sacrificio.
El miedo inundó el rostro de Viri.
—Solo tenemos tres días .
Reeve maldijo en voz alta y se pellizcó el puente de la nariz, pero, al segundo, su expresión reflejó su determinación y sus ojos se clavaron en los de Viri.
—Tenemos que encontrar a Brae. Sé dónde está, pero tú eres la única que puede encontrarlo.
Viri miró a Reeve con el ceño fruncido y confusa.
—¿Qué quieres decir?
—Por eso fui a buscarte —contestó el segador—. Te necesito para llegar hasta él.
—Espera, espera. —Viri le hizo un gesto con la mano para que se callara un momento—. Fui yo la que acudió a ti cuando estabas encerrado en la cárcel , ¿o se te ha olvidado?
Reeve le sostuvo la mirada.
—¿Nunca te has preguntado por qué dejé que me arrestaran?
Viri soltó una risa de incredulidad.
—Te atraparon ellos. Hay una gran diferencia.
—¿Eso crees?
Se quedó callada al percatarse de su cara; esa parte orgullosa y calculadora de Reeve, además de la seguridad que tenía en sí mismo. De pronto, a Viri se le hizo un nudo en el estómago cuando cayó en la cuenta de que nadie había reclamado la recompensa por haberlo apresado.
«Según dicen... apareció aquí» . Esas habían sido las palabras de Soren.
Si Reeve estaba diciendo la verdad, eso significaba que...
—¿A qué estás jugando? —exclamó Viri.
—Necesitaba llamar tu atención —espetó sin una pizca de vergüenza—. Así que busqué la manera de conseguirla. —El segador miró el laboratorio con tristeza—. Por supuesto, no esperaba que tardáramos una semana, pero aquí estamos.
Viri no sabía cuál de sus sentimientos ganaría la batalla que estaba librando en su interior: el desconcierto o la ira.
—Hay miles y miles de formas de haber dado conmigo sin tener que dejar que te metieran en la cárcel. Una cárcel de la que, por cierto, te has escapado . —Recordó entonces lo que le habían hecho a Soren, y a Darik, y miró a Reeve con rabia—. Y me has hecho cómplice de un delito sin necesidad alguna.
—Te sorprendería saber lo corta que era mi lista de opciones —respondió Reeve en un tono extraño y amargo a la vez—. Esta era la única manera de hacerlo sin tener que estar pendiente de nadie.
—¿Pendiente de quién? ¿Y hacer qué? —Viri lo miró aún más enfadada—. ¿Qué demonios está pasando, Reeve?
El chico le dedicó una ligera mirada a Jonas y a Sage, como si necesitara su apoyo, y le contestó:
—Tengo que contarte algo. Hay una razón por la que estuve una semana encerrado en una celda para poder hablar contigo, así que, cuando digo que es importante, lo digo en serio.
Viri respiró hondo y se fijó en que compartía la misma mirada que Wynter, que observaba a Reeve con una curiosidad que iba en aumento.
—Ya sé lo que piensas de mí; tú misma te has encargado de dejármelo bastante claro —espetó Reeve en un extraño tono de amargura que, una vez más, apareció y se desvaneció al instante—.
No te estoy pidiendo que confíes en mí, ni siquiera que me creas.
Lo único que te pido es que me escuches. ¿Crees que puedes hacerlo?
No sabía si era por lo que le transmitió su mirada, sincera y suplicante, o por la desesperación que tiñó sus palabras, pero Viri no pudo negarse.
Sin embargo, antes de que pudiera decírselo, escucharon un chasquido conforme la puerta del laboratorio se abría.
Soren entró de forma repentina con el rostro crispado de miedo, una expresión que Viri no le había visto jamás.
—Gracias a los Sabios que estáis aquí. —Soren, con la respiración entrecortada, avanzó corriendo hacia el sofá en el que estaban todos agrupados.
Viri y Wynter se levantaron de un salto al ver a su amigo entrar con los ojos desorbitados, pero él apenas las miró, sino que se fue directo hacia donde estaba Reeve con Sage y Jonas.
Por un momento, Viri se preguntó si Soren iba a darle una paliza a Reeve por haberlo dejado inconsciente antes, pero no lo atacó, sino que le soltó las tres palabras que jamás pensaba que escucharía salir de la boca de su mejor amigo, dirigidas a un segador.
—Necesito tu ayuda —le dijo a Reeve con voz ronca.
Reeve alzó las cejas, incrédulo, al igual que todos los demás.
—¿Qué ocurre, Sor? —exclamó Wynter, agarrándolo del brazo—. ¿Qué ha pasado?
—Se trata de Jessalyn. —A Soren le temblaba tanto la voz que a Viri se le puso la piel de gallina.
—¿Qué le pasa? —insistió Wynter—. ¿Le han hecho daño? ¿Está enferma?
Viri supo lo que había pasado un segundo antes de que Soren respondiera. Una oleada repentina de pavor la inundó con más intensidad que cualquier otra emoción que hubiera sentido esa noche.
—Peor —gruñó Soren—. Ha desaparecido.