Solos contra todos (TU + YO 1) Capítulo 28
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Capítulo 28

Clemy_juicy: ¿Acabó bien vuestra noche? Ya sabes a lo que me refiero…

Alma_from_paris: Mejor que bien…

Clemy_juicy: ¡Quiero detalles!

Alma_from_paris: No :)

Clemy_juicy: Egoísta…

Alma_from_paris: Estoy segura de que Felix se ofrecerá voluntario para recordarte cómo es…

Clemy_juicy: Gracias. Pero no, gracias. No estoy tan desesperada.

Alma_from_paris: Un momento, Vadim acaba de conectarse.

Clemy_juicy : Vale, entonces me da tiempo a leer todas las novelas de Los Rougon-Macquart y hablamos más tarde, ¿no?

Veo cómo se abre una nueva ventana en mi pantalla.

Arcadius: ¿Alma?

Arcadius: ¿Estás ahí?

Alma_from_paris: ¿?

Clemy_juicy: Ves, ya está, ya ni me responde… ¿Almaaaaaaaa?

Arcadius: Acabo de recibir una foto nueva…

Se me sale el corazón del pecho. Cierro la conversación con Clémentine para centrarme en esta.

Alma_from_paris: Estoy aquí.

Arcadius: ¿Has leído lo que acabo de escribir?

Alma_from_paris: Sí. ¿De dónde esta vez?

Arcadius: En tu casa. La noche que fui a escondidas.

Cierro los ojos intentando contener las lágrimas.

Alma_from_paris: Eso significa que tienes razón… Tiene que ser Basile.

Arcadius: No, está sacada desde fuera, desde el sendero de entrada. Desde la calle, otra vez. Tu hermano estaba durmiendo en su cuarto, ¿no?

Suspiro, un poco más tranquila.

Alma_from_paris: Sí. ¿Se lo contaste a alguien?

Arcadius: A nadie. Ese chiflado me sigue a todas partes, no puede ser otra cosa.

Alma_from_paris: Vadim, ¿nunca has dudado de Felix con respecto a este tema?

Arcadius: Nunca. Estoy seguro.

Alma_from_paris: Entonces ¿un tío de su banda? ¿O el tipo al que le robaste el coche?

Arcadius: ¿De qué serviría? No es un crimen relacionado contigo.

Alma_from_paris: ¿Qué se ve en la foto?

Arcadius: No mucho. Estamos a punto de besarnos, pero tengo una mano por debajo de tu camiseta…

Arcadius: Te la paso.

Analizo la imagen con atención, pero no encuentro ninguna pista.

Alma_from_paris: Odio esos focos de luz suave que se quedan encendidos toda la noche…

Arcadius: Gracias, papá Lancaster, por la villa totalmente equipada.

Alma_from_paris: Se supone que es para protegernos…

Arcadius: Ironías de la vida…

Alma_from_paris: El tío que se pone a filosofar en el peor momento…

Arcadius: El hombre es un lobo para el hombre, ¿lo sabías?

Alma_from_paris: ¡Vadim! ¿Qué hacemos?

Arcadius: Tengo un plan. Este fin de semana, salimos. Dile a tu familia, a Clémentine, a todo el mundo, que te vas a algún sitio, no importa dónde, pero tiene que levantar un poco las sospechas. Me encontraré contigo, estaremos atentos… Y veremos bien si nos sigue alguien.

Alma_from_paris: Me lo voy a cargar.

Arcadius: Me encanta cuando sacas las uñas, Lancaster.

Me paso la semana sin cambiar en nada mis rutinas, pero analizando hasta la más mínima mirada, a cualquier desconocido un poco extraño, cambiando de acera o echando a correr por la calle cada vez que un coche se frena detrás de mí.

Cuando llega el sábado por la tarde, ya me he rendido por completo a la paranoia.

Qué casualidad, Basile anuncia a mis padres que él también sale esta noche. Me voy justo antes que él, con el corazón acelerado, convencida de pillarlo en flagrante delito de espionaje en los próximos minutos. Llego corriendo a buscar a Vadim, sin dar rodeos.

Pero mi hermano no me sigue.

No muy convencido, Vadim, decide invertir los papeles y seguir a Basile, que se ha ido en dirección al campus. Conducimos con las luces apagadas y tras varios minutos, encontramos su rastro y distinguimos su silueta, recta como un palo, esperando cerca del gimnasio.

—¿Qué ha venido a hacer aquí?

—¿Tú qué crees? —me susurra Vadim, levantando las cejas.

—Pero ¿es dónde quedan todas las parejas o qué?

—Eso parece. ¿Nos vamos?

—Espera. Solo un poco. Quiero ver quién es.

—Apuesto a que una cheerleader . Ese esnob no debe asumir…

De pronto, Vadim señala mi ventanilla con el dedo.

—Mira, ¿no es ese que llega el entrenador de baloncesto? ¡Igual tu hermano trafica con droga o esteroides para esos imbéciles del equipo!

—Es el ayudante del entrenador, Zach Powell, que…

No he podido ni terminar la frase cuando ese tío enorme con el polo de color azul cielo, amarillo y blanco se lanza sobre mi hermano y lo besa en toda la boca.

La mía se queda abierta, pasmada por esa escena surrealista.

Mi cerebro se niega a procesar la información.

Solo la carcajada de Vadim me devuelve de golpe a la realidad.

—¡Lancaster es gay! —exclama, levantándose de un salto del asiento.

—Mi hermano es gay —repito para asimilarlo mejor—. O bi.

—¡Tus padres no se van a recuperar en la vida! ¡Tú con un maleante ruso y tu hermano con un entrenador negro!

—¡Mis padres no son racistas! ¡Ni homófobos! Son todo lo que quieras, pero…

—Está bien, lo retiro. Pero tu hermano no debe estar tan seguro si se guarda un secreto así.

—Joder, a Basile le gustan los tíos —murmuro—. No me lo puedo creer.

Unos pocos metros más allá, veo a mi hermano besar a Zach Powell. Me invade un orgullo extraño. Seguido de una oleada de tristeza.

—Podría habérmelo contado…

—La buena noticia es que no es él quien nos saca las fotos. La mala, no es que sea legal, un entrenador y un estudiante…

—¿Y ahora te preocupas por lo que es legal?

Vadim me guiña un ojo y se acerca a darme un golpecito en la punta de la nariz. Le aparto la mano antes de que vuelva a hacerlo.

—Eh, ¡que yo no he hecho nada!

—¡Lo hemos seguido por tu culpa!

—Y es gracias a mí que hemos descubierto esta información tan importante. Si quieres mi opinión, esto explica un montón de cosas…

—A ver, ¿como cuáles?

—Que Basile no soporte que tú te rebeles, cuando él no es capaz de hacerlo.

—Podría, si confiara en nosotros.

—Alma, ya llegará. Para él no debe ser tan evidente.

—Debe sentirse solo…

—Ahora mismo, no mucho —suelta Vadim entre risitas.

Clavo de nuevo los ojos en los dos chicos. Su beso es interminable. Se vuelve más… táctil.

—Por eso pasa tanto tiempo con los del equipo…

—Quién sabe, igual le parecen tan imbéciles como a mí.

—Hala, ¿y ahora vais a ser los mejores amigos?

—¿Él y yo? ¡Ni en broma! Pero vosotros dos… Piénsalo, Alma. Un hermano y una hermana, cada uno enredado en una historia de amor imposible. ¡Sería una peli romántica maravillosa!

—Sí, y también un superdrama familiar. Con lágrimas, gritos, miradas de decepción y largos silencios, todo lo que mejor sabemos hacer en casa de los Lancaster.

—¡No estaría mal que tu vida perfecta se complicara un poquito! No hay motivo para que sean siempre los mismos los que sufren…

Mi chico moreno se parte de risa, y luego me planta un beso en el hueco del cuello.

—Ya está, has disfrutado de tu pequeña venganza, ¿estás contento? —suelto con un bufido.

—No, hubiera preferido que Timothy Wallace se rompiera una pierna. O las dos.

—Tienes que prometerme que no dirás nada. Por Basile. Ni siquiera a Felix, nadie debe saberlo.

—Con todos los secretos míos que guardas, no me arriesgaría…

—Manda narices, Zach Powell… ¡Debe tener por lo menos treinta años!

—Y la mitad de las chicas del campus están enamoradas de él, ¿no?

—Tiene buen gusto, mi hermano. —Sonrío por fin—. Y te recuerdo que la otra mitad de las chicas están enamoradas de ti, Arcadi. Así que intenta no…

Me agarra con las manos y acabo en su regazo. Vadim clava su mirada en la mía y me dedica su media sonrisa más bonita.

—Por una vez, vamos a seguir el ejemplo de tu hermano…

Su boca se abalanza contra la mía, su lengua se desliza entre mis labios y, casi al instante, ya me escucho gemir contra él.

Completamente pegada a él.