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—La que no debería estar aquí eres tú —la interrumpió Soren dedicándole una mirada severa—.
Justo acababa de llegar de una patrulla y estaba a punto de irme a casa para meterme en mi cama calentita y.
.. ¡sorpresa! Me acaban de comentar los guardias de la recepción que estabas ocupada con «papeleo y cosas de cazadores», pero que no te habían visto irte.
—Se inclinó hacia ella, ahora rojo de ira—.
Papeleo. Tú . No hace falta ser un lumbreras para saber a qué habías venido en realidad.
—Yo... —murmuró mordiéndose el labio.
—¿Cómo demonios has conseguido acceder al ascensor? —Al ver la cara que ponía Viri, el rostro de Soren se ensombreció—. Wynter. Cómo no...
—Sor... —empezó a decir Viri, pero su amigo volvió a interrumpirla.
—¿Te das cuenta de la que se habría liado si te hubiera encontrado otro guardia que no fuera yo? —Los ojos marrones de Soren estaban llenos de rabia—. ¿Sabes la que me podría caer a mí si pensaran que he vuelto a ayudarte? Si alguien se entera de que...
Esta vez fue Viri la que lo interrumpió a él.
—No estaría aquí si no fuera una emergencia.
Soren negó con la cabeza.
—Eso no me vale —exclamó señalando a Reeve con un dedo—. Explícame qué hace esta escoria fuera de su celda. Ya.
—Esta «escoria» tiene nombre —se quejó el segador.
Viri le lanzó una mirada de advertencia a Reeve para que se callara.
—Sé quién eres —espetó Soren irguiéndose por completo. Para la gran mayoría, resultaba intimidante, pero Reeve, que era igual de alto que él, se limitó a poner los ojos en blanco y bostezó. En ese momento, Viri quiso darle una paliza.
—Hay dos cosas que no sabes, Sor —le dijo la cazadora a su amigo—. Y son asunto de vida o muerte. Reeve es la única persona que puede darme las respuestas que necesito para impedir que suceda algo terrible.
—El capitán Farrow ya me ha informado sobre los niños desaparecidos —respondió Soren manteniendo el tono serio—.
Los guardias de la Nox están formando equipos con los cazadores para encargarse de esto y, mañana por la mañana, van a decirnos a todos cómo debemos proceder.
Los encontraremos. No necesitamos la ayuda de un segador de pacotilla para conseguirlo.
—¿Primero «escoria» y ahora «segador de pacotilla»? —exclamó Reeve en tono divertido—. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Insultar a mi madre? Venga, dale, yo te ayudo.
—Cá-lla-te, Reeve —bufó Viri. Entonces se dirigió a Soren—. Hay algunos detalles que Darik no conoce todavía.
Se dedicó a contarle a toda prisa todo lo que había hablado con Sarielle mientras observaba que el rostro de Soren iba palideciendo con cada palabra que decía.
—¿Cuánto queda para el sacrificio? —preguntó su amigo. La expresión severa de su rostro había quedado eclipsada por la preocupación que le invadió en ese momento.
—Eso forma parte de todo lo que estoy intentando averiguar —respondió Viri señalando a Reeve con la cabeza—. He hecho un trato con él. Y me ha prometido que responderá a todas mis preguntas sobre el Padre Segador y sobre lo que planea hacer si le ayudo a escapar.
—Tengo una idea mejor —exclamó Soren dando un paso hacia delante para intimidar a Reeve—. Que responda a tus preguntas aquí mismo.
Reeve fue tan atrevido como para reírse en su cara.
—Eres muy valiente para ser un guardia urbano, lo reconozco. Pero deberías saber cuáles son las consecuencias de romper un trato con un segador. Ándate con ojo, Archer. No te interesa tenerme como enemigo.
Soren se quedó de piedra al escucharle llamarlo por su apellido.
De pronto, Reeve le dedicó una amplia sonrisa.
—¿Crees que no sé quién eres? Soren Archer, el amigo de Viridia Solace.
—Hizo un movimiento pausado para señalar a Viri con las manos atadas—.
Y de Wynter Starling. Hermano y tutor legal de Jessalyn Archer.
Miembro venerado de la Custodia Nox con una trayectoria profesional que te ayudará a alcanzar la capitanía algún día.
Odias a tus padres, quieres a tu hermana más que a nadie en el mundo y harías cualquier cosa con tal de proteger a las personas que te importan. ¿Quieres que siga?
—¿Esto es un intento de amenaza? —preguntó el chico con los dientes apretados—. ¿O qué pretendes diciéndome todo lo que sabes de mi vida?
Cuando Soren dio otro paso hacia Reeve, Viri avanzó para colocarse entre ellos.
—Ya basta. ¿Se os ha olvidado que aquí abajo somos presa fácil o qué?
Podrían pillarnos en cualquier momento y, entonces, acabaremos los tres encerrados en una celda.
—Se le heló la sangre solo de pensarlo, pero, de pronto, recordó todo lo que estaba en juego y se sobrepuso a sus propios miedos.
Entonces se dio la vuelta hacia Reeve—. Tú y yo tenemos que salir de aquí.
—Después, se giró hacia Soren—. Y tú tienes que encontrar la forma de distraerlos para que nadie nos vea huyendo por el sendal.
—¿Por qué demonios iba a hacer algo así? —farfulló Soren.
—¿Porque eres mi amigo y me quieres? —exclamó Viri haciéndose la inocente. Al ver su mirada indiferente, dejó escapar un suspiro—. Está bien. Considera que este es el favor que me debías por haberte ganado en la noche de juegos.
Soren la observó con el rostro crispado de incredulidad.
—¿Me estás tomando el pelo ?
—Dijiste que no podía ser nada raro —le recordó—. Pero no mencionaste nada sobre que tenía que ser legal.
Su amigo la miró más desconcertado aún.
—Si te digo la verdad, pensaba que iba implícito dado que los dos trabajamos para garantizar el orden público .
—Qué divertido —exclamó Reeve metiéndose en la conversación mientras se apoyaba en una de las paredes del túnel—. Si alguna vez os cansáis de vuestros trabajos, podéis probar con el Gremio de Teatro. Seguro que sois bienvenidos.
—Reeve, te lo juro —gruñó Viri—, como digas una palabra más, te vuelvo a meter en la celda de una patada.
—Entonces se giró hacia su amigo y le suplicó con la mirada—.
Por favor, Sor. Sé lo que piensas de todo esto y te puedo asegurar que me odio a mí misma más que tú, pero tienes que confiar en mí.
Necesitamos respuestas. Y necesito que me ayudes a conseguirlas.
Soren se pasó una mano por la melena rubia como la arena; parecía destrozado.
—Si haces esto, V, irán directos a por ti. Lo sabes, ¿verdad? Si huyes con Ashton, todos los guardias de la Nox te buscarán por todas partes. Ya no serás cazadora, sino la presa. ¿Estás dispuesta?
—Merecerá la pena —respondió, aunque le resultó imposible que no se le encogiera el estómago—. Estoy segura.
Si todo iba según lo previsto, Reeve volvería a estar encerrado en su celda antes incluso de que se percataran de su ausencia.
Y, si las cosas se ponían feas, Viri contaba con que todos estarían ocupados tratando de encontrar a los niños, por lo que no iban a perder el tiempo intentando encontrarla a ella.
Y si resultaba estar equivocaba y acababan pillándola escondiendo a un fugitivo. ..
« No hay precio que no esté dispuesta a pagar si eso significa encontrar al Padre Segador a tiempo para detenerlo».
A Viri se le vinieron a la cabeza las palabras que le dijo Sarielle y le dieron el valor que necesitaba para no darse por vencida.
—Sé lo que hago, Sor —murmuró—. Necesito que confíes en mí.
—El problema no eres tú . —Soren miró enfurecido a Reeve.
—Si lo que te preocupa es su seguridad, puedes estar tranquilo —dijo Reeve en voz baja. Seguía apoyado contra la pared, con las manos atadas por delante de su cuerpo y las piernas cruzadas—. Si hay alguien a quien pueda confiarle Viri su vida, es a mí.
A pesar de que el fílux no permitía que Reeve mintiera, Viri sabía que no podía bajar la guardia. Existían cientos de formas de hacerle daño sin dejarle marca; él mismo le había enseñado esa lección.
—Perdona, pero me cuesta creer cualquier cosa que salga por la boca de un asesino —espetó Soren en un tono sarcástico.
—Te perdono —respondió Reeve. Después, inclinó la cabeza hacia un lado—. Ya que nos estamos poniendo tiernos... ¿Alguna vez te han dicho que tienes pelo de héroe? Nunca he visto a alguien tan bien peinado.
Viri no pudo evitar que se le escapara una risa repentina. La reprimió al instante ante la mirada que le lanzó Soren e ignoró por completo los animados ojos de Reeve.
Entonces se puso seria y dijo con determinación:
—Dejad de vacilaros el uno al otro.
—Ha empezado él —dijeron Reeve y Soren a la vez.
La cazadora soltó otra risa inoportuna, pero se recompuso de inmediato y preguntó:
—Sor, ¿contamos contigo?
—¿Acaso tengo elección? —exclamó tras un largo suspiro.
Después de comprobar que estaba sujetando bien el fílux con una de sus manos, usó la otra para darle un apretón en el brazo a su amigo.
—Claro que la tienes, pero me gustaría que te decantaras por ayudarme.
Soren volvió a suspirar, esta vez más fuerte.
—¿Qué clase de distracción se te ha ocurrido?