15 #3
—Asombroso —masculló Sage mientras observaba el frasco vacío bajo la luz de la lumiterna que tenía más cerca.
—Polvorrador —dijo Wynter—. Sirve para limpiar en un segundo cualquier líquido que se derrame. Fue uno de mis primeros experimentos.
— Que funcionó —añadió Viri al pensar en todos los experimentos de alquimia fallidos que ella misma había probado—. Uno de tus primeros experimentos que funcionó .
—Bah, cuestión de semántica. —Wynter agitó una mano como para restarle importancia, pero se quedó quieta de forma repentina y se acercó más a la página que estaba leyendo—. Esperad, tengo algo. —Se giró hacia Jonas—. ¿Hay algún artículo que hable sobre espectrolágrimas?
—Todavía voy por la C —respondió Jonas—.
Espera, que me voy a la E. —Pasó las páginas a toda velocidad y, después, empezó a ir más lento—.
No hay nada que se traduzca así exactamente, pero aquí se menciona algo sobre Espectri Planctus , que se podría traducir como espectrollanto, y la etimología es casi idéntica.
—Leyó en voz alta con los ojos clavados en el libro—: El espectrollanto es un veneno resultante de la combinación de sangre de espectro y lágrimas de dragón.
Como líquido, basta para provocar una muerte rápida, pero puede causar más sufrimiento si se impregna en algún objeto, sobre todo en armas, ya que los efectos son más duraderos y sirven para torturar a la víctima.
Entre los síntomas, se incluyen: piel verde alrededor de la herida, bilis negra, fiebre, escalofríos.
.. —Jonas recitó la lista de corrido y Reeve fue asintiendo a duras penas a cada síntoma que mencionaba.
—¿Eso es todo? —exclamó Sage sorprendida—. ¿Dice algo sobre cómo curarlo?
Jonas negó con la cabeza y dio unos golpecitos en el libro.
—Aquí no —respondió Jonas antes de mirar a Wynter—. ¿Y en el tuyo?
Wynter había vuelto a enfrascarse en su tomo de runas; iba murmurando por lo bajo y tomando notas en un trozo de pergamino. Tenía el ceño fruncido, señal de que estaba muy concentrada, pero se le borró al levantar la cabeza.
—Creo que lo tengo. —Repasó sus notas y volvió a fruncir el ceño—. En realidad, se trata de un antídoto bastante simple, aunque imagino que harán falta ingredientes mágicos bastante raros y alguien que pueda leer runas, así que, tal vez, «simple» no sea la palabra correcta para...
—No quiero meterte prisa —jadeó Reeve, que tenía una mano puesta sobre su estómago y, la otra, presionando su herida—, pero, a no ser que tengas un barril lleno del polvo ese para limpiar, creo que te interesa encontrar la cura lo antes posible.
La mera idea de Reeve volviendo a vomitar bastó para que Wynter se pusiera manos a la obra.
Empezó a sacar ingredientes coloridos de las estanterías y fue corriendo a su terrario para arrancar hojas de algunas plantas, incluyendo dos pétalos de una rosa angelical que seguían brillando incluso después de haberlos separado del tallo.
Un repentino aroma floral inundó la habitación y Jonas empezó a estornudar sin parar, pero, a pesar de tener los ojos llorosos, no le quitó el ojo de encima a Wynter, que acababa de ponerse a elaborar la poción.
Lo que hizo Wynter no era alquimia de verdad, ya que, para ello, habría tenido que transformar alguna materia con magia y, además, se habría visto en la obligación de usar la gota de élixen que albergaba tras la ceremonia de concesión; esa práctica no solo era de lo más peligrosa, sino que también rebasaba con creces la barrera de la ilegalidad .
Aun así, la poción que estaba preparando también era bastante arriesgada, dado que tuvo que usar ingredientes mágicos algo inestables.
Todo lo que Wynter sabía, lo había aprendido por su cuenta y, aunque ella misma decía que no era más que una aprendiz, Viri no le confiaría su vida a nadie que no fuera ella; o, en este caso, la vida de Reeve.
—Lista —confirmó Wynter tapando el frasco de cristal y agitando el líquido rosa que tenía dentro y que emitía un ligero destello por los pétalos de la rosa angelical—. ¿Quién de vosotros dos conoció antes a Ashton?
Wynter miró a Sage y a Jonas, ajena a la reacción de Viri, que se había quedado paralizada junto al sofá.
—¿Por qué? —preguntó Sage, recelosa.
—La sangre de espectro es de lo más repugnante —explicó Wynter—, y va más allá de lo físico, al igual que muchos espectros no arremeten solo contra el cuerpo de sus víctimas, sino también contra su mente y su espíritu.
Al menos, eso es lo que dice la leyenda.
—Wynter se encogió de hombros—. El objetivo es asegurarnos d e que la sangre de espectro no permanezca en el alma de Ashton después de que drenemos el veneno de su cuerpo, por eso la cura tiene que dársela una persona con la que tenga una fuerte conexión emocional que se haya forjado durante años.
Cuantos más años haga que os conozcáis, más profunda será esa conexión.
Así es como podemos asegurarnos de que la poción sea lo bastante potente como para eliminar todo rastro de sangre de espectro de su cuerpo.
Por un momento, todos se quedaron callados, hasta que Sage rompió el silencio:
—Eso no tiene ningún sentido.
Wynter se encogió de hombros otra vez.
—La magia rara vez lo tiene. Por eso me resulta tan interesante.
—¡Coincido contigo! —dijo Jonas, saltando emocionado junto a Wynter.
—Bueno, ¿quién va a hacerlo? —insistió Wynter al tenderles el frasco rosa a los segadores.
Ninguno de ellos se movió, pero ambos clavaron la mirada en Viri. En ese momento, la cazadora notó los latidos de su corazón retumbándole en los oídos.
Reeve se aclaró la garganta y, cuando Viri giró la cabeza, sus miradas se encontraron. A pesar del mal aspecto que tenía, seguía siendo increíblemente guapo, pero algo se dibujó en sus ojos, un desafío y una pregunta, mientras esperaba a ver qué hacía ella.
Viri, sin embargo, no tenía muchas opciones. Ya se había aventurado por ese camino y era demasiado tarde para echarse atrás.
—Yo —exclamó al ponerse de pie entre temblores y caminar hacia su amiga—. Yo soy la que conoce a Reeve desde hace más tiempo.
Las cejas oscuras de Wynter se alzaron de repente.
—¿De qué estás hablando? Si lo conociste la semana pasada, cuando lo arrestaron.
Viri negó con la cabeza.
—Lo conozco desde que tenía cuatro años.
Wynter ahogó un grito.
—Que tú... ¿ qué ?
—Desde hace trece años —afirmó conforme la invadía una extraña sensación de alivio por haber dejado que la verdad saliera a la luz. O al menos una de ellas. Aunque presentía que no quedaba mucho para la otra.
Wynter se inclinó hacia delante y siseó:
—¿Cómo es posible? ¡Si es el seguidor más leal del Padre Segador!
—Lo sé. —Viri hizo una mueca.
—¡El Padre Segador que mató a tus padres !
—Sí —respondió con otra mueca.
—¡El Padre Segador al que prometiste derrotar y hacerle pagar por sus atrocidades!
Esta vez, Viri se limitó a asentir, aunque por el rabillo del ojo vio que Sage daba un paso adelante, llena de furia, pero se detuvo cuando Reeve la frenó con un brazo.
Incluso Jonas tenía las manos cerradas en puños a los lados, como si le hubiera molestado escuchar algo que atentaba contra su monstruoso líder.
De pronto, Wynter se quedó pálida mientras miraba a Viri con horror; su cerebro fue uniendo las piezas poco a poco. Entonces, como si tuviera miedo de decir en voz alta lo que acababa de averiguar, dijo:
—Si conoces a Ashton desde hace trece años, entonces sabrás cómo y cuándo se convirtió en la mano derecha del Padre Segador.
Viri asintió de mala gana.
—Eso significa... —agregó—. Significa que... —Wynter tragó saliva, pero se obligó a hacerle la pregunta a la que más le había temido Viri durante los últimos siete años: su gran secreto, su verdad más devastadora—. Sabes quién es el Padre Segador, ¿verdad?
Viri fue incapaz de no girarse para mirar a Reeve, aunque no esperaba encontrarse con sus ojos plateados llenos de compasión. Entonces cerró los ojos; no soportaba verlo mirándola así cuando le tuvo que responder a su mejor amiga en un tono que apenas sonó más que un suspiro.
—Se llama Braedan Solace. —A Viri le tembló la voz—. Y es mi hermano.