Capítulo 44
Llego a casa cuando ya están a punto de cenar, sorprendida de oír la voz de mi padre resonando en el comedor. Hacía mucho tiempo que no volvía tan pronto del trabajo y que no participaba en una comida familiar.
—Alma, no está bien llegar con el tiempo justo para sentarse a la mesa. Podrías echarle una mano a tu madre de vez en cuando.
Mi madre me sugiere con la mirada que no le responda, y Basile y Lily, que ya están sentados, parecen tan nerviosos como yo. Algo flota en el aire. Me acomodo y mi padre retoma la palabra al instante.
—Vuestra madre, que es un ángel, como todos los presentes sabéis, me ha pedido que vuelva a unir a la familia. Así pues, vuestra presencia será obligatoria todas las noches a la hora de la cena, salvo que yo autorice excepcionalmente lo contrario.
Edward Lancaster, especialista en «haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga».
—Además, he decidido interesarme un poco más por vuestras vidas. Basile y Alma, ya sois casi adultos y tomáis vuestras propias decisiones, siempre que estas respeten los valores que os hemos inculcado. Lily, querida, también a ti te llegará el momento. Pero por ahora harás lo que te diga mamá.
Supongo que pretende unirnos actuando como un tirano.
—Basile, me he tomado la libertad de llamar a los padres de Isaac Sanders, y pronto quedaremos con ellos.
—¡Papá! —exclama mi hermano, indignado.
—No es necesario que alces la voz, les ha encantado mi propuesta y vendrán a cenar aquí el jueves. Con Isaac, por supuesto.
—Lily, te cortaré la lengua —masculla mi hermano, dirigiéndose a la pequeña de la casa.
En realidad, veo que Basile esboza una sonrisa.
Seguramente en su fuero interno le está agradecido a mi hermanita, que siempre tiene la oreja puesta y es incapaz de guardar un secreto.
Si, como suele decirse, de la boca de los niños solo salen verdades, Lily no puede evitar pregonarlas a gritos. Tanto para lo bueno como para lo malo.
—Y ya para terminar —continúa mi padre—, me he reunido con Keith Johnson, el educador de Vadim, para saber algo más de ese rebelde melenudo con cazadora de cuero que espera llevarse a mi hija.
Todo mi cuerpo se tensa.
—Ha sido muy honesto conmigo y, por desgracia, al parecer tu novio es un caso perdido, Alma.
Debo de haber oído mal.
—Según las palabras de su educador: es imprevisible, incontrolable, reacio a cualquier forma de disciplina y tiene problemas pendientes con la justicia.
—¡Estupideces! ¡Él es inocente! —le replica Lily, que sin duda está al tanto de todo.
A mí me arde la sangre por dentro.
Siento cómo la ola va creciendo en mi interior, pero me esfuerzo por controlarla.
—De ninguna de las maneras mi hija mayor saldrá con alguien que no respeta las leyes y cuya conducta podría ponerla en peligro. No pienso tolerar que algo así llegue a suceder.
La ola sigue creciendo.
—Puede que tu madre se haya dejado engatusar por su carisma y por su cara bonita, pero conmigo no cuela.
Amenaza con inundarlo todo.
—Alma, comprenderás que debo prohibirte que vuelvas a verlo.
Con llevárselo todo por delante.
—Mi decisión es firme y definitiva.
Mis lágrimas y mis gritos estallan al mismo tiempo.
—¡No sabes de lo que estás hablando! ¡No tienes ni idea de quién es!
—Alma, confío en la palabra de un adulto que lleva años ocupándose de él…
—¿Y mi palabra no vale nada? ¡Tus prejuicios te ciegan, papá! ¿Sabes una cosa? Me gustabas más cuando solo te ocupabas de ti mismo…
Abandono la mesa y subo a encerrarme en mi habitación. Aún sigo oyendo la voz grave de mi padre, que debe de estar impidiéndole a mi madre que venga a consolarme. Y justificando sus vomitivos actos por el amor incondicional que profesa a sus hijos.
Ya, claro.
Mi mundo se derrumba de nuevo, como hace siete meses cuando empezaba a nacer Tú + Yo. Cuando todo el mundo trataba de separarnos.
Pero esta vez es diferente. Esta vez ya pueden intentarlo cuanto quieran, veré a Vadim a escondidas, me fugaré, me exiliaré a miles de kilómetros.
Cualquier cosa, menos que me priven de él.
Necesito hablar contigo
urgentemente. ¿Puedes conectarte?
¿Puedo llamarte?
¿Ir a verte?
¿Qué pasa?
No, a través del chat, por favor.
Date prisa
Me limpio las lágrimas con el reverso de la mano, enciendo el ordenador y espero, mordiéndome la uña del pulgar.
Alma_from_paris: Mi padre se ha reunido con Keith.
Arcadius: ¿En serio? ¿Para qué?
Alma_from_paris: Para saber más sobre ti.
Arcadius: Eso no me gusta nada. ¿Y…?
Alma_from_paris: Keith te ha puesto verde.
Arcadius: ¿De verdad?
Alma_from_paris: Le ha dicho que eres un caso perdido, una persona imprevisible, incontrolable y otras cosas por el estilo.
Arcadius: ¿Estamos hablando del mismo Keith? ¿Mi Keith?
Al leer las palabras que acaba de escribir, sufro por el dolor que debe de estar sufriendo.
Alma_from_paris: Lo siento muchísimo, Vadim. No te mereces esto. Yo sé quién eres, yo…
Arcadius: Lo mataré.
Alma_from_paris: También le ha dicho que arrastras problemas con la justicia.
Arcadius: ¡Te juro que lo mataré!
Alma_from_paris: ¿Por qué lo hace? ¿No quiere que salgas adelante? No lo entiendo…
Arcadius: Ya me olía yo que no se puede confiar en él. Es un manipulador nato, quiere tener a todo el mundo bajo control.
Alma_from_paris: ¡Pero si tú te controlas perfectamente! ¡Nunca has estado más centrado!
Arcadius: Al estar tú, Alma, ya no me tiene a su merced.
Vuelvo a leer sus palabras, con lágrimas en los ojos.
Alma_from_paris: El mundo está en nuestra contra, ¿verdad?
Cuando lo único que yo quiero es estar contigo. Como si fuéramos uno solo.
Arcadius: Iré a verlo y le exigiré una explicación. Felix acaba de llegar. Dice que me ayudará si la cosa se pone fea.
Alma_from_paris: ¡No! ¡No entréis al trapo ni tú ni Felix! ¿Qué importa lo que haya dicho? Eso no cambiará nada…
Arcadius: ¿Acaso quieres volver a verme a escondidas? ¿Llegar pronto a casa todos los días? ¿Mirar siempre a tu alrededor hasta acabar paranoica? ¿Tener que inventar una excusa nueva cada vez? ¡Esto lo cambiará todo, Alma!
Alma_from_paris: ¡No! Convenceré a mi padre, haré todo lo que tenga que hacer.
Arcadius: ¿Todo?
Alma_from_paris: ¡Sí!
Arcadius: Pues entonces utiliza a Clémentine.
Alma_from_paris: ¿Qué?
Arcadius: Pídele que haga hablar a Keith con tu padre sobre lo que él piensa realmente de mí, de mi relación contigo, de mi amistad con Fe…
Alma_from_paris: Vadim, yo no puedo hacerle eso a Clem. No quiero entrometerme en su historia. Ella no me lo perdonará nunca si él la deja…
Arcadius: Él lo hará de todas formas, créeme. ¿Qué podemos perder por intentarlo?
Alma_from_paris: ¡Dieciséis años de amistad!
Arcadius: Alma, fuiste capaz de poner a Cheyenne en su sitio y no te tembló la mano ante tu rival…
Alma_from_paris: ¿Y eso qué tiene que ver? Además, ¿cómo lo sabes?
Arcadius: Yo lo sé todo. ¿Y tú, a estas alturas, le temes a tu mejor amiga?
Alma_from_paris: No le temo a ella, temo por ella.
Arcadius: Precisamente por eso, debes abrirle los ojos. Keith acabará rompiéndole el corazón. ¡Necesitamos saber qué se trae entre manos! En este momento D’Aragon está conectada, habla con ella, por favor.
Arcadius: Si no quieres hacerlo por mí, hazlo por ella…
Arcadius: Hazlo también por nosotros, Alma.
No sé qué pensar. Todo se confunde, se opone, se embrolla en mi mente.
Recuerdo las frases crueles y la sentencia de mi padre.
Lo feliz y orgullosa que se sentía Clémentine cuando nos reveló la identidad de su amante secreto.
El pasado de Vadim, la injusticia que le sigue cada vez que da un paso, la mala reputación que impregna su piel.
No se merece que se ensañen de nuevo con él.
Me siento dividida, desgarrada entre la familia, el amor y la amistad. Pero sé de antemano quién vencerá este desigual combate.
Alma_from_paris: Juicy, ¿estás ahí?
Clem_juicy: No, es el teclado que escribe solo… Ernfkjdfusgtvox.
Alma_from_paris: ¿Podrías pasarme con mi mejor amiga?
Clem_juicy: ¿Qué quieres de ella?
Alma_from_paris: Hablarle. De Keith.
Clem_juicy: Si es para decirme que es demasiado mayor para mí, ya te puedes ir olvidando.
Alma_from_paris: No, su edad está muy bien. ¡Me encanta su edad!
Clem_juicy: A mí también :)
Alma_from_paris: Puede que se haya montado una película, pero Vadim cree que algo no va bien.
Clem_juicy: Tu novio debería dejar de fumarse la moqueta de su apartamento. Ve el mal por todas partes. Pronto empezará a ver gente muerta, como aquel horripilante niño de El sexto sentido .
Alma_from_paris: Clem, Keith le ha contado a mi padre que Vadim supone un peligro para mí.
Clem_juicy: Chorradas. ¿Por qué iba a hacer algo así?
Alma_from_paris: Eso es precisamente lo que tratamos de averiguar.
Clem_juicy: A decir vedad, Arcadi tampoco es que sea un angelito. Puede que Keith le haya comentado algo de su pasado y tu padre lo haya sacado de contexto.
Alma_from_paris: Es posible, pero la próxima vez que lo veas, ¿podrías preguntarle discretamente por qué trata de alejarlo de mí?
Clem_juicy: ¡Yo no soy tu detective privado!
Alma_from_paris: No, eres mi mejor amiga.
Clem_juicy: No te prometo nada. Ahora tengo que irme, ¡ tchüss !
Alma_from_paris: Borra la convers…
No me ha dado tiempo a terminar de escribir la frase cuando ella ya se ha desconectado.
Vadim también ha desaparecido del chat. Seguramente para desfogarse con Felix y urdir algún plan de venganza contra Keith. Esto ya me tiene agotada. ¿Por qué la felicidad se esfuma justo cuando acaba de aparecer?
¿Por qué es tan complicado tener diecinueve años?
Ahora mismo sueño con tener treinta y poder decirle no a mi padre, y decirle sí a Vadim. Con sonreírle a la vida por ponerlo en mi camino y por haber superado lo más duro: las curvas, los baches, las zanjas.
Todo lo que ha hecho que Tú + Yo sea tan valioso.